06.09.2026 / HAITÍ

Haití prepara elecciones en medio del control territorial de las pandillas

Haití tiene previsto celebrar el 13 de diciembre sus primeras elecciones presidenciales y legislativas en una década, pero la expansión de los grupos armados pone en duda la realización de los comicios. Más de 1,5 millones de personas fueron desplazadas por la violencia y las pandillas controlan amplias zonas de Puerto Príncipe.



Haití se prepara para celebrar el 13 de diciembre sus primeras elecciones presidenciales y legislativas en una década, en un escenario marcado por la violencia de las pandillas, el desplazamiento masivo de población y la pérdida de control estatal sobre amplias zonas del país. Aunque el gobierno sostiene que el calendario electoral sigue vigente, dirigentes políticos y especialistas advierten sobre las enormes dificultades para organizar una votación en estas condiciones.

El Consejo Electoral Provisional (CEP) había previsto inicialmente la primera vuelta para el 30 de agosto, pero en julio decidió postergarla hasta diciembre. La segunda vuelta quedó programada para el 21 de febrero de 2027.

El desafío no es solamente garantizar la seguridad de los centros de votación. Los grupos armados controlan carreteras y barrios enteros, dificultan los desplazamientos dentro del país y condicionan tanto la campaña electoral como el traslado de las urnas, las boletas y el personal necesario para organizar los comicios.

Según The New York Times, algunos candidatos ya evitan recorrer determinados barrios y realizan actividades mediante videollamadas o llamadas por altavoz por temor a secuestros y ataques. El problema alcanza también a los electores: comunidades enteras podrían quedar prácticamente aisladas del proceso electoral.

Una elección después de diez años

Haití no celebra elecciones nacionales desde noviembre de 2016, cuando Jovenel Moïse fue elegido presidente. Su asesinato, en julio de 2021, profundizó una crisis institucional que terminó combinándose con la expansión de las organizaciones armadas.

La situación se agravó especialmente desde comienzos de 2024, cuando distintas pandillas que durante años habían competido entre sí comenzaron a coordinar acciones y atacaron comisarías, cárceles, hospitales y barrios de Puerto Príncipe.

La violencia provocó el desplazamiento de más de 1,5 millones de personas. De acuerdo con datos de Naciones Unidas citados por el diario estadounidense, unas 3.050 personas murieron durante la primera mitad de 2026, incluyendo víctimas de operaciones de las fuerzas de seguridad.

Política Argentina había contado en marzo que el país se encaminaba a celebrar sus primeras elecciones en casi diez años y que entonces el calendario establecía el 30 de agosto como fecha para la primera vuelta. La persistencia de la crisis de seguridad terminó obligando a modificar aquel cronograma.

El dilema entre seguridad y elecciones

La discusión política gira ahora alrededor de un dilema difícil de resolver: si Haití debe recuperar primero condiciones mínimas de seguridad para después votar o si, por el contrario, necesita reconstruir cuanto antes autoridades democráticamente elegidas para comenzar a recuperar el control institucional.

Quienes cuestionan el calendario advierten que realizar las elecciones sin poder garantizar la participación en todo el territorio podría producir representantes elegidos por una porción muy reducida del electorado. El riesgo es particularmente importante en el departamento Oeste, donde se encuentra Puerto Príncipe y vive una parte significativa de la población.

El gobierno y otros dirigentes políticos defienden, en cambio, la necesidad de avanzar. Sostienen que esperar a que existan condiciones ideales podría significar prolongar indefinidamente una transición política que ya lleva años.

El presidente del Consejo Electoral Provisional, Jacques Desrosiers, afirmó que todavía considera posible realizar los comicios el 13 de diciembre, aunque reconoció que será necesario mejorar considerablemente las condiciones de seguridad. Entre las prioridades mencionó recuperar las principales carreteras y restablecer una presencia mínima del Estado en algunas comunas.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) también colocó las dos cuestiones en un mismo plano. Tras una misión internacional que visitó Haití en agosto, su secretario general, Albert Ramdin, sostuvo que "la seguridad y las elecciones son las prioridades más urgentes e interrelacionadas" y reclamó acelerar los esfuerzos para recuperar las instituciones democráticas.

El intento por recuperar el territorio

El gobierno haitiano apuesta a que una mejora de la seguridad durante los próximos meses permita sostener el calendario. Para eso cuenta con la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión multinacional respaldada por Naciones Unidas que tiene previsto alcanzar los 5.500 integrantes.

Sin embargo, la fuerza dispone actualmente de alrededor del 20% de ese personal previsto, según especialistas consultados por The New York Times. Haití también recurrió al contratista militar estadounidense Erik Prince para realizar operaciones con drones contra zonas controladas por las pandillas.

El 3 de septiembre, Haití y República Dominicana acordaron además impulsar gestiones internacionales para conseguir el despliegue completo de la Fuerza de Supresión de Pandillas y renovar su mandato, que vence a finales de septiembre.

Mientras tanto, el proceso electoral continúa formalmente en marcha. El CEP avanzó durante agosto con el reconocimiento de partidos y agrupaciones políticas y mantiene vigente el marco electoral aprobado en junio.

La incógnita es si esos avances institucionales podrán trasladarse al territorio. A poco más de tres meses de la fecha prevista, Haití enfrenta una situación inédita: necesita organizar una elección nacional para recuperar autoridades legítimas mientras intenta, al mismo tiempo, recuperar las calles y las rutas necesarias para que esa elección pueda realizarse.