08.10.2026 / ACUERDO

Argentina se alineó con EE.UU. y otros países del G20 contra la sobreproducción industrial

El Gobierno adhirió a una declaración de 15 países que advierte sobre el exceso de capacidad industrial y sus efectos sobre los precios, las inversiones y el empleo. El documento apunta a políticas estatales que sostienen una oferta por encima de la demanda mundial.





La Argentina adhirió a una declaración conjunta de 15 países que cuestiona la sobrecapacidad industrial y la producción excesiva en distintos sectores, durante una reunión del G20 realizada en Milwaukee, Estados Unidos. El documento fue difundido por la Oficina del Representante Comercial estadounidense (USTR) y plantea que la capacidad productiva sostenida por encima de la demanda puede alterar el funcionamiento de los mercados.

El pronunciamiento advierte que esas distorsiones pueden desalentar inversiones, afectar las exportaciones y desplazar producción y empleo en otros países. Aunque no menciona directamente a China, el planteo apunta a modelos en los que la intervención estatal permite mantener una oferta superior a la demanda internacional y volcar los excedentes hacia otros mercados.

Entre los sectores incluidos aparecen los vehículos eléctricos, las baterías, los productos químicos, los semiconductores y los paneles solares. Los gobiernos firmantes advirtieron que la concentración de la producción puede aumentar la dependencia de otros países y generar vulnerabilidades comerciales, por lo que plantearon avanzar contra las políticas que contribuyen a la sobrecapacidad.

De esa forma, Argentina comparte posición con Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, India, México, Reino Unido, Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Turquía. Los representantes comerciales resolvieron crear plataformas de trabajo sectoriales para intercambiar información y evaluar medidas coordinadas, con el objetivo de acordar acciones antes de diciembre de 2026.

El acuerdo también incluyó otra declaración firmada por Argentina, Estados Unidos y México contra la presencia de bienes elaborados mediante trabajo forzoso en las cadenas globales de suministro. Los tres países señalaron que esos productos generan una ventaja artificial de precios y reclamaron reforzar los controles para impedir su ingreso a los mercados internacionales.