12.07.2009 - 20:07 /

Santiago Kovadloff: "Alberto Fernández es una víctima política; Massa por ahora es un cómplice"

por Carlos Gonzalez


Santiago Kovadloff es filósofo graduado en la Universidad de Buenos Aires. Es, también, ensayista, poeta, traductor y antólogo de literatura de lengua portuguesa. Como traductor de idioma portugués a español se destaca su trabajo sobre la obra de Fernando Pessoa, de quien Kovadloff tradujo el Libro del Desasosiego, firmado por Pessoa como Bernardo Soares. Es, también, profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.

Timbre en el clásico edificio de Barrio Norte. Una voz metálica invita a pasar al segundo piso, mientras la chicharra de la pesada puerta verde suena, y al fondo, un hombre de seguridad hace un gesto para que el equipo de Políticargentina pase. Largo pasillo, ascensor de rejas y una vez arriba, quien recibe al equipo es el mismo filósofo, ensayista y poeta argentino Santiago Kovadloff, que entre el perfume de una vela aromatizante y la comodidad de los sillones, hablará sobre las “psicopatologías” del matrimonio Kirchner, las víctimas políticas del conflicto con el campo, las nuevas tecnologías y hasta de esta cultura en general, que “ha naturalizado el estruendo y la falta de intimidad”.

No es fácil seguirlo a Kovadloff. Se requiere gran concentración para no perder ninguno de sus conceptos en cada frase, que a su vez, enlaza con otra frase para dar con otro nuevo concepto. De a ratos, hace del acto de hablar –tan natural como cotidiano- una verdadera clase, como aquellas que dará en la Universidad Autónoma de Madrid, en donde es profesor honorario. Además es filósofo, ensayista, poeta, traductor –se destaca su labor en la obra del portugués Fernando Pessoa- y miembro de la Mesa Intercultural de la Coalición Cívica.

“El matrimonio Kirchner tiene una forma de elaborar los conflictos con sus adversarios fuertemente caracterizada por la sospecha de que toda disidencia es el preámbulo de un golpe de estado”, dispara Kovadloff, que encuentra en el Poder Ejecutivo “rasgos patológicos”: “profunda intolerancia al otro; gran incapacidad para concebir al adversario como tal, tendencia paranoide a considerar al adversario como enemigo; la idea de que será victima de un complot y no de un conflicto”. Según el filósofo, estas características complicaron la llegada a una solución en la llamada guerra gaucha, el debate por las retensiones móviles que enfrentó al gobierno y al campo por más de cien días.

En cuanto al voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos, Kovadloff sostiene que “no es muy interesante saber por qué hizo lo que hizo. Fue considerado traidor por los radicales cuando se acercó al kirchnerismo y traidor por lo kirchneristas cuado volvió a acercarse a los radicales. Más interesante es ver la repercusión social que su decisión generó: le puso límite a la omnipotencia del Poder Ejecutivo y rompió la imagen autosuficiente del gobierno”.

El oportunismo es una idea que siempre vuelve en las columnas que Kovadloff escribe en el diario La Nación. De todas formas, reconoce que no le interesa analizar si Cobos sacó provecho o no de la votación en el Senado, pero afirma que “el peronismo siempre ha sido el gran oportunista. El radicalismo ha sido mediocre, no tiene la capacidad de gestión del peronismo ni tampoco tuvo la fortaleza espiritual de sostenerse en los principios que le dieron identidad. Una cosa es durar, otra vivir. El radicalismo trato de durar, y lo que nace para durar, se quiebra”.

Más allá de los intereses desencontrados y de un debate que luego de cien días se tornó reiterativo y monótono, la derogación del proyecto 125 marcó un cambio en la imagen y en la forma de proceder del gobierno. La nueva relación con los medios y las últimas dos conferencias de prensa en menos de una semana, dan cuenta de un cambio de postura desde el gobierno, o al menos, un intento de cambio. Kovadloff considera que esto es una estrategia luego del fracaso en la votación por las retensiones móviles. “El peronismo tiene muchos dioses secundarios y un solo dios principal que es el poder. A partir de eso, el peronismo idea modalidades de gestión. El kirchnerismo ha perdido mucho poder en 4 meses,  y ahora es necesario recuperarlo, por eso se recurre a nuevas estrategias: más silencio por el lado de Néstor Kirchner, más palabras por parte de Cristina, es decir, que ella vaya evidenciando una capacidad de proceder y un espíritu más democrático y menos autoritario, aunque el autoritarismo se escapa por muchos lados”, sostiene el ensayista que además cree que “la solución de la Argentina no pasará por los partidos tradicionales, sino por coaliciones”.

En su caso, él está junto a la Coalición Cívica, “una fuerza opositora, como lo es también el PRO”, asegura el intelectual, que hace una distinción entre opositores y la oposición: “opositores son aquellos que están en desacuerdo con el gobierno. La oposición es el conjunto de políticas de estado que representan a esos mismos sectores y que caracterizan una alternativa de administración de la república distinta de la que tiene el oficialismo”, explicó para luego agregar que “el campo no tiene un proyecto político –por no ser partidario- sino institucional”. “No es político ni creo que llegue a serlo, eso no quita que la ciudadanía que apoya al campo pueda dar vida a demandas de interés político para la formación de una oposición”, dijo el filósofo.
Además de reconocer la importancia del Poder Legislativo –“que estaba sepultado por la arbitrariedad del Ejecutivo”, según el propio Kovadloff- en el conflicto con el campo, el profesor honorario de la Universidad de Madrid distingue sectores  del oficialismo más abiertos al diálogo que otros y también reconoce a las “víctimas políticas” del conflicto. El ex jefe de Gabinete Alberto Fernández sería una de ellas. “Pese a la forma un tanto servil en que respaldaba las opiniones del gobierno -con las que no coincidía-, Fernández se esmeró en tramitar el conflicto por una vía de mayor flexibilidad, y no fue oído por la omnipotencia y el narcisismo –categorías psicopatológicas- del ex presidente que es un ejemplo acabado de inflexibilidad conceptual. Alberto se fue porque se dio cuenta de que no habría cambios, y en efecto, creo que no los está habiendo”.

Entonces Sergio Massa, el ex Intendente de Tigre que viene a ocupar el puesto de Alberto Fernández, ¿vendría a ser una nueva víctima?
"Todavía no. Por ahora es un cómplice".

Cuando se le pregunta su opinión sobre el acercamiento que permiten las nuevas tecnologías y medios hacia la política, Santiago Kovadloff aclara que no hay que temerle a lo nuevo “ya que allí también está la vida”, e introduce el concepto de “apología de la inmediatez, que si no va unida a la reflexión, no garantiza nada. La idea no es ganar tiempo a cualquier precio”, y advierte que “vivimos en una cultura que ha hecho del estruendo una divinidad, y la ha naturalizado, al igual que la falta de intimidad. Vivimos muy mal, nadie quiere correr el riesgo de una cercanía excesiva con nadie”. Entonces se acomoda en su sillón, y entre los libros y retratos de Shakespeare que miran las paredes del cuarto desde otras paredes, recuerda una anécdota del escritor Oscar Wilde, cuando le mostraron por primera vez un teléfono y le dijeron que en un minuto y medio podría estar hablando con Boston. Wilde preguntó “¿hablando de qué?”, y el interrogante cruza el océano y vuelve intacto tan sólo cien años después.

Escrito por Juan Bautista Torres Lopez.