En una nueva audiencia del Tribunal Oral Federal de La Rioja en la causa sobre la muerte del prelado, ocurrida el 4 de agosto de 1976, prestaron testimonio por videoconferencia desde Capital Federal los peritos Fernando Claudio Trezza y Roberto Víctor Cohen, del Cuerpo Médico Forense porteño.
Ambos participaron en la segunda autopsia realizada sobre los restos de Angelelli en 2009, y "corroboraron totalmente" los resultados de la primera, en base a la cual se estableció que la muerte se produjo por un "accidente".
Si bien corroboraron los resultos, los peritos establecieron esta vez que "no hubo intervención de terceros" en la muerte del obispo, ocurrida durante la dictadura militar.
Según las pericias que realizaron sobre los restos óseos y el informe de la primera autopsia, Angelelli murió por un "traumatismo craneoencefálico" provocado por el vuelco de la camioneta que él mismo conducía.
El prelado perdió la vida aparentemente por un golpe en la cabeza recibido dentro del vehículo, o "bien pudo ser despedido y golpear contra el asfalto en la ruta o con un objeto duro", indicaron los peritos.
En la segunda autopsia se constató también la rotura de algunas costillas, que podrían haberse producido por el choque del cuerpo contra el volante, aunque los peritos no ofrecieron una explicación sobre los talones raspados y sin piel de Angelelli.
Ante las versiones que indican que esas heridas podrían deberse a que su cuerpo fuera arrastrado, Trezza indicó que "puede que haya sido eso o bien que, al ser despedido, la inercia del cuerpo hizo que pueda haber raspado en el asfalto al golpear con el mismo".
Al término de la audiencia, el Tribunal informó que el próximo 6 de junio se cerrará la etapa probatoria y se recibirán los testimonios pendientes.
El 13 de junio, en tanto, está previsto escuchar los alegatos, mientras el 27 de ese mismo mes podrán hablar los imputados y se conocería la sentencia.
En la jornada de hoy, los dos únicos imputados que siguen con vida, Luis Fernando Estrella y Luciano Benjamín Menéndez, estuvieron presentes, aunque en el segundo caso a través de una videoconferencia desde Córdoba.