27.05.2014 - 08:05 /

Nación intenta reavivar la producción luego de un trimestre a la baja

Entre otras medidas, se analiza otorgar crédito subsidiado a las pymes y un tratamiento diferencial para importar. A partir de mitad de año se espera un repunte por el impacto de paritarias y de las políticas activas.


Pese a las presiones especulativas de los últimos días, el Gobierno Nacional busca reimpulsar la actividad económica con créditos a la inversión productiva de las micro, pequeñas y medianas empresas a tasa subsidiada (17,5 por ciento, contra 35 por ciento de piso en el promedio del sistema), un financiamiento similar para la cobertura de descubiertos en cuenta corriente y la autorización automática de importaciones para las pymes forman parte de esa batería de medidas.

La caída del nivel de actividad, producto del salto en el tipo de cambio, la aceleración de las subas de precios y la fuerte trepada de las tasas de interés impactó de forma particular en los rubros industriales. Pasado este trimestre, las políticas en favor de los sectores productivos, junto al impacto sobre los ingresos que se espera de los acuerdos paritarios, serán los impulsores del repunte económico desde mitad del año en adelante, retomando en el segundo semestre un ritmo de crecimiento anual más acorde con las proyecciones presupuestarias.

El monto mínimo global será de 23.500 millones de pesos y buscará reforzarse con una financiación adicional para capital de trabajo asociado a proyectos de inversión y para descuento de cheques diferidos en todos los casos a la misma tasa del 17,5 por ciento anual.

Las decisiones adoptadas por el Gobierno fueron un certero golpe a la escena. El salto del dólar a 8 pesos, con la intención de mantenerlo después en ese valor “bajo control” del Banco Central, representó abandonar la anterior política de ir corrigiendo de a pocos centavos por semana el tipo de cambio, pero corriendo por detrás del marginal, que se convirtió así en la variable de presión de los lobbies financieros sobre la política económica. Estos grupos de presión lograron generar el clima de inestabilidad que buscaban, hacia el fin de 2013 e inicios del año actual, prácticamente teniendo bajo su control el valor del dólar y provocando una remarcación de precios que aceleró el proceso inflacionario. La política de precios (régimen de Precios Cuidados), la cambiaria y la monetaria respondieron, en enero, como brazos de una misma estrategia de estabilización. Pero no fue gratuito. Los costos se reflejaron en la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y en la caída del nivel de actividad (consumo y producción).

Al interior del gobierno asumen que la “amenaza de fuga hacia el dólar” sigue latente, y será seguida de cerca a través de un control estricto del uso de los recursos destinados a promover la actividad productiva, pero sin renunciar a estas herramientas.

En el rubro importaciones, las autorizaciones de divisas para esta actividad tenderán a ser automáticas para las pymes, pero merecerán un seguimiento puntual en el caso de grandes empresas, monitoreando que los requerimientos sean compatibles con los niveles de actividad interna declarados.