El intendente de Almirante Brown, Daniel Bolettieri, aseguró que “Insaurralde es el negocio del juego y la noche, y socio de Boudou", en la misma sintonía de las últimas declaraciones de Darío Giustozzi.
En la reunión de ayer con Sergio Massa, pudo palpar que el exintendente de Lomas de Zamora improbablemente sume sus votos al Frente Renovador en una potencial interna para la gobernación en la que Insaurralde mide más según las últimas encuestas.
Como anticipó
Política Argentina, Giustozzi venía mostrándose molesto, convencido de que Martín Insaurralde podía pegar el gran salto y dar el batacazo de cara a 2015. Pero finalmente esto no sucedería. Luego de los coqueteos del último domingo entre Insaurralde y Massa que habían avivado la llama de un "borocotazo", las aguas volvieron a ser calmas para el de Almirante Brown.
Massa le pidió a Giustozzi que no le dé crédito a los rumores, y justificó así su negativa a desmentir el pase. Sabe que el roce con Insaurralde debilita a Daniel Scioli en la interna del FPV, donde algunos ya se animan a criticar al gobernador por no "poner en caja" a los propios.
Boletieri fue quien reemplazó a Giustozzi en la intendencia cuando Massa instó al mandatario a no convertir su candidatura en una "testimonial", cuestión que el de Almirante Brown tuvo que acatar pese a sus críticas, y que lo llevaron que dilapidar el poco capital que tenía como gestionador de lo municipal y que le daban alguna chapa para la candidatura a Gobernador.
Giustozzi, "a lo Kunkel", le pega a Insaurralde por la vedette Jesica Cirio. Lejos de desacreditarlo, estas relaciones le dan a Insaurralde lugar y visibilidad en los programas de mayor raiting de la TV Argentina. Su novia es bailarina en el programa que conduce el bolivarense Marcelo Tinelli, entre otras cosas, cercano a Daniel Scioli.
Massa siempre tuvo muy clara la posibilidad de una ruptura de Giustozzi, quien inicialmente se presentaba como un socio en condiciones de paridad con el ex jefe de Gabinete. Atendiendo esas susceptibilidades lo nombró "jefe" del bloque de diputados del Frente Renovador, aunque nunca pudo ejercer esa jefatura más que de modo formal, por la negativa de pesos pesados de esa bancada como el diputado sindicalista Alberto Roberti, que empuja a su mujer Mónica López para integrar la fórmula bonaerense del FR.
El tema de fondo sin embargo remite al drama o al realidad de la política argentina en el siglo XXI: mandan los medios, el gran público y las encuestas pesan a la hora de las candidaturas, casi con exclusividad.