“Si hubiésemos pagado la deuda con el Club de París toda junta, le dejábamos una catástrofe al próximo gobierno”, expresó ayer el ministro de Economía, Axel Kicillof. El funcionario rechazó así los cuestionamientos vertidos desde el establishment local al acuerdo firmado el jueves pasado con el foro de países acreedores. En el Palacio de Hacienda indican que la solución alcanzada reconoce las limitaciones que impone el sector externo en la coyuntura actual. Por eso, explican, estipula un plazo de financiamiento entre 5 y 7 años con una tasa máxima de 3,8 por ciento anual. “El acuerdo con el Club de París no compromete ni el futuro ni el presente de la Argentina”, afirmó Kicillof quien también ponderó la ausencia de condicionamientos del FMI a la política económica en el mecanismo convenido.
El pasivo consolidado de 9700 millones de dólares será cancelado en efectivo y en cuotas que oscilarán, dependiendo del año y el flujo de nuevas inversiones productivas provenientes de empresas de esos países, entre 1100 y 2250 millones de dólares. Desde el equipo económico enfatizan que financiar los pagos hasta 2019, reduciendo la carga cuando se deben cancelar importantes vencimientos de deuda externa con el sector privado, garantiza la sustentabilidad del acuerdo y no representará una carga para futuros gobiernos. Los pagos no ignoran el escenario de menor holgura en el frente comercial, consecuencia de las crecientes tensiones estructurales industriales y el déficit energético, así como la reducción en el stock de reservas que acompañó la política de desendeudamiento y la fuga de capitales. “El punto era que nuestro cronograma de pagos estuviera acordado de la forma en que no nos genere demasiados problemas en los próximos cinco años”, expresó Kicillof en declaraciones a Radio Provincia. “La oposición estuvo diciendo que había .que haber pagado antes y ahora dice que lo mejor era no pagar para no dejarles una herencia a los gobiernos que vienen”, lamentó Kicillof en referencia a las contradicciones de los cuestionamientos que recibió el acuerdo. “Los agoreros de siempre, los que quieren sembrar caos porque ganan cuando se devalúa, obligan a endurecer el crédito y ganan cuando a todos los argentinos les va mal y por eso saben que tienen que seguir apostando a arruinar el país como lo han hecho tantas veces”, sostuvo el titular del Palacio de Hacienda.