09.06.2014 - 09:06 /

Geopolítica armamentista argentina: ¿sur, desmilitarización y después?

Con aspectos positivos y otros negativos, a contra mano del resto de la región, Argentina vive desde hace tres décadas un proceso de desmilitarización sin precedente. Respecto a esta política no armamentista iniciada en la guerra de Malvinas, proseguida durante el retorno de la democracia, profundizada en la era neoliberal de los 90, agravada con las penurias presupuestarias de la crisis del 2001 y mantenida en mayor o menor medida durante los gobiernos kirchneristas, sorprende la ausencia de un debate ciudadano, sobre todo teniendo el alto grado de “politización” que presenta el país.


Por Damián Jacubovich

Con aspectos positivos y otros negativos, a contra mano del resto de la región, Argentina vive desde hace tres décadas un proceso de desmilitarización sin precedente. Respecto a esta política no armamentista iniciada en la guerra de Malvinas, proseguida durante el retorno de la democracia, profundizada en la era neoliberal de los 90, agravada con las penurias presupuestarias de la crisis del 2001 y mantenida en mayor o menor medida durante los  gobiernos kirchneristas, sorprende la ausencia de un debate ciudadano, sobre todo teniendo el alto grado de “politización” que presenta el país.

 

Argentina y su camino no armamentista

Según datos del SIPRI (ONG especializada en las estadísticas relativas al transfer de armas-) Chile, vecino y oponente de la Argentina en algunos litigios territoriales, posee una cantidad de personal militar 1,5 veces superior a la Argentina, esto a pesar de poseer un tercio de su población. De la misma manera, Chile supera a la Argentina en aproximadamente un 300 % respecto al porcentaje del PBI que cada país le asigna al presupuesto de Defensa. Efectivamente, Argentina destina un 0,80 de su PBI al área de defensa, el más bajo de la región junto con Paraguay. En materia de importación de armas, Argentina tiene las cifras más bajas también junto con Paraguay.  Frente a este panorama, la geopolìtica militar argentina se ve en la necesidad de apostar al fortalecimiento del bloque de defensa suramericano, sin el cual, a mediano y largo plazo, la país podría encontrarse claramente desprotegido no sólo ante imprevistos geopolíticos generados por un potencial choque entre las potencias que se disputan el mundo y sus recursos naturales, sino también frente a algunos países suramericanos, militarmente mucho más poderosos, como son los casos de los vecinos Chile, Colombia y Venezuela y - ni que habar - de Brasil. De esta manera como bien lo señala el especialista Carlos ESCUDÉ "Estamos poniendo a prueba, de manera experimental, la teoría realista de las relaciones internacionales, que supone que una política de defensa como la de Argentina implica un peligro para su integridad territorial. Desde una perspectiva científica, es un experimento fascinante".
Justificaciones de la decisión no armamentista de Argentina

Antes que nada, existe un  temor justificado de cualquier gobierno argentino en brindarle mayor poder de fuego a unas fuerzas armadas que presentan gravísimos antecedentes a nivel de derechos humanos. Por otro lado, durante los últimos 10 años,  esta política no armamentista, además de haber permitido aprovechar el bajo presupuesto militar en sectores “prioritarios” como por ejemplo la salud y la educación en donde la Argentina presenta los mejores indicadores de la región, también ha colaborado en  aumentar el posicionamiento de la Argentina como referente mundial en materia de pacifismo.

 

 Riesgos ante el no armamentismo argentino

La  vulnerabilidad militar argentina a los ojos del mundo en caso de cualquier tipo de conflicto es irrefutable. La última compra militar de importancia fue concretada en 1997 por el gobierno de Carlos Menem, unos 36 cazabombarderos A4 utilizados por los EE.UU en la guerra de Vietnam. También se infiere, (para bien o para mal) que la histórica poca inversión en el área de Defensa no ha favorecido ni favorece la inmersión argentina en una industria floreciente como es la industria militar.

 

Sea como sea, la decisión argentina en materia de defensa por ahora parece tomada, apostando aparentemente a la resolución de los conflictos por medio de las leyes o la razón, o por la simple irradiación del statu quo que el propio sistema financiero internacional emana. Finalmente y a nivel de geopolítica argentina interna, uno de los grandes desafíos de los próximos gobiernos argentinos será sin dudas, encaminar la reconciliación nacional y definitiva entre el pueblo argentino y las vapuleadas fuerzas armadas.