Durante el fin de semana el diario La Nación generó una gran polémica debido a
una editorial en la que retoma la teoría de "los dos demonios" y celebra una iniciativa de la Universidad Católica Argentina (UCA) de reunir en un mismo espacio a "víctimas de los dos contendientes de la violencia de los años 70", incluyendo a familiares de militares y militantes del ERP. Hoy volvió a expresarse en la misma línea argumentando que hay que medir
"con la misma vara para todos y sin que el objetivo real sea el de escarmentar" y propone una
"reconciliación".
El texto no está firmado y celebra la iniciativa de la institución académica al afirmar:
"Después de más de una década de siembra constante y perversa de resentimientos, odios, divisiones y enfrentamientos entre los argentinos, nuestro país tendrá pronto una oportunidad para promover la reconciliación". Además, aclara que
"nuestro país ha avanzado sólo parcialmente respecto de su deber de investigar los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, deber que incluye los delitos cometidos por el terrorismo y no solamente por los agentes del Estado".
Luego, repudia la decisión del Congreso Nacional de sancionar una ley que establezca que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y señala que
"cabe preguntarse si esa norma era necesaria". En consecuencia, propone revisar las fundadas acusaciones de manipulación de los procesos e investigaciones en materia de delitos de lesa humanidad, incluidas las etapas probatorias para asegurar que
"todas las condenas que se han pronunciado están respaldadas por procesos que acrediten que las acusaciones formuladas se han probado como corresponde, en todos los casos".
El escrito también cuestiona la postura del Gobierno nacional en torno a los Derechos Humanos y sostiene la necesidad de
"examinar lo actuado en este campo, con el propósito de asegurar los avances, detectar los errores y abusos cometidos y poner fin a cualquier vestigio de impunidad". Asimismo, refuerza la hipótesis al decir que esos
"son pasos necesarios para ingresar en la etapa superadora que supone, luego de conocida la verdad, transitar hacia una reconciliación y pacificación que nos permita caminar juntos".
Por último, el medio destaca la necesidad de
"un cambio profundo de rumbo, para el cual es imperioso reemplazar las ansias de venganza por la disposición a perdonar a partir del conocimiento íntegro de la verdad. Con la misma vara para todos y sin que el objetivo real sea el de escarmentar, sino el de acercarnos los unos a los otros desde la compasión y la indulgencia, para poder dejar definitivamente atrás la violencia del pasado"