
Luego de la
brutal represión a una murga de chicos en la Villa 1-11-14, desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) emitieron un comunicado donde denunciaron el “descontrol de las fuerzas de seguridad”.
“Los testigos aseguran que no hubo provocación y que los gendarmes actuaron con prepotencia, amenazando e insultando a los allí presentes”, afirmaron. Incluso, Gustavo “Marola” González, director de “Los Auténticos Reyes del Ritmo”,
aseguró que “tiraron a mansalva”.
Es por eso que desde el CELS denunciaron que
“ningún funcionario del Ministerio de Seguridad de la Nación se refirió al episodio” y que “
desde la Dirección de Violencia Institucional de ese ministerio se informó que no están trabajando sobre el hecho".
“El relajamiento del control político sobre las fuerzas de seguridad desplegadas en el Operativo Cinturón Sur no es nuevo, pero se ha ratificado con la llegada de las nuevas autoridades federales”, agregaron. Además, utilizaron su cuenta de Twitter para alertar sobre lo sucedido.
A continuación, leé el comunicado completo:
Descontrol de las fuerzas de seguridad en el sur de la Ciudad de Buenos Aires
El viernes pasado efectivos de Gendarmería Nacional dispararon de manera indiscriminada balas de goma, algunas de ellas a corta distancia, contra niños y jóvenes, integrantes de la murga Los Auténticos Reyes del Ritmo que estaba ensayando en la Villa 1-11-14 en horas de la noche. Los testigos aseguran que no hubo provocación y que los gendarmes actuaron con prepotencia, amenazando e insultando a los allí presentes. Cuando los referentes de la murga intentaron dialogar, los efectivos comenzaron a disparar contra la multitud. A pesar de la violencia y arbitrariedad del ataque, ningún funcionario del Ministerio de Seguridad de la Nación se refirió al episodio. Desde la Dirección de Violencia Institucional de ese ministerio se informó que no están trabajando sobre el hecho.
El relajamiento del control político sobre las fuerzas de seguridad desplegadas en el Operativo Cinturón Sur no es nuevo, pero se ha ratificado con la llegada de las nuevas autoridades federales. Esta falta de control deriva en irregularidades y hechos de violencia policial que se desatan sobre los sectores populares. Diversas organizaciones han denunciado la liberación de zonas, móviles que circulan sin patente, efectivos que no están debidamente identificados, apremios y abusos. El ataque a la murga implica una escalada de violencia que muestra también el desprecio de los efectivos por los protocolos de actuación producidos con la colaboración de la propia Gendarmería, que prohíben el uso de balas de goma para dispersar grupos de personas y sólo lo autorizan en última instancia ante una amenaza inminente a la vida de los efectivos policiales o de terceros.
La falta de pronunciamiento público de las autoridades políticas sobre este hecho equivale a una convalidación de los disparos efectuados contra los vecinos, muchos de ellos adolescentes y niños. La Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN) y el Programa de Acceso a la Justicia (Atajo) están registrando los testimonios de lo sucedido con vistas a una denuncia penal contra los efectivos involucrados.