La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, murió este domingo a los 95 años. Reconocida como una de las voces más firmes en la defensa de los derechos humanos en Argentina,
dedicó gran parte de su vida a reclamar justicia por su hijo Alejandro Almeida, secuestrado y desaparecido por la última dictadura cívico-militar.
Laura Catalina "Taty" Almeida nació en Buenos Aires en 1930. La desaparición de su hijo Alejandro el 17 de junio de 1975 transformó por completo su vida y la llevó a convertirse en una de las referentes más importantes de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia.
Alejandro Almeida tenía 20 años, estudiaba Medicina y militaba políticamente cuando fue secuestrado. Años después, Taty encontró entre sus pertenencias un poema escrito por su hijo que terminaba con la frase: "Si el destino me lleva, adiós, pero no me voy". Ese texto se convirtió en uno de los símbolos de su lucha y fue leído en numerosos actos y homenajes.
De madre de un desaparecido a referente de derechos humanos
Tras conocer la desaparición de su hijo, Almeida comenzó un largo recorrido por comisarías, cuarteles y organismos estatales en busca de respuestas. Como miles de familias argentinas, se encontró con el silencio y la negación por parte de las autoridades militares.
A comienzos de los años ochenta se incorporó a Madres de Plaza de Mayo y posteriormente integró la Línea Fundadora, espacio desde el cual participó de las principales movilizaciones por los derechos humanos. Su presencia se volvió habitual en las rondas de los jueves en Plaza de Mayo, en actos conmemorativos y en actividades vinculadas a la defensa de la democracia.
Con el paso de los años, Almeida se transformó en una de las voces más escuchadas del movimiento de derechos humanos. Participó activamente en los reclamos para la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad y acompañó numerosas causas vinculadas a víctimas del terrorismo de Estado.
Una figura reconocida por distintas generaciones
Más allá de su rol dentro de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida logró trascender el ámbito de los organismos de derechos humanos. Su participación en escuelas, universidades, sindicatos y organizaciones sociales la convirtió en una referencia para distintas generaciones de argentinos.
Hasta sus últimos años mantuvo una intensa actividad pública. Participó de marchas del 24 de marzo, respaldó causas vinculadas a los derechos humanos y continuó reclamando justicia por los más de 30.000 desaparecidos de la dictadura.
Un legado ligado a la memoria colectiva
La historia de Taty Almeida sintetiza buena parte del recorrido de las Madres de Plaza de Mayo: mujeres que transformaron el dolor por la desaparición de sus hijos en una lucha colectiva que se convirtió en una referencia mundial en materia de derechos humanos.
Durante más de cuatro décadas sostuvo el reclamo de verdad y justicia, participó en cada instancia de memoria y mantuvo viva la búsqueda de los desaparecidos. Su figura quedará asociada a una de las luchas más trascendentes de la historia argentina reciente.