
El constante dinamismo con el que avanzan las comunicaciones, la complejidad propia de las cuestiones técnicas y la sociedad capitalista en la que vivimos, hacen que
se nos dificulte tener una noción completa de ciertos temas.
Por ejemplo, todos tenemos una idea de que la telefonía móvil evolucionó en cinco etapas o “generaciones”: 1G permitió hablar por teléfonos que no estaban conectados físicamente, 2G posibilitó además enviar mensajes escritos entre ellos, 3G habilitó el uso de internet desde los dispositivos móviles, 4G le otorgó velocidad a las conexiones móviles de internet y 5G posibilitará que todos los dispositivos electrónicos se comuniquen entre sí e interactúen de manera inteligente.
Pero... ¿qué son esas siglas indescifrables que no se entienden: 4G, Edge, GSM?
Estos términos definen estándares de telefonía móvil digital, que son los que siguen las compañías que nos proveen los servicios de comunicaciones y los que fabrican los dispositivos y las redes de comunicaciones. ¿Y quién define esos estándares? La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
La UIT es el organismo especializado de las Naciones Unidas para las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones que, entre otras cosas, elabora las normas técnicas que garantizan la interconexión continua de las redes de telecomunicaciones. Es - felizmente - en su seno, donde cientos de técnicos que en su mayoría representan a las administraciones de todos los países del globo, debaten, discuten e intercambian opiniones, para intentar hacer prevalecer sus ideas. Una inmejorable oportunidad de comprobar esto es observar las fotos de la última Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2015 y de sus más de 2000 participantes. Ahora, si uno mira detenidamente, podrá observar que hay delegaciones mucho más numerosas que otras. Eso tiene que ver con las distintas realidades económicas pero también con la carrera para dominar las futuras tecnologías, las ganancias que de ellas se desprenderán y las posiciones relativas que tendrán sus dueños a lo largo y ancho de todo el mundo.
Se prevé (Juniper Research) que
los ingresos por servicios de 5G para el año 2025 sean de más de 65 billones de dólares (y ello únicamente por esos servicios en particular). Y aunque aún hay mucho por decir y hacer sobre los servicios 2G/3G/4G nadie quiere perder tiempo y todos desean poder posicionarse a la cabeza de esta carrera.
Como ya se habrán dado cuenta, este es un sector que se mueve y avanza en distintas direcciones todo el tiempo. A tal punto que se nos hace difícil a los que formamos parte del mismo poder transmitir determinadas ideas con claridad.
Es que es difícil que podamos hablar de cómo nos va a cambiar la vida para mejor el 5G cuando hay más de 650 millones de personas sin acceso al agua potable y más de 1000 millones sin acceso a la electricidad en el mundo.
Cuanto más avance la tecnología y más rápidas sean las conexiones
, más precisos deberemos ser para tomar las decisiones correctas. Más aún en la Argentina, cuando pasamos de la constante crítica hacia las empresas de la industria, sin siquiera haberles reconocido que hayan sido las únicas en hacer inversión genuina en dólares en el país cuando estábamos en default, a creer en soluciones mágicas y pretender subsidiarles directamente el recambio de terminales olvidando al usuario final, así como permitirles cambiar de dueño a gusto exigiéndoles que solamente lo notifiquen,
tirando así por la borda los intentos de des concentración del sector hechos durante los últimos años.
A veces, solo a veces, el sector necesita que cambiemos velocidad por una profunda proyección deseada de futuro. Digo, para que no se nos escape nada o al menos no parezca…