La Usina de Estudios Políticos Laborales y Sociales (UEPLaS) realizó un informe junto al Centro de Economía Política Argentina (CEPA) que analiza los principales puntos del proyecto. Allí, aseguran que
“la gran novedad del Plan Primer Empleo es que no sólo reintroduce la política de reducción a las contribuciones patronales sino que, además de este beneficio, ahora el Estado le ofrecerá a las empresas una transferencia monetaria directa, entre ellas las grandes empresas nacionales y transnacionales”.
El informe de UEPLaS rescata
el análisis que hiciera la OIT el año pasado, en el que concluye que los regímenes especiales para jóvenes y los subsidios para empresarios han demostrado “no prosperar en la región”.
También el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) publicó en 2014 una serie de recomendaciones sobre políticas de juventud, en las que sostuvo criterios similares a la OIT: “el primer empleo es importante, pero lo es tanto como que ocurra en un sector productivo y con los instrumentos de protección social que son derechos del trabajador”.
De la misma manera, CIPPEC sostuvo que
es necesario “considerar las heterogeneidades que atraviesan a las juventudes: la situación de una madre adolescente en situación de pobreza no será la misma que la de un hombre soltero de clase media, y las respuestas de política deberán, en consecuencia, ser diferentes”.
Otro de los críticos fue el concejal del FPV en San Martín, Hernán Letcher, quien, en comunicación con Radio Del Plata, aseguró que el programa prevé “un doble subsidio al empleador: aumenta la ganancia empresaria y desfinancia al Estado”. Según el dirigente del FPV, “creer que aumentando la tasa de ganancia el empresario va a invertir más parece un error”