Gobernadores de distintas líneas políticas, así como funcionarios, legisladores e incluso periodistas dejaron en evidencia en las últimas horas su postura de clara defensa del tarifazo. Justificaron la suba de impuestos de luz y gas, avalaron al ministro de Energía, Juan José Aranguren, y hubo quien llegó a afirmar que
"dar marcha atrás con el tarifazo sería un suicidio nacional”.
Quien pronunció esa frase fue el diputado radical Mario Barletta, en diálogo con FM Blue. En la misma línea habló ayer el gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, quien sostuvo que
“hay un 80 por ciento de la población que no siente el efecto de los aumentos. Acá (en Corrientes) la luz la estamos pagando 2000 o 2500 pesos por mes, y la gente no se queja”.
No fue el único mandatario provincial que reflejó esa postura. Desde distintos espacios, se sumaron al lobby pro-tarifazo los peronistas Juan Manuel Urtubey (Salta), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Juan Schiaretti (Córdoba) y Domingo Peppo (Chaco); los oficialistas María Eugenia Vidal (Buenos Aires), Gerardo Morales (Jujuy) y Alfredo Cornejo (Mendoza); el neuquino Omar Gutiérrez y el socialista Miguel Lifschitz (Santa Fe).
Desde el ámbito periodístico, la presión a la Corte -que se pronunciará en los próximos días- también se realizó sin disimulo.
“La Corte dinamitará la política energética si impone audiencias para fijar el precio del gas”, escribió el columnista Carlos Pagni. "Si la Corte anula los aumentos habrá una gran conmoción política y económica", dijo a su turno Joaquín Morales Solá. En ambos casos, a través de la señal Todo Noticias.
Estos mensajes se sumaron a los que provinieron de las propias empresas distribuidoras. El CEO de Edesur, por caso, afirmó ayer que “el tarifazo no existe” y advirtió que la compañía podría “ir a la quiebra” si la Corte no ratifica los aumentos. Además, Maurizio Bezzeccheri sostuvo que
“un día de electricidad le cuesta a un hogar lo mismo que una lata de gaseosa”.