
En el tono de voz no hay ni un indicio de nerviosismo por lo que estaba comunicando. Nada. "Decile que lo más importante, además del pedido de indagatoria, es que la dejo al borde de la detención con la prohibición de salida del país y con el deber de comparecencia ante el tribunal." La mujer en cuestión era Cristina Fernández de Kirchner y quien pasaba ese mensaje un fiscal federal: Guillermo Marijuán, impulsor de varias denuncias contra funcionarios kirchneristas y quien ya había imputado en abril a la ex-mandataria por lavado de dinero en la causa por la que está detenido Lázaro Báez.
El audio fue difundido el jueves a la noche por el periodista Iván Schargrodsky en el portal El Destape. Marijuán optó por el silencio, quien sí le puso palabras a la situación fue el periodista Luis Majul, diciendo que el audio filtrado era para él. Lo defendió aunque admitió que “debería haberse cuidado”.
Marijuán ha sido un importante invitado en el ciclo que Majul conduce los domingos por la noche. Lo visitó después de protagonizar espectaculares allanamientos en Santa Cruz -- cuando se lo veía por la provincia, abrigado con una campera celeste, usando excavadoras y hasta perros adiestrados para intentar encontrar el dinero enterrado que había denunciado Leonardo Fariña. Las cámaras apostadas en Santa Cruz seguían como una sombra al fiscal y hasta anticipaban los próximos pasos. “Todos saben que parte de una investigación de Jorge Lanata, por cierto, muy interesante”, le dijo a Majul tras volver del sur con las manos un tanto vacías.
El domingo pasado, el nombre del fiscal federal fue incluido en la columna de Julio Blanck, quien mencionó al pasar que había mantenido una reunión con el presidente Mauricio Macri para hablar acerca del destino de la Procuración General de la Nación, a cargo de Alejandra Gils Carbó, por quien el titular de la fiscalía 9 no siente ningún tipo de aprecio. Blanck sostuvo que Marijuán estaba dentro de los nombres que la Casa Rosada barajaba en caso de lograr el cometido de desplazar a Gils Carbó. Como dato agregaba que Marijuán es cercano a Sergio Massa y contaría con el visto bueno de Germán Moldes, otro de los fiscales enemistado con su jefa.
Sin trato
El 30 de diciembre de 2014, Gils Carbó conmocionó a los tribunales de Comodoro Py. Firmó varias resoluciones designando fiscales subrogantes y particularmente tomó una decisión que tenía nombre y apellido: Guillermo Marijuán. Lo separó de la Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos de la Seguridad Social (Ufises), donde había llegado en 2002.
“No la conozco”, había dicho Marijuán dos días antes en una entrevista en Perfil, en la que también se quejaba que su personal era discriminado por la procuradora. “Es así”, dicen cerca de la jefa de los fiscales. Marijuán nunca quiso reunirse con ella ni con quienes estaban a cargo de unidades especiales o procuradorías.
En 2013, pidió la indagatoria de Gils Carbó por abuso de autoridad por nombrar como fiscal subrogante a Carlos Gonella, entonces a cargo de la Procuradoría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac). De hecho, Gonella junto con el fiscal federal Ramiro González habían intervenido en la denuncia por la llamada “ruta del dinero K” porque Marijuán - a cargo de la causa -estaba de vacaciones. Al volver puso el grito en el cielo y dijo que había sido parte de una maniobra para mantener a Báez al margen de la causa.
Para entonces, Marijuán ya se había ganado la desaprobación de las organizaciones de derechos humanos como Abuelas, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora o la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), que lo denunciaron por su posición contraria al nombramiento de fiscales ad hoc o de la creación de unidades especiales, como era la propia UFISES en la que él estuvo por doce años. “Siembra una semilla para cuestionar la legitimidad de los juicios por crímenes de lesa humanidad que se desarrollan en nuestro país”, escribieron en la denuncia que le presentaron a Gils Carbó.
El jury a José María Campagnoli lo puso a Marijuán de nuevo de la vereda contraria a la de su jefa. Acusado por llevar una investigación paralela a la que tramitaba en la fiscalía de Marijuán, Campagnoli afrontó un malogrado tribunal de enjuiciamiento pero contó con el apoyo de su colega en el fuero federal. “La persecución a Campagnoli me pareció lamentable”, se quejó en diciembre de 2014 con Perfil.
La Academia
A Marijuán le apasiona el fútbol, como quedó al descubierto después de que se filtraran fotos del fiscal junto al juez federal Luis Rodríguez y dirigentes políticos en la Copa América que se jugó en los Estados Unidos. Marijuán estaba de viaje por la investigación en torno a Cerro Dragón pero se hizo un rato libre para pasar por el estadio, como explicó el massista Mauricio D’Alessandro.
Fanático de Racing, uno de los clubes que se disputan la hegemonía de Avellaneda, en el sur del conurbano donde se crió. Hijo de una maestra y del dueño de una óptica, estudió en una escuela pública en la primaria y en un colegio religioso de Don Bosco cursó la secundaria. De la facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) salió con el título bajo el brazo a los 23 años y su llegada a la justicia vino de la mano del actual abogado de CFK en la causa por el dólar futuro, Carlos Beraldi.
Marijuán hizo derecho penal en un curso de verano con Beraldi. Se sacó 10 y él le propuso ingresar a la justicia, según el jurista le contó tiempo atrás al diario La Nación, destacando la inteligencia y el humor de su antiguo alumno. Primero transitó como meritorio del juzgado federal de Amelia Berraz de Vidal, donde también daba sus primeros pasos el actual camarista Eduardo Farah. Después se fue a trabajar a la fiscalía con Beraldi antes de pasar como secretario de la Cámara Federal. En 1993, fue nombrado fiscal adjunto. A Esteban Righi le pidió en 2004 que lo destinara a la fiscalía 9, que hoy ocupa y que fue dejada vacante por la renuncia de Eamon Müllen, uno de los fiscales del caso AMIA que actualmente está sentado en el banquillo de los acusados junto al ex-fiscal José Barbaccia.
El fiscal tiene dos hijas. La mayor, Florencia, denunció que su padre había recibido una amenaza horas después de que se conociera que había imputado a CFK. “Tengo miedo, pero aviso: Ni mi papá ni mi familia nos queremos ‘suicidar’”, escribió en Twitter en alusión a la muerte de Alberto Nisman. A Marijuán, que en ese momento estaba en Estados Unidos, le incrementaron la seguridad. Ya había denunciado amenazas años antes.
En la fiscalía de Marijuán denunciaron que después de que el juez Sebastián Casanello sostuviera que el nombramiento de subrogantes no era delito, como decía el fiscal y por lo que había acusado a Gils Carbó, recibieron una llamada: “Si apela, matamos a sus hijas”. En 2015, un abogado se presentó ante la justicia para denunciar que la llamada había sido hecha por el padrino de una de las chicas. En una entrevista con el diario La Nación del año pasado, Marijuán dijo que él no tenía nada que explicar.
Silencio
Marijuán fue uno de los organizadores de la marcha de silencio que el 18 de febrero salió a la calle al cumplirse un mes de que Nisman fuese encontrado muerto en su departamento. De hecho, los fiscales se reunieron en su fiscalía después de hacer la convocatoria ante la prensa. A Marijuán le interesaba saber cuál era el termómetro de la calle frente a la decisión de salir a marchar y cuando se cruzaba con algún periodista le preguntaba qué pensaba de la marcha.
Con Nisman tenía diferencias y no tenía su número celular pero lo llamó a la UFI-AMIA después de que presentara la denuncia contra CFK en enero del año pasado, contó en una entrevista con La Nación. De hecho, Marijuán promovió una denuncia contra Ramón “Allan” Bogado, un supuesto agente inorgánico de la entonces Secretaría de Inteligencia (SI) que Nisman había incluido en su denuncia.
Según lo que le dijo el ex-espía Alberto Mazzino a la fiscal Viviana Fein en marzo del año pasado, Nisman le había contado su preocupación porque había sido removido Marijuán de la Ufises, tal como figura en el expediente.
Después de la muerte de Nisman, Marijuán se manifestó en contra de que las escuchas pasaran a la órbita de Gils Carbó. Sostuvo que debían estar en manos de la Corte Suprema, aunque recibió a Cristina Caamaño cuando la fiscal se hizo cargo de la ex-OJOTA.
En los últimos meses de la administración kirchnerista se cruzó con Oscar Parrilli, al frente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), cuando se negó a pedir de un alerta azul para localizar a Antonio “Jaime” Stiuso. Al tiempo, Marijuán pidió la indagatoria de Parrilli y de su número dos, Juan Martín Mena, diciendo que se habían modificado resoluciones administrativas con el mero objetivo de hacer comparecer al ex jefe de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI). “Pegale al chancho para que aparezca el dueño”, dijo Parrilli irónicamente.
CFK volvió a la carga la el jueves en Twitter después de que se filtrara el audio. Preguntó a quién estaba, en realidad, destinado el mensaje. “¿A Macri? ¿A Stiuso”, escribió la ex-mandataria, sugiriendo que las brasas de la guerra entre el kirchnerismo y los servicios de inteligencia aún siguen encendidas en los tribunales de Retiro.