29.08.2016 / Crisis política en Brasil

Dilma Rousseff: "No esperen de mí el silencio de los cobardes"

Llegó el día en que Dilma Rousseff pisó el Congreso, miró a la cara a los senadores opositores y expuso su defensa de forma detallada ante los crímenes de responsabilidad fiscal de los que se le acusa.

por Ayelén Oliva, corresponsal en Brasilia



A media mañana, Dilma ingresó a la sede del Legislativo nacional acompañada del ex presidente Lula da Silva quien, una vez dentro del Congreso, ocupó un lugar en la galería del pleno junto a los más de treinta invitados entre los que estaban los presidentes del PT y del PCdoB, gran parte de sus ministros y referentes de la cultura nacional como Chico Buarque.

En un discurso que duró poco más de media hora, la presidenta -suspendida en funciones desde mayo pasado- sostuvo que sin pruebas que acrediten su responsabilidad en el mal manejo de las cuentas públicas, no existe crimen ni culpabilidad que justifique su desplazamiento. "Las acusaciones en mi contra son meros pretextos para derrumbar, por medio de un proceso de impeachment, un gobierno electo por millones de brasileños", sostuvo Dilma. A su vez, dijo que confía en que los senadores “harán justicia. Tengo la conciencia tranquila”.

En el caso de que una mayoría especial de 2/3 de la Cámara la encuentre culpable, Dilma ya adelantó que considerará a esa decisión como un “verdadero golpe de Estado”. Aunque aclaró que no es en contra de su gobierno sino del sistema democrático.

Puertas afuera del Congreso, una manifestación convocada por el PT, el PCdB y la CUT,  concentró a unos 10.000 manifestantes que recibieron a Dilma con flores rojas, banderas de todos los colores y gritos de “Fuera Temer”.  Sin embargo, el desembarco de los efectivos de la Policía Militar impidió que la concentración avanzara hasta la explanada del Congreso tal como lo tenían previsto, marcando una distancia de más de 300 metros entre la sede del Legislativo y los manifestantes que esperaban poder presenciar la llegada de la presidenta.

Aún en el Senado, se espera que Dilma pueda terminar la ronda de preguntas en la madrugada de mañana, para así abrir paso a la votación que definirá su destino político.

Ana Amélia Lemos, del Partido Progresista, fue la primera en declarase a favor del proceso de impeachment frente a la presidenta suspendida. La senadora por Brasilia, sostuvo que no se puede hablar de “golpe de Estado” cuando la presencia de Dilma legitima el proceso de impeachment. A partir de ahí, fue la primera de varias veces en que Rousseff se esforzó en aclarar que no considera golpe al proceso que la juzga sino que eso será concretado en el momento en que la Cámara la declare culpable, sin pruebas, por un crimen que no cometió, según argumentó.

La plaza de los Tres Poderes en Brasilia, espacio que concentra y articula a las máximas instituciones políticas del Estado, se convirtió hoy en un campo de batalla entre el suspendido gobierno del PT y una mayoría opositora en Congreso profundamente fragmentada y heterogénea pero con un objetivo común, terminar con la última década de gobierno petista.

Contacto: @ayelenoliva