09.09.2016 / Espectáculos deportivos

La insólita medida del Ministerio de Seguridad para combatir la violencia en el fútbol

Durante la campaña presidencial de 2015 Mauricio Macri prometió que el público visitante volvería a los estadios de toda la Argentina. A un año de la promesa nada ha cambiado, ya que la última gestión bonaerense ya había restaurado en forma gradual los partidos con ambas parcialidades en la provincia de Buenos Aires.




La última escena de un encuentro del campeonato argentino con público visitante fue por el invierno del 2013, un 10 de junio el capitán de la Policía Bonaerense Roberto Lezcano, asesinaba de un balazo en el pecho a Javier "Zurdo" Jerez, hincha de Lanús en el Estadio Único de La Plata. Allí se terminó todo, o comenzó el principio del fin porque un intento de amistoso entre Boca y San Lorenzo ese mismo año terminaría siendo el desencadenante pese a que los incidentes fueron entre los propios hinchas de Boca.

El 6 de octubre del 2015, en una entrevista con Luis Novaresio por Radio La Red Mauricio Macri prometía que si era electo el público visitante volvería inmediatamente. "El Estado se tiene que hacer cargo de la seguridad, vamos a hacernos cargo desde el primer día porque el fútbol representa mucho, demostrar que podemos devolver ese espectáculo de los domingos a la familia demuestra que el Estado está dispuesto a controlar lo que pasa en su territorio. El fútbol tiene que ser ejemplo de una nueva etapa en la Argentina sin un operativo enorme de policías. Se llegó hasta el punto de que el Estado diga que es tan incapaz que decidieron que no vayan más los visitantes", afirmó el entonces candidato.



A casi un año de la promesa nada ha cambiado, ya que los encuentros con ambas parcialidades son por Copa Argentina como venía sucediendo o en la Provincia de Buenos Aires, medida adoptada por Daniel Scioli al asegurar que en su distrito podía garantizar la seguridad. Por ahora, solo dos partidos oficiales de torneos locales han tenido a ambos públicos, la final del Torneo Transición donde Lanús goleó a San Lorenzo en cancha de River Plate y la Copa Bicentenario donde el Grana se coronó en cancha de Racing. 

Ahora el ministerio de Seguridad que comanda Patricia Bullrich pero que tiene bajo su dependencia a Guillermo Madero como Director de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos propone una medida irrisoria por parte de quienes en principio aseguraban que iban a "combatir la violencia y terminar con las mafias del fútbol".

Es que en PBA se están restaurando lentamente los partidos con público visitante por el torneo local, algo que ocurrirá este fin de semana cuando por ejemplo Lanús visite a Olimpo en Bahía Blanca. Además se había previsto que San Lorenzo visite a Defensa y Justicia en Florencio Varela y Colón haga lo propio con Banfield pero los clubes locales no aceptaron la medida sin dar una explicación clara.

Algunos dirigentes aseguran que son ellos mismos los que desisten de la presencia de otras hinchadas por el costo que acarrean los operativos policiales. Boca Juniors por ejemplo sabe que vende más localidades a los turistas en precios altísimos y en divisa extranjera que al hincha de un equipo del interior o el GBA que quiere ir a apoyar a su equipo. La política de la reducción de los visitantes la propulsó Macri en la decada del 90 cuando empezó con su sueño de un "estadio shopping" y empezó a restringir la cantidad de entradas y espacios destinados a los rivales. Esta política se propagó por todos los demás equipos.

La gestión de Madero al frente del organismo ha sido tan escasa que la medida de fondo que ha adoptado se centra en pedirle a los hinchas de los equipos de la Ciudad de Buenos Aires que lleven su DNI al estadio como una supuesta forma de control. Este parece ser una parte del "exhaustivo trabajo" que Bullrich y Madero han venido anunciando en los últimos meses para combatir un flagelo social que se ha cobrado 278 victimas.