Carlos Arroyo fue funcionario de la última dictadura cívico militar, defiende públicamente a genocidas y el terrorismo de Estado, además de tener constantes declaraciones despectivas contra la violencia de género y reproducir un discurso misógino como en las últimas horas cuando dijo que iba a "mandar a alguna chica bonita a convencer empresarios que vengan a invertir a Mar del Plata".
Su candidatura en Cambiemos se dio como la de muchos dirigentes en Buenos Aires, alianzas con partidos conservadores locales con base en el territorio que llegaron al poder por el efecto arrasador de María Eugenia Vidal en 2015. En dos años el capital político del intendente marplatense parece haber llegado a su fin o al menos es el deseo que la gobernadora ya le comunicó a su equipo de trabajo.
Vidal le avisó a Fabián Perechodnik, secretario general de la PBA, y Joaquín de la Torre, ministro de Gobierno que empiecen a trabajar en un nuevo candidato para el año 2019.
“Depende totalmente de lo que haga la provincia. Sus logros son de la provincia. Los resultados de las elecciones deben leerse también como resultados de la gestión de la provincia”, manifiestan en La Plata.
“Para la gobernadora Mar del Plata es prioridad porque viven casi un millón de bonaerenses. Los vecinos no pueden estar presos de una situación política, por eso tanto el Gobierno de la provincia como de la Nación trabajan en forma permanente con la ciudad”, había declarado Perechodnik al Economista sobre la importancia electoral en 2019.
Justamente por que en las legislativas
Cambiemos superó el 40% y sacó más de 20 puntos de ventaja es que se muestran optimismtas con perfilar un candidato propio que saque a Arroyo del centro en las próximas elecciones municipales.
El nombre apuntado es el de ex secretario de Seguridad porteño y embajador en Uruguay Guillermo Montenegro, recientemente electo diputado nacional.