Elisa Carrió ya había avisado que volvía al ruedo de la política nacional a un mes de las PASO y que tenía
"la sangre renovada como Mick Jagger". Esta vez polemizó sobre el rol de la Justicia en las causas que ella misma ha fogoneado y en la sentencia a los genocidas condenados por delitos de lesa humanidad.
"Si gana, yo voy presa, ya estoy preparada, van a ir por la venganza", manifestó Lilita sobre qué sucedería ante un eventual triunfo de los Fernández. En una entrevista con TN aseguró que "Alberto Fernández la va a traicionar y ella (por Cristina) lo va a traicionar a él".
Pero Carrió sorprendió cuando le pidió "a los jueces que tengan un margen de criterio para la hija de Cristina”, Florencia Kirchner, una “chica que me da mucha pena, que no tuvo nada que ver con la política". "Que tengan una consideración especial, poner a los hijos es una locura", reclamó la diputada.
Carrió no iba a terminar así la entrevista, así que adelantó que "
como despedida de su vida política" se sancione "una ley que pueda habilitar la revisión de muchos juicios injustos, sin debido proceso legal, contra militares que no tuvieron nada que ver" con la última dictadura cívico militar.
No obstante aclaró que se refiere a
"los que tenían 18 años y están condenados sin pruebas. ¿Cómo un cabo de 19 años puede desobedecer a Cristino Nicolaides [ex Jefe del Ejército]?". "En la tortura excluyo totalmente, pero los derechos humanos son para todos. No creo en la venganza, no puede ser que haya gente tan grande en la cárcel", continuó.
Por último habló sobre su pelea con Nicolás Massot a lo largo de estos meses y concluyó: "Era lilito, pero
uno define en la vida si es dirigente político, si es operador o no. No sé cómo terminaron las internas del radicalismo, ni las del PRO, me desprendí absolutamente de todo porque es el momento más miserable de la política. Mi partido tiene prohibida las internas y pelear por cargos".