Francia, gobernada por Emmanuel Macron, fue el primer país que anunció el pedido de "garantías" a los países sudamericanos que firmaron el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea. Sin embargo estas declaraciones intentaron ser bien recibidas por los miembros del Gobierno de Mauricio Macri.
Es que el ministro de Producción y Trabajo Dante Sica afirmó que "el convenio es muy equilibrado en términos de demandas y concesiones". En tal sentido
planteó que si Francia dice que quiere analizar el convenio es porque "quizá esté diciendo que no ganó todo lo que quería o que tuvo que ceder más de lo que quería; de todas maneras es una buena señal para nosotros".
La portavoz del gobierno francés Sibeth Ndiaye afirmó que Francia "por ahora no está preparada para ratificar" el acuerdo comercial y que lo analizarían en detalle.
El problema es que los ganaderos franceses, muy dependientes de las subvenciones europeas y organizados en explotaciones familiares extensivas que producen pocos ingresos (10.000 a 12.000 euros de media en 2018, según la Federación Nacional Bovina),
consideran que no lograrán competir con las "fábricas de carne" latinoamericanas.
Sobre el plano local, Sica informó que en Argentina "estamos con una tendencia a la baja de la inflación" y que
"tenemos que adoptar medidas serias como las que estamos tomando y no magia; el proceso tiene que ser sostenido y firme en un país donde por décadas tuvo inflación en promedio muy alta.
Esta es una guerra que nos va a llevar algunos años hasta llegar a una inflación anual de un dígito", señaló.
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