La construcción registró en diciembre una suba del 3,8% respecto de noviembre y logró cerrar 2025 con un crecimiento acumulado del 6,4%. El dato marcó un cambio de tendencia luego del fuerte desplome sufrido durante el período anterior, cuando la actividad quedó severamente afectada por la política de ajuste impulsada por el Gobierno nacional.
El rebote de fin de año contrastó con el desempeño de 2024, cuando el sector se contrajo un 27,4% y alcanzó uno de sus peores registros en décadas. La parálisis de la obra pública, la caída del consumo y el encarecimiento de los insumos habían provocado un freno generalizado en proyectos privados y estatales.
Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la actividad de la construcción mostró además una mejora interanual del 2,9% en diciembre frente al mismo mes del año anterior. La cifra confirmó una lenta recomposición tras meses consecutivos en terreno negativo.
Pese a la recuperación registrada en los indicadores, el sector cerró el año con niveles de empleo y producción todavía deprimidos. En el mercado reconocieron que la mejora respondió más a una base de comparación muy baja que a un verdadero impulso de la inversión.
De este modo, la construcción terminó 2025 con señales incipientes de reactivación, pero con un panorama aún condicionado por la falta de obra pública y un contexto económico restrictivo que siguió limitando la expansión del rubro.