El dólar oficial transitó su primera semana claramente a la baja en casi un mes y dejó en evidencia las tensiones del esquema cambiario que sostiene el Gobierno. La combinación de una oferta de dólares constante y una intervención dosificada del Banco Central empujó a la divisa hacia abajo, mientras creció la distancia con el límite superior de la banda.
En el segmento mayorista, el tipo de cambio operó en torno a los $1.430,50, con una caída diaria de $11,50. En términos semanales, la baja acumulada alcanzó los $16,50 frente al viernes anterior, lo que representó un retroceso nominal del 1,1%. Con ese movimiento, la cotización quedó a poco más del 10% del techo de la banda, fijado en $1.574,05, la mayor brecha desde mediados de octubre.
En este contexto, la autoridad monetaria sostuvo su racha compradora y extendió a 24 ruedas consecutivas las adquisiciones de divisas. Sin embargo, el volumen de compras se moderó en las últimas semanas, una señal clara de que el propio equipo económico buscó evitar una presión adicional que profundizara el atraso cambiario.
El dólar minorista también acompañó la tendencia descendente y se ubicó en torno a los $1.450 en el Banco Nación, mientras que el promedio del sistema financiero se posicionó algo más arriba. En paralelo, el dólar blue se ofreció por debajo del oficial, una postal que reforzó la percepción de un mercado intervenido y con precios contenidos artificialmente.
Los dólares financieros mostraron movimientos dispares, con leves subas en el MEP y bajas en el contado con liquidación, al tiempo que el mercado de futuros abrió con caídas generalizadas cercanas al 1%. Allí, los contratos reflejaron expectativas de un tipo de cambio mayorista que recién hacia mitad de año alcanzaría niveles sensiblemente más altos, en un escenario atravesado por la incertidumbre y las dudas sobre la sostenibilidad del actual ancla cambiaria.