El Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo logró colocar $9,02 billones en la primera licitación de deuda en pesos del mes, lo que implicó un rollover del 123,39% respecto de los vencimientos del período. El resultado permitió una fuerte absorción de liquidez en moneda local, en momentos en que el equipo económico busca sostener el ancla cambiaria y contener presiones inflacionarias.
La operación se dio en paralelo a una jornada marcada por la mayor compra de dólares en 11 meses por parte del Banco Central de la República Argentina, que intervino con fuerza en el mercado oficial. Sin embargo, la acumulación de reservas no se tradujo en una mayor demanda de pesos, lo que obligó al Tesoro a convalidar tasas cercanas al 40% para captar fondos.
En el Palacio de Hacienda destacaron el nivel de renovación alcanzado, clave para enfrentar vencimientos que rondaban los $9,6 billones. No obstante, en el mercado advirtieron que el elevado costo financiero refleja la persistente desconfianza en la moneda local y la necesidad oficial de seguir “aspirando” pesos para sostener la estrategia macroeconómica.
Así, mientras el Gobierno exhibe disciplina fiscal y acumulación de reservas como señales de fortaleza, el esquema financiero continúa dependiendo de tasas altas y renovaciones constantes de deuda en pesos, en un escenario donde la estabilidad descansa más en la absorción forzada de liquidez que en una recuperación genuina de la demanda de moneda.