Luego de que el oficialismo consiguiera aprobar la reforma laboral en la Cámara alta, la Confederación General del Trabajo encendió señales de alarma. El secretario general Jorge Sola advirtió que el texto votado “abre zonas grises” en aspectos centrales como la negociación colectiva, la jornada laboral y el cálculo de indemnizaciones, y remarcó que el verdadero impacto se verá en la etapa de reglamentación.
Desde la central obrera señalaron que parte de la ciudadanía votó “impulsivamente” y que ahora comienza a advertir las consecuencias concretas sobre sus condiciones de trabajo. En ese sentido, Sola planteó que la discusión no termina en el Congreso, sino que recién empieza en cada sector productivo, donde la interpretación de la norma puede inclinar la balanza en favor de las patronales.
El dirigente también salió al cruce de Federico Sturzenegger, quien planteó la necesidad de revisar el esquema de licencias laborales. Desde la CGT rechazaron cualquier modificación que implique recortar derechos vinculados a maternidad, enfermedad u otras situaciones protegidas por ley, y alertaron que esos planteos anticipan una lectura restrictiva de la reforma.
“No es solo lo que dice el texto, sino cómo lo van a aplicar”, resumieron desde la conducción cegetista. En un escenario de salarios golpeados por la inflación y creciente precarización, la central obrera dejó en claro que seguirá de cerca cada paso del Gobierno y no descartó medidas si la reglamentación avanza sobre conquistas históricas del movimiento trabajador.