16.02.2026 / Violencia sexual y memoria

Gisèle Pelicot publica sus memorias tras el juicio que sacudió a Francia

El caso de Gisèle Pelicot conmocionó a Francia y abrió un debate profundo sobre consentimiento, violencia estructural machista y responsabilidad social. Con la publicación de sus memorias, Pelicto vuelve a intervenir en esa discusión pública y retoma una consigna que atravesó el juicio: que la vergüenza cambie de bando.



El nombre de Gisèle Pelicot se convirtió en sinónimo de un caso que estremeció a Francia y abrió un debate nacional sobre violencia sexual, consentimiento y complicidad social. Ahora, tras el proceso judicial que expuso durante meses detalles de una trama de abusos sistemáticos, Pelicot publica sus memorias y vuelve a intervenir en la conversación pública.

En una entrevista con The New York Times, la autora explicó que el libro no busca reabrir heridas sino dejar un testimonio. “No quiero que esto vuelva a pasar”, afirma en el diálogo con el diario estadounidense. Su decisión de escribir, sostiene, tiene que ver con “dar sentido” a lo ocurrido y con la necesidad de que el caso no quede reducido a una crónica judicial.

El caso que conmocionó a Francia y el mundo entero

El proceso reveló un entramado de violencia que sacudió a la opinión pública francesa. Más allá de las responsabilidades penales individuales, el juicio puso en discusión cuestiones estructurales: la cultura del consentimiento, la violencia ejercida en el ámbito privado y las fallas institucionales para detectar situaciones prolongadas de abuso.

Durante meses, el caso ocupó portadas, generó movilizaciones y alimentó debates parlamentarios y mediáticos. En ese contexto comenzó a circular con fuerza una consigna que sintetizaba el reclamo feminista: “que la vergüenza cambie de bando”, que apuntaba a desplazar el estigma histórico que suele recaer sobre las víctimas hacia los responsables de la violencia.

Organizaciones feministas señalaron que la dimensión colectiva del hecho obligaba a revisar no solo conductas individuales sino también marcos legales y prácticas sociales arraigadas.

La decisión de hablar  

En la conversación con The New York Times, Pelicot describe el proceso de escritura como una forma de recuperar la propia voz. “Escribir fue una manera de volver a tomar el control de mi historia”, señala. También admite que publicar implica una exposición renovada, pero considera que el silencio sería más costoso.  

El libro, según detalla la entrevista, combina relato personal con reflexiones sobre el sistema judicial y el impacto psicológico de atravesar un juicio de alta exposición mediática.   

Más allá del juicio  

La publicación reabre preguntas en Francia: ¿qué cambió desde entonces? ¿Cómo se traduce el impacto social en políticas públicas? El caso ya había acelerado discusiones sobre consentimiento y protección de víctimas, en línea con transformaciones impulsadas en los últimos años en distintos países europeos.  

Al decidir publicar sus memorias, Pelicot vuelve a situar el tema en el centro del debate. “Quiero que mi historia sirva para algo”, afirma en la entrevista con The New York Times. La frase condensa el sentido político que adquiere el libro: no sólo un testimonio personal, sino una intervención en una conversación social aún abierta, en sintonía con aquella consigna que recorrió Francia: que la vergüenza, finalmente, cambie de bando.