14.02.2026 / Protesta social masiva

Más de 300 millones de trabajadores y campesinos paralizan India contra las reformas laborales, las privatizaciones y el ajuste de Modi

Centrales sindicales y organizaciones rurales impulsaron una de las mayores huelgas de la historia reciente del país. Rechazan los nuevos códigos laborales, la venta de empresas estatales y el deterioro de salarios y condiciones de vida bajo el gobierno nacionalista hindú.



Una movilización que sus organizadores cifran en más de 300 millones de participantes sacudió a India en una jornada de huelga general convocada por centrales sindicales y organizaciones campesinas. La protesta apuntó contra los nuevos códigos laborales, el avance de las privatizaciones y la política económica impulsada por el gobierno de Narendra Modi.

El paro fue convocado por un frente de centrales sindicales nacionales y organizaciones rurales que cuestionan el rumbo del Ejecutivo encabezado por el líder del Bharatiya Janata Party (BJP). Entre los principales reclamos figuran la derogación de los cuatro códigos laborales que, según los sindicatos, flexibilizan la contratación, amplían la jornada y dificultan la sindicalización, además de la suspensión de procesos de privatización en sectores estratégicos como energía, transporte y banca pública.

Las organizaciones también denunciaron el aumento del desempleo, la informalidad y la pérdida de poder adquisitivo en un contexto de inflación persistente. En el ámbito rural, los reclamos incluyeron garantías de precios mínimos para los productos agrícolas, reducción del endeudamiento y mayores subsidios a insumos básicos.

Según los convocantes, la huelga tuvo fuerte impacto en industrias manufactureras, transporte público, puertos y servicios estatales, además de movilizaciones masivas en distintos estados. El gobierno defendió su agenda económica como parte de un proceso de modernización destinado a atraer inversiones y acelerar el crecimiento, y cuestionó la magnitud real de la convocatoria.

A los reclamos laborales y sociales se sumó el rechazo a un acuerdo comercial en negociación con Estados Unidos. Distintas organizaciones sindicales y campesinas advirtieron que una mayor apertura a productos agrícolas e industriales estadounidenses podría afectar a pequeños productores, manufacturas locales y empresas públicas. En ese punto, la protesta también tuvo un componente de política exterior: los convocantes cuestionaron que el gobierno de Narendra Modi avance en compromisos comerciales que, según sostienen, profundizarían la liberalización económica sin garantizar protección para el empleo y la producción nacional.

No es la primera vez que la administración de Modi enfrenta protestas de gran escala. Entre 2020 y 2021, extensas movilizaciones campesinas lograron forzar la derogación de reformas agrícolas. La actual huelga retoma ese antecedente y vuelve a mostrar la capacidad de articulación entre sindicatos urbanos y movimientos del campo.

Manifestantes paralizan la India contra la reforma laboral