17.02.2026 / Crisis política

Perú destituye al presidente interino José Jeri a menos de dos meses de las elecciones

El Congreso peruano aprobó mociones de censura contra el mandatario interino, que llevaba apenas cuatro meses en el cargo. La decisión vuelve a colocar al país en un escenario de alta inestabilidad institucional en la antesala de un nuevo proceso electoral.



El Congreso de Perú destituyó al presidente interino José Jeri, tras aprobar una moción de censura en una sesión extraordinaria convocada para debatir su continuidad. La decisión se produce a menos de dos meses de las elecciones generales previstas en el país y profundiza una crisis política que ya lleva años erosionando la institucionalidad peruana.

El Parlamento había iniciado el debate en medio de fuertes cuestionamientos a la gestión de Jeri y en un clima de creciente tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo. La votación prosperó y el mandatario quedó removido del cargo.  

Un país atrapado en la inestabilidad

Desde 2016, Perú ha tenido una sucesión vertiginosa de presidentes, entre elecciones, destituciones, renuncias y procesos judiciales, que han debilitado la gobernabilidad . El Congreso, que cuenta con amplias facultades para remover al presidente por “incapacidad moral permanente”, ha sido un actor central en estas crisis.
La figura de la destitución presidencial no es nueva en el país. En los últimos años fueron removidos o forzados a dejar el cargo mandatarios como Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra y Pedro Castillo, en episodios que combinaron disputas políticas, denuncias de corrupción y movilización social.

En ese marco, José Jeri había asumido como presidente interino tras la salida de su antecesor, con la misión principal de conducir la transición hacia las elecciones generales. Sin embargo, su gestión quedó rápidamente bajo cuestionamiento y terminó siendo objeto de mociones de censura impulsadas por legisladores que lo responsabilizaban por distintos conflictos políticos y administrativos.



Elecciones en el horizonte

La destitución ocurre cuando el país ya está en cuenta regresiva hacia los comicios nacionales. Ese dato no es menor: cualquier cambio en la conducción del Ejecutivo en esta etapa puede afectar la organización del proceso electoral y la percepción de estabilidad institucional.

El Congreso deberá ahora activar el mecanismo constitucional de sucesión para garantizar la continuidad del gobierno hasta la celebración de las elecciones. La incertidumbre gira en torno a quién asumirá la jefatura del Estado y con qué grado de respaldo político podrá gestionar la transición.

Un patrón regional de crisis institucional

Aunque la crisis peruana tiene características propias, forma parte de una tendencia más amplia en América Latina, donde los conflictos entre Ejecutivo y Legislativo, sumados a la fragmentación partidaria y la debilidad de los sistemas políticos, han generado escenarios de alta volatilidad.   En el caso peruano, el Congreso unicameral ha demostrado tener capacidad real para remover presidentes, pero esa herramienta prevista en la Constitución peruana se ha convertido en un factor de inestabilidad recurrente. Para muchos analistas, el problema no es solo jurídico sino estructural: un sistema político altamente fragmentado, con partidos débiles y escasa legitimidad social.

¿Qué puede pasar ahora?

El interrogante central es si esta nueva destitución contribuirá a estabilizar el escenario o, por el contrario, profundizará la percepción de crisis permanente. Con elecciones en puerta, la sociedad peruana se enfrenta nuevamente al desafío de redefinir su liderazgo político en medio de un clima de desconfianza hacia las instituciones.

La salida de José Jeri no cierra el ciclo de turbulencia; más bien, confirma que Perú continúa atravesando una etapa de transición incierta, donde el Congreso mantiene un rol protagónico y el equilibrio de poderes sigue siendo frágil.