Los gobernadores peronistas reiteraron este miércoles su rechazo a la reforma laboral impulsada por Javier Milei y convocaron a las demás fuerzas políticas a votar en contra del proyecto que el oficialismo pretender debatir el jueves en la Cámara de Diputados.
A través de un comunicado conjunto, Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Elías Suárez (Santiago del Estero), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur) suscribieron un comunicado conjunto titulado "Trabajo, federalismo y desarrollo: el camino hacia una verdadera modernización".
En el texto, los mandatarios provinciales admiten la necesidad de "encarar reformas y transformaciones en los marcos normativos que regulan el mundo del trabajo", y afirman que "la legislación laboral debe actualizarse frente a los cambios tecnológicos, productivos y sociales que atraviesan nuestras sociedades".
"Sin embargo, ninguna reforma puede orientarse al desmantelamiento de derechos conquistados ni a la reducción de protecciones, sino, por el contrario, a reconocer nuevas garantías en un mercado laboral crecientemente inestable", aclararon.
En ese marco, apuntaron que el proyecto del Gobierno "debilita derechos individuales y colectivos en un contexto nacional y mundial de creciente incertidumbre laboral" y que, lejos de resolver los problemas, los "agrava".
A la vez, los jefes provinciales aseguraron que no se oponen a "todo cambio", sino que van en contra puntualmente de este proyecto que "consolida la desprotección".
Citando a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el sexteto afirma que la reforma laboral no ayudará a crear empleo: "Esta reforma no generará más empleo ni promoverá la formalización; por el contrario, facilitará despidos, reducirá estándares de protección y trasladará riesgos e incertidumbre hacia los trabajadores".
Por otra parte, los gobernadores peronistas aseguran que se trata de una "reforma profundamente antifederal", al considerar que "sus efectos impactarán de manera directa sobre las ya golpeadas economías regionales y las provincias productivas, sin contemplar sus particularidades ni abrir instancias de diálogo con los gobiernos subnacionales".
Luego, al trazar una panorama de la coyuntura económica actual, indican que, desde que asumió Javier Milei, su plan económico "pulverizó 21 mil empresas y casi 300 mil puestos de trabajo, con los niveles más bajos de utilización de la capacidad instalada y, por primera vez, inversión extranjera negativa". "Para crear trabajo, en un mundo hoy proteccionista, hace falta emprender políticas federales de desarrollo e industrialización", marcaron.
A modo de cierre, los mandatarios reiteraron que se opondrán a la reforma laboral en la Cámara de Diputados y convocan a todas las fueras políticas a defender "el sistema de derechos sociales y laborales construido a lo largo de décadas con el aporte de distintos espacios políticos y actores sociales".
"La Argentina necesita modernizar su legislación laboral para ampliar derechos y promover el trabajo formal, no para retroceder en materia de protección. El futuro se construye asegurando derechos, progreso y desarrollo", indicaron.
Y concluyeron: "Ese es el camino que proponemos y que estamos dispuestos a debatir en el marco del diálogo democrático y el respeto institucional".
El texto fue suscripto por el pelotón de gobernadores que representan la oposición frontal a Javier Milei. De hecho, Kicillof, Quintela, Insfrán y Melella están vetados en la Casa Rosada, por lo que no son convocados a negociar.
Más flexible es el vínculo del pampeano Ziliotto con la administración libertaria, quien ya se reunió dos veces con Diego Santilli y Manuel Adorni. De todas maneras, se mantiene en la vereda opuesta a Milei.
Quedaron afuera el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil. Ambos son aliados del oficialismo y tienen juego propio, alejados de las estructuras de Fuerza Patria.