La inflación de marzo alcanzó el 3,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), y acumuló un 9,4% en el primer trimestre, con una variación interanual del 32,6%. El dato marcó una aceleración respecto a febrero y dejó en evidencia que el proceso de desaceleración no logró consolidarse.
Uno de los principales factores fue el fuerte incremento en los precios regulados, que subieron un 5,1% impulsados por aumentos en tarifas de servicios públicos, transporte y educación. Justamente, el rubro Educación lideró las subas con un 12,1%, muy por encima del promedio general, en un contexto de ajustes estacionales pero también de actualización de cuotas.
A esto se sumó el impacto del transporte, que avanzó un 4,1% traccionado por los combustibles, cuyo precio acumuló subas cercanas al 23% en medio de tensiones internacionales. La dinámica también se trasladó a alimentos, donde la carne jugó un rol clave con incrementos superiores al 5% en todas las regiones del país.
El componente núcleo, que refleja la inercia inflacionaria, se ubicó en 3,2% y mostró que la presión sobre los precios sigue firme más allá de factores puntuales. En este escenario, la inflación encadenó siete meses consecutivos por encima del 2% y se alejó de las proyecciones oficiales, reabriendo interrogantes sobre la sostenibilidad del programa económico y su impacto en el poder adquisitivo.