La Dirección de Cultura del Senado, bajo la órbita de la vicepresidenta Victoria Villarruel, incluyó una mención elogiosa a Alfredo Astiz en una exposición pública.
En una vitrina del Congreso, una placa informativa dedicada al buque polar "Bahía Paraíso destaca la actuación del ex capitán de fragata y genocida condenado, Alfredo Astiz, vinculándolo a las acciones bélicas en las Islas Georgias del Sur.
El intento de "blanquear" a Alfredo Astiz
El texto exhibido menciona que el buque se unió a las "fuerzas de Astiz en el puerto Leith". Lo que la Dirección de Cultura omite deliberadamente es la verdadera naturaleza del personaje en cuestión: un criminal de lesa humanidad condenado a prisión perpetua por infiltrarse en las Madres de Plaza de Mayo y por el secuestro, tortura y desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.
La presunta "omisión" no se trataría de un error administrativo sino de un intento político por rescatar la figura de Astiz, un criminal condenado por delitos de lesa humanidad, utilizando la causa Malvinas para limpiar su prontuario.
La rendición sin combatir: El "héroe" que no fue
La participación de Astiz en el conflicto bélico en el Atlántico Sur está lejos de ser considerada heroica y su actuación militar fue, para muchos de sus propios pares, una mancha de cobardía. Mientras miles de jóvenes conscriptos daban la vida en las islas frente al avance británico,
Alfredo Astiz se rindió sin realizar un solo disparo en las Islas Georgias.
El 25 de abril de 1982, ante la llegada de las fuerzas británicas, el entonces teniente de navío firmó la capitulación de sus tropas de manera inmediata, una imagen que recorrió el mundo y que contrastó dolorosamente con el sacrificio de quienes sí combatieron hasta el final.
Una provocación institucional
La reivindicación a través del Senado de la Nación de la figura de Astiz comenzó a generar alarma y repudio en todo el arco político. También crecen las sospechas por la administración de Victoria Villarruel, quien estaría utilizando recursos del Estado para avanzar en una batalla cultural que busca equiparar a los genocidas con los combatientes de Malvinas.