Este martes, el directorio del Banco Mundial evaluará el pedido presentado por el Gobierno argentino para obtener una garantía por US$2000 millones, un respaldo que la administración de Javier Milei considera central para acceder a financiamiento de bancos privados y reunir los fondos necesarios para afrontar el vencimiento de deuda por US$4400 millones previsto para el próximo 9 de julio.
La solicitud había sido formalizada por el ministro de Economía, Luis Caputo, a mediados de abril y forma parte de una estrategia más amplia para reforzar las reservas sin recurrir a una emisión directa de deuda en los mercados internacionales. La decisión ahora está en manos de la conducción del organismo, integrada por representantes de los 189 países miembros.
Según sostienen desde el Ejecutivo, la garantía permitiría mejorar las condiciones de acceso al crédito y refinanciar una porción significativa de los compromisos financieros del país. En paralelo, el Gobierno también aguarda una definición del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que el miércoles analizará un aval adicional por US$500 millones para complementar la asistencia del Banco Mundial.
Con ambos respaldos, la Casa Rosada busca reunir garantías por un total de US$2500 millones y utilizarlas para obtener préstamos de entidades financieras internacionales. A su vez, continúa negociando un esquema similar con la CAF, cuyo directorio tratará una propuesta de entre US$250 millones y US$500 millones durante julio.
La búsqueda de financiamiento externo se vincula directamente al problema de los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central, que actualmente no alcanzan para cubrir la totalidad de los pagos comprometidos. Frente a ese escenario, el Ejecutivo también avanzó en la colocación de bonos en moneda estadounidense en el mercado local y explora nuevas alternativas de crédito para sostener su estrategia financiera durante los próximos meses.