La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete marcó el aparente cierre de una crisis que durante meses tuvo en vilo la estrategia parlamentaria de La Libertad Avanza, deterioró el vínculo con los bloques dialoguistas y obligó al oficialismo a postergar debates clave en el Congreso. Su renuncia funcionó como pie para retomar una agenda que había quedado atravesada por el escándalo patrimonial del ex funcionario, por lo que esperan una semana cargada en la Cámara baja.
El primer movimiento se verá en la Cámara de Diputados, donde la comisión de Legislación Penal retomará este miércoles el tratamiento de la denominada
"ley anti barrabravas", una iniciativa que el Gobierno busca convertir en una de las primeras señales de relanzamiento legislativo. En paralelo, la Casa Rosada espera que el Senado avance con el proyecto de
inviolabilidad de la propiedad privada, cuya discusión quedó frustrada cuando el oficialismo dejó caer la última sesión ante insistencias para interpelar a Adorni.
La lista de iniciativas pendientes también incluye la ley de gestión de intereses, conocida como
"ley de lobby", aunque su futuro es incierto, puesto que perdió impulso tras el rechazo de cámaras empresarias y organizaciones civiles. Incluso, La Libertad Avanza reconoce que el texto necesita modificaciones profundas para tener posibilidades de avanzar en el Congreso.
Además, permanecen otros proyectos que el Ejecutivo pretende enviar o reactivar en los próximos meses motorizados, principalmente, por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Entre ellos figuran la habilitación para
vender medicamentos de venta libre en supermercados, kioscos y comercios de cercanía, la reforma de la
ley de cabotaje para permitir la operación de buques extranjeros en rutas fluviales internas y la eliminación de la matrícula obligatoria para
corredores inmobiliarios.
A ese paquete se suma el proyecto de adhesión al tratado internacional de
patentes, una iniciativa vinculada a las negociaciones con Estados Unidos que todavía permanece trabada por diferencias en su redacción y por la necesidad de alcanzar nuevos consensos políticos antes de regresar al recinto de Diputados.
Con la crisis política desplazada del centro de la escena, el Gobierno también proyecta avanzar después del Mundial con una
reforma electoral para modificar las reglas de los próximos comicios, además de introducir cambios sobre las
leyes de Financiamiento Universitario y
Emergencia en Discapacidad y promover una nueva legislación de
Salud Mental que amplíe las facultades de los psiquiatras para facilitar internaciones involuntarias.