02.07.2026 / ESTRATEGIA

La CGT demora la definición de su plan de lucha y evalúa iniciar conversaciones con Santilli

La central obrera postergó la puesta en marcha de las medidas de fuerza y apuesta a explorar un canal de diálogo con el nuevo jefe de Gabinete antes de definir los próximos pasos. Al momento, no hay definiciones claras sobre un posible paro general.





La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió postergar la definición del cronograma de protestas que había anunciado días atrás y comenzó a evaluar la posibilidad de abrir una instancia de diálogo con el nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, al considerar que su desembarco en el Gobierno podría modificar el vínculo con la Casa Rosada que, hasta el momento, permanece tensionado.

Aunque la central obrera ratificó su decisión de avanzar con un plan de lucha, por ahora no fijó fechas ni sectores que encabezarán las primeras medidas. La intención es reunir en los próximos días a la mesa chica para analizar los conflictos abiertos en distintas actividades y definir si las protestas se desarrollarán de manera escalonada en todo el país antes de converger en una movilización federal.

El cambio de postura se debe a la llegada de Santilli al Gabinete tras la salida de Manuel Adorni, un recambio que desde la CGT leen como favorable, puesto que podría facilitar una etapa de mayor diálogo con el Ejecutivo por sus orígenes políticos en el PRO, un espacio que, aunque opositor ideológicamente, siempre mostró mayor apertura para negociar que el Gobierno nacional.

En ese sentido, el triunviro Jorge Sola insistió en que la central mantiene predisposición para discutir con el oficialismo pese a las diferencias políticas y sostuvo que los reclamos exceden la reforma laboral. Entre las principales preocupaciones mencionó la pérdida del salario frente a la inflación acumulada, la destrucción de empleo registrado, el crecimiento del trabajo informal y el endeudamiento de las familias.

Discusión interna


Mientras tanto, dentro de la central persisten diferencias sobre cómo reformular su estrategia. Internamente, uno de los sectores que más se perfila para iniciar las medidas de fuerza es La Fraternidad, encabezada por Omar Maturano, que mantiene un fuerte enfrentamiento con el Gobierno luego de la millonaria multa aplicada al gremio por adherir al último paro nacional y que, además, discrepa con la postura dialoguista de la cúpula cegetista. 

Entre otros dirigentes que reclaman endurecer la estrategia gremial, se encuentra el líder de Gastronómicos, Luis Barrionuevo, quien impulsa la convocatoria a un paro general de 36 horas y cuestiona la falta de definiciones de la conducción, en un contexto de gran malestar por el avance del oficialismo sobre convenios colectivos y estructuras sindicales.

La demora de la central refleja también los obstáculos que están sorteando sus tres dirigentes, Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello; principalmente en lo que refiere a unificar posturas entre las distintas ramas gremiales nucleadas bajo la histórica central. 

En esa línea cabe recordar que, desde su asunción, la CGT solo concretó un paro general y todavía no logró ordenar una estrategia común frente al avance de las reformas impulsadas por el Ejecutivo.

Por otra parte, el Gobierno acelera la revisión de cientos de convenios colectivos y sostiene su política de desregulación del mercado laboral, mientras el sindicalismo intenta recuperar capacidad de negociación. De ahí que la posibilidad de impulsar conversaciones con Diego Santilli se presenta como la alternativa más viable para destrabar el vínculo con la Casa Rosada.