El dólar oficial volvió a quedar bajo presión y se encamina a cerrar la semana corta en niveles récord, en medio de un escenario financiero que encendió nuevas señales de alerta. Tras meses de relativa estabilidad, el mercado comenzó a modificar sus expectativas y ahora prevé una trayectoria más elevada para el tipo de cambio durante la segunda mitad del año.
En el segmento mayorista, la divisa se ubicó cerca de los $1.490 para la venta, mientras que el dólar minorista del Banco Nación alcanzó los $1.515, su valor más alto desde octubre de 2025. La suba también se reflejó en los mercados financieros, donde el contado con liquidación cerró en $1.565,73 y el dólar MEP en $1.529,19.
La presión cambiaria aparece mientras los operadores siguen de cerca la evolución de las reservas y las señales del Gobierno nacional. Los contratos de futuros anticipan un dólar mayorista alrededor de los $1.503 para fines de julio y de $1.647,5 hacia diciembre, lo que marca una revisión al alza de las expectativas para los próximos meses.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central también mostró un cambio de escenario. Los analistas elevaron sus estimaciones y proyectan un tipo de cambio mayorista promedio de $1.482 para julio, $1.513 en agosto y cerca de $1.673 para diciembre.
Mientras el oficialismo busca sostener la estrategia económica basada en el equilibrio fiscal y la desinflación, la escalada del dólar vuelve a instalar la discusión sobre la sostenibilidad del esquema cambiario. En los mercados crece la atención sobre cómo responderá el Gobierno frente a una moneda estadounidense que vuelve a marcar máximos.