El periodista, fundador de Página/12, conductor de televisión y ex director del diario Crítica, Jorge Lanata, recibió a Politicargentina en su despacho a pocos días de comenzado el extenso conflicto entre el Gobierno de Cristina Fernández y las cuatro entidades agropecuarias y reflexionó acerca de la actualidad política del país. Para él, luego de la crisis del campo se plantearon nuevas reglas de juego y quedó demostrado que al gobierno le entraban las balas. Durante la charla opinó sobre el voto no positivo de Julio Cobos, fue muy crítico con el Grupo Clarín y hasta opinó acerca de la importancia de Internet y su evolución como medio de información.
- ¿Por qué piensa que no se aprobó el proyecto de retenciones móviles?
- Yo estoy de acuerdo con las retenciones, pero con porcentajes menores. Arriba del 33 por ciento ya es confiscatorio. Incluso hay jurisprudencia de la Corte Suprema acerca de esta cuestión. Un tributo tan alto es un robo, un delirio. El razonamiento no debería ser que a quienes les vaya bien tengan que pagar más esporádicamente; siempre tendrían que pagar más. Ahora, la idea de ganancia extraordinaria es muy vaga y no demasiado justa, porque cuando se apuesta a algo y la pérdida es extraordinaria la plata no es devuelta. No se puede estar siempre del lado de los que ganan. Está bien que existan retenciones, pero como cualquier impuesto, debe pasar previamente por el Congreso.
-¿Qué le pareció el voto del vicepresidente Julio Cobos?
- Empecemos con que, en general, la figura del vicepresidente es muy rara en Argentina. En una nota reciente que le hice a Julio Cobos, le pregunté por qué había tenido que escribir una carta a Cristina para verla. En mi caso, para hablar con el subdirector del diario, sólo tengo que llamar por teléfono o decirle que voy para su oficina. Da la sensación de que el vicepresidente es una figura decorativa que solamente se dedica a presidir el Senado. Más allá de eso, fue valiente lo que hizo Cobos, en un país en donde, en general, nadie nunca hace nada. Tampoco fue de una valentía increíble; no es Fidel Castro bajando de la Sierra Maestra. En el medio de un Congreso en el cual la mayoría vende y compra votos, el hecho de que un tipo diga lo que piensa es muy meritorio. Además, me parece saludable lo que hizo porque fue sabiendo que se metía en un lío importante. No creo que su decisión haya sido por afán de protagonismo ya que ganó y perdió con ella. De hecho, es un tipo de bajo perfil que hubiera preferido que no le pasara lo que le pasó.
- ¿Fue correcta la decisión de la Presidente de mantener un gabinete muy similar al del ex presidente Néstor Kirchner?
- Hay algo interesante y es que a este Gobierno se lo percibe como una reelección y no como a una elección de Cristina. Esto, visto desde hoy, fue el principal error de Kirchner en el momento de elegir un candidato, porque podría haberse puesto a sí mismo y haber ganado tranquilamente la elección. Yo creo que no se presentó por aquello que se decía acerca de la posible alternancia de mandatos con su mujer. La voluntad de querer permanecer a lo largo del tiempo es lo que siempre termina afectando a todos los gobiernos. Cristina ganó las últimas elecciones presidenciales con un porcentaje alto, que en teoría, a otra persona, le hubiese servido tranquilamente para legitimar al menos un año o dos de gobierno. Cuando vos ganás de primera, el reloj corre para adelante y no para atrás, a menos que sea una reelección. Por el contrario, en los segundos gobiernos el reloj corre para atrás y comienza a regir el tiempo de descuento; primero son cuatro años menos un día, después menos dos, y así sucesivamente. Esto es lo que le pasó a Cristina cuando ratificó un gabinete demasiado parecido al anterior.
- El conflicto se llevó al ahora ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández…
- Alberto sufrió parte de ese desgaste del que hablaba antes, porque no se fue después de siete meses de gestión, sino que lo hizo luego de cinco años y siete meses al frente de la Jefatura de Gabinete. Hay que verlo dentro de un contexto en el que se necesitaba descomprimir la situación con algunos recambios que finalmente no sucedieron. Entre todos estos funcionarios desgastados, Alberto era uno de los que más promovía el diálogo. Finalmente los cambios que hubo resultaron más fundamentalistas. Hoy en día, el Gobierno es más pingüino que antes y los que quedaron en la mesa chica, son menos tibios que los anteriores. Y es curioso, porque visto desde afuera, uno tendría que pensar que en la Casa Rosada se abrirían al diálogo tras el fracaso de su proyecto de retenciones móviles. Sin embargo, fue al revés: frente a esa crisis el Gobierno se cerró aún más.
- ¿Y qué le parece Sergio Massa para ocupar el puesto vacante?
-Massa no sólo no es pingüino, sino que viene de la UCeDé y tiene una relación personal con Eduardo Duhalde. Tal es así, que el ex presidente dijo alguna vez que el ahora jefe de Gabinete podría llegar a ser gobernador de la Provincia de Buenos Aires. A mí me llamó la atención que agarrara el puesto, porque venía haciendo toda su carrera como para ser gobernador. Es un tipo de carácter abierto, muy dinámico y tiene una buena impronta de trabajo en la gestión. Hay que ver cómo le va, porque en este cargo se está arriesgando a que todo le salga mal. La pregunta es: ¿Kirchner va a irse a jugar a las bochas y se va a jubilar, o va a seguir influyendo en el Gobierno? Hoy lo sigue haciendo, con la diferencia de que casi no aparece públicamente. Ahora, si en algún momento Kirchner vuelve a cobrar protagonismo, la figura de Massa dejará de tener sentido, porque tendrá que hacer la venia o irse. Esto fue lo que en algún momento hizo a desgano Alberto Fernández, quien al final se terminó yendo.
- Este Gobierno fue el iniciador de un proceso de revisión de los medios de comunicación y sobre todo de Clarín…
-Ningún medio de comunicación juega nunca un rol objetivo, porque la objetividad no existe, sino que se tiende a ella. Algunos tienen intereses concretos con el campo: por ejemplo, uno de los dueños de Clarín es el propietario de las mayores plantaciones de arroz de la Argentina. Eso debe pesar en algún punto de la línea editorial del diario. Por otro lado, estamos los que jugamos independientemente, quienes al final, nos terminamos peleando con todos. No me parece que esté mal porque la democracia permite que todos podamos expresarnos a nuestro antojo. Lo más seguro es que sea una suma de razones, no un solo punto de vista. Cuando los gobiernos se pelean con la prensa, lo están haciendo contra el espejo, porque si bien es cierto que no se trata de un reflejo objetivo, les está devolviendo cosas que ellos no quieren ver.
- ¿Es lo que le estaría pasando al kirchnerismo?
-Me parece que el Kirchnerismo le da una importancia excesiva al periodismo. Nos creen más importantes de lo que somos. Deberían estar más concentrados en gobernar y menos en leer los diarios. No me imagino a los grandes líderes reflexionando sobre la tapa del domingo; Perón no leía los diarios, los hacía. Se encargaba de gobernar y punto.
-¿Se justifica tanto conflicto con Clarín?
- No hay que olvidarse que durante la gestión de Kirchner se le hicieron muchos favores a Clarín: se permitió la fusión entre Multicanal y Cablevisión, se le solucionó el problema en la Corte a Ernestina Herrera de Noble con el tema de sus hijos adoptados y se les facilitó todo lo que pidieron respecto al Triple Play y a las nuevas tecnologías. El conflicto entre Clarín y el Gobierno es una disputa de dos grupos empresarios. Se pelean y amigan constantemente según vengan los negocios. Lo que está claro es que no sucede por motivos ideológicos. Un ejemplo fue el detonante de su última pelea, cuando el Gobierno quiso comprar una parte del diario a través de un fondo de inversión en Estados Unidos, a lo cual Clarín se opuso firmemente.
- ¿Saldrá la Ley de Radiodifusión?
- Yo no creo que el Gobierno avance este año con ese proyecto. Es probable que aprovechen que el proyecto no decía nada acerca de Internet para postergarlo. Además, hay divisiones en cuanto a esta cuestión: hay un sector fuerte, lo que sería la "izquierda" oficialista, que quieren sacar la ley, y otro, que argumenta que el Gobierno no está en posición política de dar esa pelea ahora. Siguiendo con esta línea, si el proyecto no es fuerte y se torna demasiado conciliador, les quitaría a ellos -el año que viene es electoral- su propia base de sustentación por izquierda, porque su gente los acusaría de temerosos.
- ¿Por qué el Gobierno respalda a un funcionario con imagen tan negativa como secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno?
- Así como el Gobierno tomó la pelea con el sector agropecuario como un conflicto de autoridad, lo mismo hizo con Moreno; él se parece mucho a Kirchner, entonces es lógico que el oficialismo lo defienda. Se tomaron como algo personal el tema del Indec, sino sería inexplicable lo que hicieron. Es evidente que se está mintiendo con la inflación, porque es algo imposible de ocultar; es como decir que llueve cuando no llueve.
-¿Por qué a la oposición le cuesta tanto disputarle el poder al oficialismo?
- El problema de la oposición es que no hay liderazgos y eso la convierte en imprevisible. Un ejemplo de lo que digo fue la aparición de Alfredo De Angeli: un tipo con carisma, que sabe hablar y que cobró una gran importancia inesperadamente. Aún así, si se partidiza, desaparecerá. Fue lo que le pasó a Juan Carlos Blumberg, que en un principio juntaba 200 mil personas en la Plaza de Mayo y cuando se postuló para la gobernación de la Provincia de Buenos Aires sacó el 0.2 por ciento. Eso demuestra que no es lo mismo un líder social que uno político. Lo que me parece claro es que todo lo que hay es viejo. Habría que saltarse una generación o dos y empezar a ver al tipo de treinta y pico, cuarenta años. Pero no hay, o al menos no los veo.
-¿Por dónde cree que puede nuclearse el voto opositor para las próximas elecciones nacionales?
- Hay un montón de candidatos y muchos son obvios. Creo que si Kirchner pierde, será frente a alguien proveniente del peronismo. Además, me parece que se le gana por derecha y no por izquierda. Lo que no sé es si esa parte del peronismo más conservador incluiría o no a Mauricio Macri. Del otro lado se encuentra la izquierda disconforme con el gobierno que en algún momento lo votó, y que va a terminar yendo para el lado de Elisa Carrió o de Hermes Binner. Si hoy me preguntan quién ganaría, yo respondería que el peronismo.
-¿Está de acuerdo con la despenalización de estupefacientes para consumo personal?
- Claro que sí, los que están en contra son los narcotraficantes, porque se les acabaría el negocio. Es algo que con el paso del tiempo va a terminar sucediendo en todo el mundo. Yo no creo que hubiera un mayor consumo si las drogas estuvieran manejadas por los laboratorios, las farmacias y los médicos. Por el contrario, sí estoy seguro de que descenderían los índices de mortalidad, porque los fallecidos de sobredosis son los menos; la mayoría muere porque lo que toman está cortado con cualquier cosa.
Por otro lado, en América Latina el narcotráfico ha creado un problema político y económico inmenso, que tiene tomados a países enteros. Si uno suma la cantidad de droga que secuestra la fuerza de seguridad en la Argentina, es sólo el 10 por ciento del consumo de un mes en Buenos Aires. ¿Y el otro 90%? Entra por la puerta. ¿Y quién lo trae? La Policía, el Ejército, la Prefectura, la DEA. La actitud de oponerse a la despenalización es totalmente hipócrita. Lo que pasa es que así se justifica mantener un aparato represivo carísimo, que cobra y que defiende la prohibición para poder resguardar su propia existencia.
- ¿Qué beneficios aporta Internet para la comunicación?
- Después de la aparición de la imprenta, Internet fue el cambio más grande en la humanidad. Creo que es el elemento más democratizador que apareció en los últimos 700 años. En dos clicks tengo al alcance una biblioteca mundial. Sin embargo todavía es joven, aún le resta evolucionar hasta ser un electrodoméstico y tener un tipo de relación más amable con el usuario. También es necesario luchar contra los prejuicios y contra un abismo social grande que hay que ver cómo solucionar; en Internet si te quedás afuera estás más lejos que antes.
- ¿Crees que los periódicos en papel van a ser progresivamente reemplazados por los diarios online?
- Hay que diferenciar el sur y el norte del mundo. En Argentina la conectividad es de un 40 por ciento a diferencia de países como Estados Unidos o España, en donde el porcentaje de usuarios con acceso a la red asciende a una cifra superior al 80 por ciento. Si vos me preguntás, te digo que preferiría salir sólo en Internet porque nos bajarían los costos un 40 por ciento. Crítica Digital recibe 270 mil visitantes únicos por día, mientras que la versión impresa es comprada por 50 mil personas por día. No tiene comparación. Me parece que todos van a sintetizar en la red porque es muchísimo lo que se puede hacer y aún no se hizo nada.