12.07.2009 - 21:07 /

Ricardo Forster: “Los medios son un usufructo monopólico que se viste de objetividad”


Filósofo, ensayista, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y de Córdoba; así como también asiduo colaborador periodístico del diario Página 12, Ricardo Forster, concedió a PoliticArgentina una charla distendida en el living de su departamento. Desde su sillón reflexivo habló del nacimiento de Carta Abierta, del rol dominante de los medios en el país como usufructo monopólico que se viste de opinión pública y de objetividad.

¿Cuáles son los motivos del surgimiento de Carta Abierta?
Surgió en el momento mas álgido del conflicto desatado por la resistencia de las entidades agropecuarias a la decisión del gobierno de intervenir con políticas regulatorias y las retenciones móviles a la extraordinaria renta agraria. El avance sistemático de acciones y lenguajes desestabilizadores hacía peligrar la estabilidad de un gobierno que había sido legitimado por una mayoría significativa de la sociedad argentina, así que se abría un espacio de conflictividad inédita en los últimos años y creímos indispensable pronunciarnos.

Se congregaron personas que venían desde diversos campos de la cultura y del mundo académico desde dramaturgos y físicos hasta psicoanalistas y geógrafos que estaban a la espera de otra relación con la política. Muchos de los que se reunieron en Carta Abierta habían tenido militancia y práctica política en los 70, y en las ultimas décadas se habían refugiado en su práctica profesional.

¿Cuáles fueron las marcas que dejaron los encuentros?
La idea de “clima destituyente” fue una palabra que abrió el debate y creó condiciones políticas para ese debate y hasta influyó en él. Esto nos retrotrae a la posibilidad de imaginar que el mundo del lenguaje es un mundo clave a la hora de imaginar y de pensar las prácticas políticas, sociales, económicas y culturales.

Quisimos expresar  un núcleo de ideas y de posiciones que se vio reforzado en la tercer carta donde introdujimos el concepto de “nueva derecha”. Los medios concentrados monopólicos no son simplemente espacios empresariales sino que son uno de los puntos esenciales de lo que hoy llamamos la “nueva derecha” porque tienen la potencia para irradiar sentido, para construir relatos que penetran hondamente en la vida cotidiana.

Duplicamos la apuesta porque lo consideramos una tradición argentina. Es el modo en como se dicen las cosas, el estilo y la forma que es parte del contenido.

Una ganancia de este conflicto es que el Congreso ha encontrado la manera de pagar sus propias deudas, porque la deslegitimación de lo político o de muchas instituciones abarcaba también al Congreso. Que haya sido una caja de resonancia de debates muy interesantes como ha pasado con la resolución 125, con la reestatización de Aerolíneas Argentinas y que  lo pueda ser con la ley de radiodifusión es algo a celebrar.

¿Como fue la política comunicacional del Gobierno K?
El Gobierno careció de política comunicacional en el conflicto con el campo. Si se intenta torcer el rumbo como el que había iniciado la Argentina en las últimas décadas dominada por el Consenso de Washington, por la naturalización de las políticas neoliberales, anclado  en los imaginarios culturales y en el inconsciente cotidiano de la gente. Si uno quiere llevar a cabo una política de recuperación del rol del Estado, invertir los términos de la distribución de la riqueza, si quiere volver visibles a los invisibles de la historia.

En fin,  si quieren imaginar y proyectar otro modelo de país tiene que darse cuenta que uno de los campos esenciales de la disputa y de la querella son los imaginarios culturales y por lo tanto los medios de comunicación. Ellos no son simples empresas que trasmiten objetivamente lo que ocurre en el país sino que son parte de la usina de sentido y de la producción de ideología.

Se han convertido en algo semejante al agua porque están con nosotros a toda hora, nos ofrecen una mediación completa de lo que llamamos mundo o realidad. El lenguaje mediático ya es estructural e instituyente de nuestra manera de ver el mundo. Por lo tanto, tener políticas comunicacionales por parte del Gobierno es clave. Y el kirchnerismo no supo cumplirla y no supo dar una batalla cultural y prefirieron hablar de “clima destituyente” porque era una palabra que mostraba más complejamente la realidad.

Entonces, ¿Crees que existió un clima de “golpismo”?
Es una palabra un tanto abusiva y exagerada pero que no significa que no haya sectores dentro de las corporaciones económicas, dentro del mundo político-mediático que expresan una visión conspiratoria y golpista de la historia argentina.

La idea de la destitución es una idea mas sutil pero no invalida que la democracia argentina desde el 83 en adelante, ha vivido sistemáticos procesos de desestabilización, destitución donde los medios tuvieron un papel central. Como por ejemplo: la Ilíada del 63 al 66 (acá hizo referencia al golpe de estado llevado a cabo contra el presidente radical Arturo Illia el 28 de junio de 1966 dando paso al gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía). Como se construye al otro, al que gobierna, es un mecanismo muy potente para crear las condiciones de un debilitamiento, de una desestabilización, de una pérdida de sustantividad de un gobierno. Y quizás contribuye a la brutal legitimación de lo político y a exacerbar esa tendencia muy fuerte en vastos sectores medios hacia la anti-política.

¿Los medios influyeron de manera tendenciosa en el conflicto?
No tengo dudas y fue con nombre y apellido. El Grupo Clarín es un grupo monopólico. Se acuso al Gobierno de autoritario y de querer coartar la libertad de prensa cuando autorizó el Observatorio de Medios. Lo cierto es que en la Argentina y gracias a una Ley de Radiodifusión que sigue teniendo como núcleo la ley de la dictadura y políticas concesivas, de las cuales también fue parte el gobierno de Néstor Kirchner, ciertos medios de comunicación hoy dominan la escena informacional y comunicacional de la Argentina.

Como se mostró el conflicto, como se presento a los actores. La diferencia entre la gente y los oscuros piqueteros. Entre el gringo rubio trabajador de Entre Ríos, y el hombre pobre que viene de Tucumán o de Berazategui. Unos son honestos ciudadanos o virtuosos demócratas que intervienen sin ninguna otra intención de pensar en la república, y los otros son objetos o cosas manejadas clientelísticamente sin memoria y sin identidades.

Esto es una especie de liquidación de la historia social, cultural y política argentina que marca el racismo, el prejuicio y la intencionalidad. En definitiva, a lo largo del conflicto hubo una clara e infinita parcialidad.

¿Qué pensás del rol de los medios?
Cuando Facultad de Ciencias Sociales (UBA) aceptó intervenir en un Observatorio de Medios fue denunciado como autoritario, totalitario y atentatorio de la libertad de prensa. Esto no solo es una  sobreactuación  sino que se ve como la corporación se une cuando se ve criticada. Los medios son la única corporación que no puede ser criticada. Pueden criticar a cualquiera, desde el farmacéutico hasta la universidad, pero si a alguien se le ocurre discutir o poner en evidencia ciertos posicionamientos eso es atentar contra la libertad de prensa.

En general, los medios en la Argentina, incluso aquellos que se reclaman parte de la tradición liberal son anti-liberales cuando ejercen un poder de concentración y monopolio a la distribución de la información y de la comunicación. Sería interesante que lean la ley de radiodifusión del gobierno de Bush. Para los medios de comunicación argentinos esta ley sería comunista.

Los medios seguirán haciendo lo que hacen pero sino logramos abrir canales, fijar condiciones y estructurar regulaciones que impidan el usufructo monopólico y este abuso que se viste de opinión pública y de objetividad. Pero que en realidad, es constructor de opinión pública de una intervención brutal subjetiva sobre la escena de la información, sino logramos crear las condiciones de una circulación más democrática de la información y la comunicación en la Argentina, no hay proyecto de sociedad democrática.

¿Que cambios impulsarías para la futura Ley de Radiodifusión?

Uno de los puntos clave es el debate que va a abrir. Tiene que ser sincero, sin censura ni autocensura. No olvidemos que los medios de comunicación tienen mucho poder de censura indirecto, podemos no verlo. Un llamado o la manera de colocar a un diputado en una página de un periódico o de la televisión puede ser un claro modo de chantaje. Lo han usado y lo seguirán usando. No va a ser fácil por lo hoy implica como debate económico, político, ideológico y cultural. Es importante que el Gobierno sea capaz de lograr los consensos adecuados para poderlo desplegarlo en las cámaras y no que entre una propuesta de ley y después salga modificado con lo que fijan por ejemplo, los 21 puntos. (Ref.: “21 puntos básicos por el derecho a la comunicación” impulsado por la Coalición por una Radiodifusión Democrática). Ellos forman gran parte del espectro de la comunicación y de los que trabajan en el mundo de la información.

Escrito por Nicolás Resco.