El director de la consultora eQuis, Artemio López, charló con Políticargentina acerca de los temas más destacados del escenario político nacional durante 2008. Para él, la última gran imagen pública fue la del ex presidente Néstor Kirchner y atribuye el desgaste de la figura de Cristina, principalmente, a la propia dinámica de la gobernabilidad de un ciclo extenso que comenzó en 2003.
Crítico con la oposición, destacó los malos resultados electorales que obtuvo en los comicios de 2005 y 2007.También dio su opinión acerca de la reforma del sistema previsional y sobre el conflicto que mantuvo el gobierno con el sector agropecuario – agro financiero de acuerdo a su jerga-. Según afirmó: “el componente financiero del negocio agropecuario es insoslayable”
¿Qué factores incidieron en el descenso de la imagen de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner desde su triunfo electoral en 2007?
Los gobiernos tienen un ciclo y en general, gobernar en cualquier país provoca claramente desgaste. Por otra parte, entran en juego el nivel de crisis que implicó el conflicto con el campo, la estrechez en términos de recursos que propone ahora el nuevo escenario con una crisis internacional y la caída fuerte en la actividad local.
De todas formas hago hincapié en la propia dinámica de la gobernabilidad que desgasta.
Actualmente existe una caída de popularidad relativa con respecto a la primera parte del ciclo -2003 a 2007- en la que estuvo Néstor Kirchner al frente. Estaba dentro de lo previsible ya que los gobiernos tienden a tener menor popularidad a medida que se desarrollan.
En líneas generales, hoy, la de Cristina Kirchner, es una imagen que esta empalmada con el conjunto de la dirigencia política; tiene una popularidad similar a la de otros referentes políticos, opositores u oficialistas. Es en este contexto que el nivel de destaque de la figura presidencial en el ciclo de Kirchner, hoy no está disponible y esto hay que atribuirlo al desgaste que implica gobernar.
¿Y qué sucedió con la imagen del ex presidente, Néstor Kirchner?
Más allá de que los periódicos digan que Kirchner es quien gobierna, la visibilidad mayor la tiene Cristina. En el día a día, que es lo más desgastante, la figura del presidente es la que sufre las mayores alteraciones. La salida de Kirchner de su tramo de gestión fue bastante buena. De los gobiernos de la etapa democrática fue el presidente que con mayor popularidad terminó su mandato. Además fue el único gobierno que empezó de una manera A y terminó B siendo B mejor que A, lo cual es un rara avis en la política argentina por lo menos desde 1983.
¿Qué te pareció el rol de la oposición durante los últimos cinco años?
Por los resultados obtenidos pobre.
En ninguna otra elección hubo tanta diferencia entre oficialismo y oposición como en 2005 y 2007. Esto demuestra que no pudieron construir espacios de credibilidad suficientes como para aglutinar una cantidad de voluntades importantes. Se nota mucha arbitrariedad frente a los temas y mucho oportunismo mediático. Los resultados electorales son prueba de la debilidad de la oposición. Vamos a ver si eso se resuelve a futuro.
¿Por qué pensás que el gobierno en ningún momento dio marcha atrás durante el conflicto con el sector agropecuario?
A veces dar un paso atrás es sinónimo de sabiduría, pero en otras ocasiones es incapacidad de gobernabilidad. El tema puntual del campo es muy complejo porque intervinieron varios factores y había parte de verdad en ambos espacios.
Particularmente los pequeños y medianos productores tenían una cuota de verdad, pero en líneas generales, a partir del resultado, creo que el interés general estaba mejor representado por la posición del gobierno que por los sectores agro financieros, denominados “el campo” con una licencia literaria que llevó adelante con sagrada furia el periodismo local. Digo agro financiero por que basta ver el reacomodamiento de los precios de los commodities y en particular de los granos, que pasaron de 600 dólares a menos de la mitad con la crisis financiera internacional, para comprobar que el componente financiero del negocio agropecuario es insoslayable.
Entonces para los que creían ver a los tractores y a los gauchos que mostraban las cámaras de televisión como actores centrales de este conflicto, la propia dinámica de la caída del precio de los commodities, por lo menos, demostró que estaban equivocados.
Aún y a pesar del resultado, creo que esa disputa se podría haber resuelto de otra manera y así evitar exceso de desgaste.
¿Qué opinás acerca de la política comunicacional que mantuvo el gobierno durante el conflicto?
Tenía todos los medios en contra, por lo tanto, tuvo una mala política comunicacional, sin embargo si hubiese tenido una buena nadie se hubiera enterado (risas). Por lo menos se ahorró de pagar asesores buenos (más risas).
¿A que atribuís la renuncia del ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández?
Fue producto del desgaste. Existieron circunstancias que algunas conocemos y otras no. Hubo una cierta ruptura del vínculo, no irreversible pero si del vínculo que existió en otro momento. De todas formas no me parece que eso haya generado un impacto muy negativo en el gobierno.
¿Pensás que ganó un ala del gobierno?
Por los niveles de información de los que uno dispone, eso me parece una reducción.
¿Por qué crees que el gobierno tejió sus nuevas alianzas alrededor de varios intendentes del PJ bonaerense de cara a las elecciones legislativas de 2009?
Porque se le hizo muy difícil replegarse hacia los partidos intransigentes. No tiene hacia donde porque las formaciones políticas progresistas no existen. Tiene que irse sobre una estructura partidaria que galvanice territorialmente el ejercicio del poder nacional. Las formaciones partidarias para gobernar son imprescindibles. Los demás espacios son cosas de la época cultural, pero para gobernar se necesita más que eso.
¿Que se le puede reprochar? ¿En que otro espacio se podría replegar esa especie de Changa del Caribe que presenta el Frente para la Victoria? Nadie en Argentina puede desconocer la demanda de territorialidad que tiene el ejercicio del poder. Y eso el PJ lo tiene disponible.
¿Qué te pareció la reforma del sistema previsional?
No hay ninguna discusión. Solo discuten los comisionistas. No me parece que sea sostenible ni un minuto un sistema de las características de las AFJP. Para que tengan una idea, los niveles de comisión representaban el 45 % de los aportes en la crisis de 2002; si un sistema requiere chuparte la mitad de lo que vos aportabas y seguir funcionando, es bastante parecido a un atraco. Fueron esos engendros de los 90´ que más vale, mejor ni hablar. Poco serio.
¿Y cuál es tu evaluación del primer año de gobierno de Mauricio Macri como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
Tiene la ventaja comparativa enorme de venir después de Ibarra; un regalo de esos no se tiene todos los días. En lo específico creo que en términos estructurales no hizo nada.
Hacia adelante el gran problema de Macri será la restricción presupuestaria creciente. A Macri sin plata lo veo medio complicado ya que no parece ser su mayor habilidad la capacidad de resolver problemas estrictamente políticos. Para desarrollar el atributo de emprendedor que vendió durante la campaña, necesitará plata y plata aparentemente no hay. Inicialmente, en su primer año habrá desilusionado a un sector, pero en líneas generales no me parece que haya sido un gobierno que defraudó.
De todas formas, frente a las restricciones presupuestarias que se avecinan va a tener que aprender a hacer política rápido.
¿Hacia donde pensás que se dirige el proyecto del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli?
Scioli se está distanciando del gobierno y de mucha gente más. Supongo que debe tener un proyecto político propio y no es la excepción. Tiene que gobernar una gran provincia. Cuando voló todo por el aire había 19 por ciento de indigencia y ahora tiene 16; sólo tres puntos menos que en el 2001.
La imagen de Scioli está como la del resto de los políticos; no hay nadie que se destaque. Existe una especie de marasmo en donde están todos metidos y no aparece nadie con expectativas de superar eso. Son signos de los tiempos.
La última gran imagen pública fue la de Kirchner.
Artemio y su experiencia con Rambletamble
No tengo ninguna teoría demasiado elaborada sobre el blog, me interesa más la práctica que la teoría sobre la práctica. Eso se lo dejo a otros. Tampoco tengo un gran discurso sobre las nuevas tecnologías. Rambletamble me sirvió para volver de alguna manera a ciertos puntos de interés que el trabajo profesional de encuestador te obliga a dejar de lado. Me sirve también para conectarme con un grupo de gente que le interesa lo que publico, y también para leer muchas de las cosas que publican ellos.
Es un fenómeno interesante que mantiene un nivel de reciprocidad de información e intercambio de ideas que en otros ámbitos no se da. A donde va no tengo la menor idea, lo que sé es que funciona. No creo que estemos frente a la presencia de un fenómeno explosivo, pero si me parece que ocupa un lugar importante. No creo mucho en los blog colectivos porque sino se despersonaliza. La gente quiere mantener un cierto contacto directo con el que escribe el blog.
Durante las elecciones para jefe de Gobierno en la Capital fuimos mostrando las bocas de urna en el blog, siempre apelando a metáforas futboleras. Ese día tuvimos más de 35 mil visitas y todas las radios se informaban por el blog.
Existen muchos periodistas que leen el blog. La elite política de decisiones se informa todavía con la letra de molde, lo escrito. Internet en general y el blog en particular, aún tiene un efecto incipiente. Internet se está desplazando a las modalidades de información tradicional; se va a ir empalmando y en algún momento los políticos se van a informar por Internet. Hoy siguen pesando más las formas tradicionales.
Escrito por Santiago Reboreda.