Integró la CONADEP y fue una de las principales caras de la Alianza que le quitó el trono a Carlos Menem. Pero tras el fracaso de ese gobierno decidió alejarse de la política para escribir y convertirse, como ella se define, en una observadora. En una entrevista con Políticargentina, Graciela Fernández Meijide analizó la situación política actual, habló de los riesgos y ventajas de las alianzas y repasó las causas que provocaron la caída del gobierno de Fernando De la Rúa. “Es posible que hoy haya fuertes dificultades para armar una coalición por la desconfianza que dejó en la gente el fracaso de la Alianza. Lo admito y me duele”, reconoció.
Durante la semana Néstor Kirchner atacó a la Alianza al afirmar que “en época de prosperidad fundió al país”. ¿Qué opina de esas declaraciones?
Demuestran, por lo menos, mala memoria, cosa que le ocurre muchas veces al ex presidente Kirchner. Cuando la Alianza se hizo cargo del Gobierno, veníamos de dos años de recesión del gobierno de Menem y el déficit que teníamos era mayor al que habían admitido. Además, no existía la exportación de commodities en la medida en que se dio de 2003 en adelante. Tal vez las calamidades de la Alianza hay que mirarlas en otro lugar, en el lugar de las decepciones cuando las cosas empezaron a ir mal. Al Doctor Kirchner le convendría prestar atención, porque cuando uno es de amianto, la opinión pública lo acompaña y todo le va muy bien; las cosas son relativamente fáciles. El problema es cuando no se puede dar respuestas, por las razones que sea, a la demanda mayoritaria .Le aconsejaría que en lugar de atacar en abstracto a lo que ya no existe, se preocupe por ver cuales son las circunstancias que producen esas situaciones. Tal vez hasta para corregir sus propios problemas dentro de su propia política.
¿Cómo ve hoy a la oposición?
El rol de la oposición en cualquier democracia es el de controlar lo que hace quien está gobernando, porque siempre el gobierno es temporal, más tarde o más temprano alguien se va a alternar en el poder, sino no es democracia. Otra parte de su rol es aspirar a esa alternancia. Acá el problema es una forma de gobernar que hasta cambió la predilección de la gente, hay una hostilidad permanente y se ataca a la oposición como si fuera el enemigo. No hay enemigos dentro de un país, salvo aquellos que cometen delitos, que son corruptos o que quieren asaltar el poder; pero la oposición nunca debe ser vista como un enemigo. Si me preguntan si creo que hay una oposición en Argentina para enfrentar fuertemente al proyecto Kirchner, yo diría no. Y lo lamento. No porque crea que los Kirchner no tienen que seguir gobernando, sino porque cuando no hay oposición se corre el riesgo de que quien está en el poder termine creyendo que tiene el poder absoluto. Y eso no es bueno para nadie.
¿Cree que la coalición que se está intentando formar tiene posibilidades en las próximas elecciones?
Hay una gran necesidad de formar alianzas, todos seriamente quieren hacer alianzas. Hay dificultades para concertarlas porque no hay una apelación fuerte de la sociedad. Cuando nosotros hicimos la Alianza la sociedad nos decía que si íbamos por separado íbamos a perder, que nos juntáramos, nos lo decían por la calle. Hoy las preocupaciones de la gente son la seguridad, el trabajo y la forma de ahorrar precaviéndose por la crisis económica. Las cuestiones políticas están muy pero muy atrás, la gente es espectadora. Antes era actor, teníamos gente militando. No veo hoy que esto esté ocurriendo. Más tarde o más temprano las alianzas se van a hacer, ahora, qué chances van a tener de ganar en las próximas elecciones, dependerá de cuanta fuerza se nuclee en cada lugar, en los distritos más importantes, sobre todo la provincia de Buenos Aires, que es fundamentalísima.
¿Y cómo ve al frente de centro izquierda que se está intentando armar, de kirchneristas disidentes como Libres del Sur, Solidaridad e Igualdad y sectores del socialismo?
Es verdad que se está intentando armar un frente de centro izquierda entre la gente que antes compuso el Frepaso. Cuánta incidencia tienen hoy en la sociedad… dudo que haya crecido demasiado, más bien creo que se achicó todo en el sentido de ocupación territorial, que es tener intendentes, cuerpo legislativo. Ojala acerquen posiciones para no presentar frentes tan divididos que regalen la elección. Hoy estoy fuera de la política, soy una observadora, pero por vieja nomás, me parece que se va a intentar por todos los medios hacer alianzas. Pero, ¿cuánto van a durar después? Vamos a suponer que se unan Felipe Solá y Mauricio Macri, imaginemos que hacen una elección en conjunto para estas legislativas y que obtienen un considerable caudal de votos. ¿Qué pasa en 2011? ¿Quién convence a Solá y a Macri de que uno vaya como presidente y el otro, gentilmente, lo deje? En nuestro caso tuvimos que hacer una interna, y la interna fue entre De la Rúa y yo. Perdí. No podíamos para nada competir con el aparato de los radicales. Donde uno no pone fiscal, se da vuelta la urna. Estas son las matemáticas de la política, que no son las mismas que las del poder.
¿Qué opinión tiene sobre la gobernación de Hermes Binner en Santa Fe y de su intendencia en Rosario?
Excelente. Binner fue un excelente intendente, quienes lo siguieron también. Rosario tiene un hábito y una impronta de la gestión del partido socialista, esta trabajando muy pegado a la gente, resolviendo problemas. Supongo que la gobernación de Binner no va a ser tan sencilla, porque Santa Fe tiene un aporte económico que viene del campo y, más allá de la pelea por las retenciones, hay otras cuestiones: no va a ingresar la cantidad de dinero que ingresaba habitualmente porque bajó el precio de la materia prima y por las sequías en el norte. Ojalá pudiera darse la candidatura de Binner para el 2011, porque es un hombre que tiene mucha experiencia de gestión, de buena gestión, porque es serio. Tiene una dificultad grande: no tiene una estructura partidaria que le permita extenderse bien al interior del país. Ese mismo problema lo tuvimos nosotros, no es sencillo. En muchas provincias hay identidades partidarias muy fuertes, construidas sobre el clientelismo y donde la fuente de trabajo más importante es el trabajo público, por lo tanto se vota generalmente a aquel que sabe que lo va a mantener en su trabajo. Nos costó mucho a nosotros ingresar como Frepaso y parte de eso fue el motivo por el que tuvimos que hacer la Alianza con el radicalismo. Tal vez Binner tenga que terminar haciendo lo mismo.
Usted está muy vinculada a la defensa de los Derechos Humanos. ¿Qué opina de la política de los Kirchner respecto a esta cuestión?
Hay que destacar que volvió atrás las leyes de impunidad. Eso reparó situaciones del pasado que fueron provocadas por decisiones políticas ante la presión de los militares y una decisión política de Menem de indultar a todos. Ahora se revierte esta situación pero a mi gusto hay dos problemas. Los casos se estiran al infinito y corremos el riesgo de que la sociedad ya no se interese, es más, creo que ya no hay un interés. Además el espectáculo terrible de que hombres viejos resuciten discursos, como si no hubiera pasado nada, del pasado más oprobioso. ¿Qué peligro representan hoy para esta gente? Es absolutamente simbólico, mientras que otros seriamente implicados no son condenados porque todo se atrasa. Además, el presidente Kirchner no tenía ni la más mínima idea de lo que había pasado con el tema Derechos Humanos en la Argentina. Ingresó a la ESMA y dijo “es la primera vez que el Estado ingresa a este lugar”. Había ingresado la CONADEP y habían ingresado los jueces…si eso no era el Estado. Me parece que este sería el momento de pensar en negociar, que si un represor que tuvo contacto con las víctimas puede aportar datos concretos y fehacientes sobre robos de niños, lugar de entierro y de destino de los desaparecidos; que se negocie la pena. Porque nunca tuvimos el aporte serio de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, que pueden ayudar a avanzar, a cerrar el duelo en las familias y a recuperar la identidad de chicos y chicas que todavía viven con una identidad implantada.
Respecto a este tema, ¿qué opina de la posibilidad de que el Gobierno cuente con Aldo Rico entre sus filas?
Eso habla de desesperación.
¿Le sorprende?
No. En este momento tan pragmático no me sorprende. Por eso no estoy haciendo política.
¿Qué hizo desde que se retiró de la política?
Me dediqué a escribir. Escribí un libro sobre la frustración que fue el desastre de la Alianza, que se llama La Ilusión y estoy terminando otro que va desde el secuestro de Pablo, nuestro hijo, hasta el final de la CONADEP y el Nunca Más. La intención es dejar testimonio, porque soy una convencida de que quienes fueron protagonistas de hechos históricos tienen que dejar su retrato.
Escrito por Alejandra Ruffo.