Lo afirma el presidente de RECREAR y diputado macrista, Esteban Bullrich. En la nota que le concedió a Politicargentina.com habló sobre la separación de Ricardo López Murphy del espacio que preside, de las nuevas coaliciones de cara a las elecciones legislativas de este año, de la problemática de la Villa 31 y de la utilización de la “boleta única”. Una buena nota que podrá leer a continuación…
¿Cuál es la situación actual de RECREAR y qué fue lo que pasó con Ricardo López Murphy?
Hoy en día este partido forma parte del PRO. Una alianza en la ciudad de Buenos Aires que busca gobernar el país en el 2011. Las diferencias con López Murphy fueron respecto a lo que queríamos hacer con este espacio político. Había un grupo de dirigentes, el cual lideraba yo, que quería que fuera parte del PRO y que llevara inclusive a confluir en un sólo partido, y otro sector liderado por Ricardo que quería ir hacia la Coalición (Cívica) o mantener más autonomía. Lamentablemente él no aceptó que este primer grupo llevara RECREAR hacia esos rumbos y por eso ahora está armando su propia alternativa.
¿Qué opina de la coalición entre el PRO, Francisco De Narváez y Felipe Solá?
Creo que es importante que la política argentina vuelva a tener cierto bipartidismo. Y es que por culpa de la Alianza y por la crisis del 2001, se descompuso demasiado el sistema político. Hacen falta partidos fuertes. Ese es nuestro objetivo. Nosotros queremos formar un partido importante que defienda lo que creemos relevante: que la Argentina vuelva a insertarse en el mundo, que exista una vocación de resolver los problemas de la gente a través de la gestión y que se empiece a construir con diálogo. A nuestro país le está faltando mucha comunicación. En especial entre fuerzas que no coinciden en todas sus ideas. Un ejemplo que siempre doy es un trabajo que hicimos con Adrián Pérez (presidente del Bloque de Diputados Nacionales de la CC) sobre temas de corrupción. Con él tenemos muchas diferencias, sobretodo en temas económicos, pero nos ponemos de acuerdo en que la corrupción es uno de los grandes males de la Argentina y trabajamos en conjunto para resolver esa problemática.
¿Creé en alguna posible alianza que aún no se haya efectuado, por ejemplo con Julio Cobos o con algún otro sector del peronismo disidente?
Van a haber muchos más dirigentes que se vayan a acercar. Lo que construimos está teniendo una energía muy positiva en la gente, lo cual vemos por los mensajes del Facebook, por las diversas reacciones en la calle y por los resultados de algunas encuestas. Esto va a atraer a más políticos. Cualquier proyecto que empiece a conformarse como una alternativa de poder, lo logrará. Es importante que se entienda que tenemos un proyecto para que la Argentina progrese y que si se está de acuerdo con nuestro plan, pueden sumarse. No es un proyecto personalista o anti algo, sólo intenta que nuestro país represente los recursos naturales, humanos y geopolíticos que tiene. En esa iniciativa serán bienvenidos quienes quieran sumar.
Respecto al gobierno porteño usted habló de “inexperiencia”. ¿Dónde cree que se refleja?
Yo hablé de mi propia inexperiencia. Asumí como ministro –aunque fuera por un interinato- de Desarrollo Social seis meses y nunca había hecho gestión pública, sí privada. Creo que en todo el gobierno hay muchos que eran nuevos en materia del Estado. Ahí se demuestra la inexperiencia. Hoy en día ya se ve como la gestión empieza a funcionar y se resuelven problemas.
Sobre el tema vivienda en la ciudad de Buenos Aires, ¿Cómo se está tratando este problema?
En general el principal problema de la ciudad es el hacinamiento. En términos muy literales, hay gente que vive de lo que sobra, de la basura de la ciudad. Los cartoneros y los que piden limosna viven de eso. Ese es el nivel de pobreza que se vive en la Argentina, el cual representa un problema mucho más estructural que hay que trabajar con otro tipo de soluciones. Eso genera un polo de atracción en la ciudad que hace que la gente se hacine. Trabajando en Desarrollo Social recorrí todas las villas y pude ver como profesionales (ingenieros, arquitectos) que no tenían historial de crédito no podían recibir un préstamo para acceder a una casa o no tenían garantes –porque sus padres viven en una villa- y tampoco podían alquilar. Entonces la única forma que tenían de vivir era haciéndose un piso encima de la casa de sus padres. Este es un problema que tenemos que enfrentar y que lo estamos haciendo mediante el título de vivienda y con créditos más baratos. Pero también existe el problema de que hay espacios que son de la ciudad y que son necesarios para hacerla funcionar.
¿Y específicamente respecto a la Villa 31?
En ese caso existen paralelamente cuatro o cinco problemáticas diferentes. Hay gente que está viviendo ahí hace 50 años, otros que están hace 10 o 15 y que vinieron con los primeros movimientos de villas en la Argentina y algunos que son más nuevos y que ya han hecho cuatro o cinco pisos. Esto, si bien empieza a ser un peligro, también es un beneficio para ellos, porque los alquilan y pueden llegar a ganar hasta dos mil pesos por mes, una cifra que no podrían obtener de ninguna otra manera. Entonces, hay una problemática económica-social que hay que tratar de resolver. Lo que se trata de hacer con la Villa 31 es intentar encontrar el mejor método para hacerlo. Con otro aliciente: los terrenos son del ONABE (Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado) con los cuales, lamentablemente, no estamos pudiendo coordinar políticas. Ahí está la llave del asunto. Hacen falta soluciones compartidas con el gobierno nacional, lo cual hasta ahora está trabando la solución final.
¿Para qué surge el sistema de “boleta única”?
Surge como una propuesta que consensuamos con distintos sectores de la oposición, viendo la problemática que tuvimos sobre todo en la provincia de Buenos Aires en 2007. En ese momento yo me presenté como candidato a vicepresidente con Ricardo López Murphy y a las diez de la mañana nos llamaron para avisarnos que en algunos lugares ya no quedaban boletas nuestras. Sin negar que el triunfo de Cristina fuera contundente, si la diferencia hubiera sido menor el problema habría sido mucho mayor. Vamos en camino a elecciones bastante más cerradas (las legislativas de 2009 y las presidenciales de 2011) y no podemos dejarle a un sistema que está perdiendo credibilidad la definición del futuro político de la Argentina. Nosotros dijimos que si el proyecto de la boleta única era malo, que presentaran uno mejor. Sin embargo, sólo escuchamos críticas hacia esta nueva metodología que nosotros impulsamos.
Escrito por Facundo Alé.