13.07.2009 - 01:07 /

Ariel Pasini: “Con el dinero del blanqueo de capitales podríamos afrontar mucho mejor los desafíos que hoy nos ofrece el mundo”


Lo afirma el diputado nacional por el Frente para la Victoria, Ariel Pasini. En la entrevista que le concedió a Politicargentina.com habló sobre la situación económica de nuestro país, el blanqueo de capitales, el acuerdo entre el Gobierno y la Mesa de Enlace y sobre la incómoda situación en donde algunos medios lo acusaron de antisemita.

Respecto al plano económico, ¿cómo ve al país en este contexto de crisis?
Es importante aclarar lo del contexto de crisis. Hay que situar en qué mundo vivimos hoy en día. Estamos atravesando la crisis económica más importante de los últimos 70 años y aún no ha encontrado piso. La pregunta es qué hacemos los argentinos para no repetir las recetas ya fracasadas: las del ajuste. Nuestra vocación es impulsar un proyecto diferente al de las últimas décadas.

Qué encontramos en el mundo: déficit fiscal, corralito, situaciones de desempleo muy preocupantes y hasta xenofobia. Algo muy preocupante. Si esto nos hubiera agarrado a los argentinos diez años atrás, hoy estaríamos practicando la antropofagia: nos estaríamos comiendo los unos a los otros.  En la actualidad podemos amortiguar el golpe, porque hay una serie de políticas que nos permiten defender  la autonomía actual del espacio nacional.  Estamos en esto, vamos a ver cómo sigue.

¿Qué tipo de políticas?
Esas que nos permitan reducir la vulnerabilidad externa de nuestra economía.  Nosotros dependíamos mucho del flujo de capitales externos. Teníamos déficit que cubríamos con endeudamiento externo. Endeudamiento en condiciones sumamente gravosas.  Muchas veces de mano de los organismos financieros internacionales que a cada crédito le adosaban condicionalidades que fueron desastrosas para nuestro desarrollo económico.

Hoy nosotros nos desenganchamos de esos condicionantes saldando la deuda externa  y ganamos un espacio de libertad y autonomía que nos permite decidir la política económica en función de nuestras propias necesidades. Equivocarnos incluso, pero a partir del ejercicio del pensamiento propio y no a partir de la aplicación de recetas económicas prescritas por otros que, seguramente, tienen otros intereses.

Por ejemplo: en el pasado el tipo de cambio, la tasa de interés, la legislación laboral, la legislación tributaria eran definidas en esas condiciones de las que recién hablaba. Hoy tenemos la posibilidad de definir esos instrumentos de política económica en función de nuestras propias necesidades.

Por un lado nos desenganchamos de esa dependencia de la entrada permanente de capitales, los cuales son cortoplacistas, especulativos y nunca vinieron para volcarse al circuito de la producción, sino que lo hicieron para alzarse con rápidas ganancias y retirarse inmediatamente.

Y por otro lado, empleamos la política que nosotros denominamos mercado-internista. Que tiene que ver con defender el salario a partir de la idea de que, si no hay demanda, si no hay consumo por parte de los argentinos, no puede haber inversión. Alguna vez nos rigió la lógica inversa. Si había que achicar lo hacíamos por el lado de los salarios de los trabajadores, de las jubilaciones, por el lado de la inversión en obra pública con la idea de que eso mejoraba la situación fiscal. En realidad sólo provocaban recesión y rojo en las cuentas estatales. Y una vez más, una nueva política de ajuste dándose un circuito perverso que nos llevó a la crisis del 2001.

¿Está bien que se proponga un blanqueo de capitales para re-inyectar ese dinero al circuito productivo?
Es una política de repatriación de capitales, la cual no se hace únicamente en la Argentina. Es un método que han utilizado los Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Grecia, Italia y muchísimos otros países.

En situación de escasez de liquidez, de restricción del crédito internacional, es necesario contar con dinero suficiente para ser volcado al circuito productivo. Lo que se hizo acá es, por un período determinado, fomentar el regreso de buena parte de los capitales que, en otro momento de nuestra historia económica, se iban hacia afuera. Se calcula que en el extranjero hay alrededor de un PBI en distintas colocaciones. Si una porción de esos dineros de origen nacional volviera para ser volcados al mercado interno y así apuntalar la actividad económica y productiva, podríamos enfrentar mucho mejor los desafíos que hoy nos ofrece el mundo.

¿Qué opina del acuerdo entre el Gobierno y la Mesa de Enlace?
Creo que es el camino. El del diálogo. Construir puentes y un punto de equilibrio entre las necesidades del sector, que tienen que ver con la obtención de una rentabilidad razonable, y los pilares de nuestro modelo: defender la mesa de los argentinos, el mercado interno y  la situación fiscal estatal. Y ese punto no es abstracto, ni falso, ni viene solamente del discurso, sino que es posible construirlo.

Me pareció encontrar por parte de la Mesa de Enlace una actitud razonable, prudente y equilibrada. Además, el nivel de conflictividad que tuvimos los argentinos el año pasado constituye un lujo que no nos podemos volver a dar este año.  Justamente por lo que describimos que pasa en el mundo.  Soy optimista. Esperemos seguir por este camino y que no se frustre este diálogo incipiente, pero muy prometedor.

Usted dijo que en época de crisis agraria, la reacción de los sectores afines al campo había sido desmedida en relación al marco de cinco años consecutivos de crecimiento que venía teniendo el país.
Se dijeron muchas cosas. Cada uno defendiendo su posición y su verdad relativa. Aún así, lo importante es que se forjó este camino. Ahora debemos regarlo todos los días para que no se arruine. Sobre todo a partir de declaraciones grandilocuentes y fuera de lugar que puedan ser mal interpretadas. Creemos que es posible que haya rentabilidad entendiendo que quienes tienen mayor capacidad contributiva deben hacer un esfuerzo fiscal distinto respecto a quienes tienen menor capacidad contributiva.

¿Qué opina del rol de los medios en la actualidad, teniendo en cuenta que usted fue vinculado a una situación de posible antisemitismo?
El suceso partió de una información falsa. Es verdad que fui a una reunión en la Embajada de Palestina con otras fuerzas políticas a precisar una posición respecto del conflicto de la Franja de Gaza. Pero a partir de ahí salió que yo iba a presentar un proyecto para quitarle ciudadanía a los argentinos que pelearan bajo otro pabellón. No era cierto. Ni presenté ese proyecto, ni jamás emití un comunicado en ese sentido. Me generó mucho dolor eso que salió y que se reprodujo en todos lados. No me afectó en lo político, pero sí en lo personal.  Tiene que ver con las convicciones más profundas.

Pertenezco a una fuerza política de tradición democrática y plural, que jamás estuvo vinculada a ninguna posición de tipo antisemita. Así que lo quiero desmentir una y mil veces. Nada más lejos de nuestro sentir, de nuestro pensar y de nuestra práctica política de todos los días. Es un buen ejemplo de cómo sale una noticia, se propaga muchísimo y luego la desmentida se presenta con otro tenor.

Escrito por Facundo Alé.