El ex jefe de Gabinete cedió una entrevista a Politicargentina.com en donde sostuvo que no volvería al gobierno porque aún persisten ciertas diferencias que existían al momento de renunciar. Pese a esto, afirmó que quiere que a este proyecto político le vaya bien y que si hay algo en lo que pudiese ayudar lo haría con gusto.
Por otra parte reflexionó acerca del conflicto que mantiene el gobierno nacional con el sector agropecuario y realizó críticas a la oposición que según afirma “no tiene ninguna idea”. También se refirió al problema de la inseguridad, opinó acerca del rol que cumplen los medios comunicación en la sociedad y explicó porque se abordó mal el debate de la nacionalización de las AFPJ.
En su momento afirmó que su renuncia a la Jefatura de Gabinete respondía a la necesidad de oxigenar la gestión de Cristina Fernández de Kirchner…
Después de la enorme crisis que se vivió por el problema del campo, me pareció imperioso tomar cuenta de la dimensión del conflicto y de los efectos negativos que había dejado en el gobierno. Creí que valía la pena dar vuelta la página y construir un escenario gubernamental distinto. Por eso sostuve que había un tiempo que había culminado y así se lo dije a la Presidenta.
¿Existiría alguna circunstancia que permita que vuelva a participar en este gobierno de forma activa?
Yo no creo que pueda resolver ni cambiar muchas cosas. Quiero que a este proyecto político le vaya bien, y si hay algo en lo que pudiera ayudar me gustaría hacerlo. Sin embargo no está en mis planes volver al gobierno debido a que tuve diferencias cuando me fui y creo que esas diferencias en alguna medida persisten.
¿Cómo evalúa los acercamientos que hubo entre el gobierno y el campo?
Me parece que es un primer paso. La crisis del campo actual no tiene nada que ver con lo que sucedió hace un año y es fundamental tomar nota de esta realidad.
Lo que nosotros planteábamos por entonces al sector agropecuario era que los precios internacionales de las commodities, en particular de los cereales y las oleaginosas, habían subido desmedidamente y que estaban percibiendo una ganancia extra que ni ellos mismos esperaban; nuestro pedido era que la coparticiparan con el resto de la sociedad.
Ese fue el debate.
En el mes de junio del año pasado, la soja costaba 610 dólares y ahora su precio ronda los 320 US$. También el trigo y el maíz cayeron un 50 por ciento de su valor. En aquel momento creíamos todos, incluyendo a los dirigentes del sector agropecuario, que el precio de la tonelada de soja iba a costar más de 1000 US$ para fines de 2008.
Nada de eso pasó y actualmente la situación es distinta: los precios se desbarrancaron, la demanda cayó, y además, tuvimos una sequía que se llevó el 25 por ciento de la cosecha. Lo que hay que atender ahora es la crisis, no la búsqueda de cómo repartir los excedentes.
Celebro que la Presidenta haya comenzado a abrir las puertas para encontrar una solución. Es inconcebible que el conflicto se haya dilatado tanto tiempo.
¿Qué piensa acerca del rol que ejerció la oposición desde la asunción de Cristina Fernández de Kirchner?
Soy de los que piensan que una república necesita de un oficialismo fuerte y de una oposición inteligente; nosotros tenemos problemas en el fortalecimiento del oficialismo y una oposición sin ninguna idea.
A veces creo que nadie ha tomado cabal conciencia de la dimensión de la crisis internacional en la que estamos incluidos. Algunos, con irresponsabilidad, piensan que Argentina no es parte del mundo y que este problema no le va a afectar.
El 96 por ciento de nuestras importaciones están destinadas a países que se han declarado en recesión.
La gente tiene que saber que si el campo deja de pagar retenciones, Argentina va a recibir entre un 12 y un 15 por ciento menos de ingresos que los que hoy recibe. Eso se traduce en menos seguridad, justicia, educación, y un sueldo menor para los maestros, policías y jubilados.
Además, si se accede al pedido del campo, ¿qué va a pasar cuando la industria del acero diga que en enero cayeron el 60 por ciento?, ¿tampoco van a pagar impuestos porque les este yendo mal?
Si se tiene en consideración todo esto, lo que se le debe reclamar al gobierno es mucho esfuerzo y a la oposición mucha inteligencia, ya no para aprovechar políticamente los errores del gobierno, sino para ofrecer salidas alternativas.
¿Qué le pareció la nacionalización de las AFJP?
Se trata de un caso muy raro porque fue una medida que el 85 por ciento de los argentinos pedían. La verdad, el sistema de fondos de jubilación y pensión tuvo mecanismos muy abusivos y el mayor abuso estaba en el nivel comisionario que cobraban las administradoras; de cada tres pesos que se ahorraba, un peso se lo quedaban ellos para administrar la cuenta.
Yo creo que hay muchos argumentos para explicar esa decisión. En la Argentina hay 16 millones de personas que aportan, que son la población activa, pero solo cuatro millones de personas estaban aportando al sistema de jubilación y pensión. Es decir 12 millones de personas iban a ser responsabilidad del Estado. ¿Si el Estado se tiene que hacer cargo de semejante escenario, porque no se hacía cargo también de los ingresos?
Si esto se explicara de esta manera sería más entendible, pero fue argumentado desde un punto de vista ideológico, conceptual. Estas cosas lejos de ayudar, complican los escenarios. El tema fue presentado de un modo tan confuso que el resultado fue que las empresas argentinas perdieron el 40% de su valor en las bolsas internacionales y en la bolsa local. Me parece que el costo que se pagó fue innecesario.
¿Qué opina acerca de la dimensión que cobró el debate sobre la inseguridad a raíz de las polémicas declaraciones de Susana Giménez?
Es un falso debate. El derecho penal tardó 18 siglos en terminar con la venganza privada porque se entendía que la victima carecía del criterio de justicia. Además, hay reglas éticas que dicen que, los que queremos castigo porque han vulnerado un bien jurídico, no podemos pretender que el castigo sea violar el bien jurídico. Me parece que la mano dura la plantean los que se abusan del dolor de la víctima, porque son los que quieren escuchar eso.
Juan Carlos Blumberg nos hizo pasar un momento difícil porque la terrible muerte de su hijo lo convirtió en un referente social válido como para hablar de seguridad. Logró sacar normas que tenían un sentido parecido a esto de la “mano dura” y todo fue un fracaso.
El que delinque generalmente es parte de un estrato social que, como consecuencia de la marginalidad, no ha adoptado como propias las normas de la sociedad.
El mayor problema que tuvo la crisis del 2001 es que dejó a un vasto sector de la población al margen de las reglas sociales. Es gente que ha crecido y se ha desarrollado con sus propias reglas y principios.
La solución no es implementar la mano dura, sino que es necesaria una política policial eficiente, con una policía decente y con desarrollo social. Todo esto demanda mucho tiempo y no se va a resolver de un día para otro.
¿Qué rol cree que cumplen actualmente los medios de comunicación en la sociedad?
En Argentina y en el mundo hay un problema con los medios de comunicación ya que son empresas y como tales defienden y expresan sus propios intereses.
A veces esos intereses que defienden las empresas a través de los medios, chocan contra la acción del gobierno y otras contra la pretensión de la oposición. Ahí hay un problema: existen ocasiones en que los medios adquieren tal dimensión que dejan de ser medios de comunicación y se convierten en factores de poder, lo cual representa un problema muy serio para el funcionamiento de la democracia.
Creo que Argentina debe revisar el funcionamiento de la ley de radiodifusión. Es una ley que viene de la dictadura y que no prevé medios de comunicación como Internet ni televisión por cable debido a que no existían en ese momento.
Creo que debe ser reformulada para aggiornarla a la nueva realidad, y no porque alguien esté molesto con algún medio de comunicación.
¿Qué hizo desde que renunció al cargo de jefe de Gabinete de la Nación?
Salí con la idea de no involucrarme en la política hasta después del 2009, pero vengo percibiendo preocupación por parte de compañeros y gente que nos acompañó. De algún modo me han tomado como referencia dentro del Kirchnerismo; como un modo distinto de percibir las cosas. Trato de ayudar al gobierno diciendo donde están los errores que yo estoy visualizando. Soy, en muchos casos, el trasmisor de muchas cosas que escucho.
Escrito por Ana Inés Cabral y Santiago Reboreda.