13.07.2009 - 01:07 /

Adrián Pérez: “Es un riesgo que aparezca una nueva expresión del justicialismo queriendo asomar como una alternativa de gobierno”


Lo dijo el jefe del bloque de diputados de la Coalición Cívica, Adrián Pérez. En la nota que le concedió a Politicargentina.com habló sobre las alianzas de cara a las elecciones legislativas, acerca de la implementación de la boleta única y el nuevo sistema de fondos de pensión jubilatorios. Además tocó el tema del conflicto entre el Gobierno y el campo e hizo un balance sobre la gestión de Cristina Fernández como presidenta de la Nación. Una nota imperdible que podrá leer a continuación.

En relación a tu pasado en el radicalismo, ¿qué te parece que la Coalición Cívica (CC) haya decidido conformar una alianza con la UCR y con el socialismo?
Es un paso necesario. Hoy la Argentina requiere que en el gobierno haya alternancia. Para esto nosotros necesitábamos confluir con otros espacios políticos con los cuales tenemos diferencias, pero principios y valores en común, además de un trabajo conjunto en el Parlamento. Que existen discrepancias, no hay duda. Aún así, en el marco de la pluralidad, hay que coincidir en diez o quince políticas centrales. En eso estamos trabajando. En la cuestión programática. Nuestra intención es forjar una alianza más duradera, como las que se producen en Chile, Brasil y Uruguay.

Y hablando de alianzas… ¿Qué piensa de la que armaron Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco De Narváez?

Es absolutamente legítima. Están construyendo otro polo que puede ser alternancia en el poder. Aún así, yo tengo una visión de país muy distinta a la de Macri. Mi posición es con un Estado mucho más presente en las cuestiones esenciales. Hablo de fortalecer la educación y la salud pública, por ejemplo. La construcción de la ciudadanía implica, además, la necesidad de un proceso de redistribución del ingreso que aún está pendiente en Argentina.

Está muy bien que existan libertades y competencias entre los individuos, pero a partir de garantizar ciertas condiciones mínimas en donde uno pueda tener aseguradas las cuestiones básicas. Creo que esta visión difiere de la del macrismo, que hace mucho más hincapié en que el mercado sea el gran regulador y en que el Estado esté mucho más ausente. Son dos posiciones distintas, pero es legítimo que existan ambas.

Podría repetirse la situación de que nuevos espacios vinculados al peronismo surjan como posibles alternativas frente a otros peronistas…
El gran problema que tenemos en la Argentina es que hay un solo gran partido. Hablo con políticos extranjeros que no pueden creer como el propio Partido Justicialista (PJ) genera la posibilidad de alternancia. Creo que hoy es un riesgo que aparezca una nueva expresión del PJ queriendo asomar como una alternativa de gobierno. Eso es lo que sucede con este nuevo polo conformado por Felipe Solá e ideado por Eduardo Duhalde, quien ha podido diseñar un esquema en el cual, cada vez que existe un polo opositor, aparece una especie de opción disfrazada de opositora.

¿Cómo ve la situación entre el campo y el Gobierno?
Me parece bien que haya un diálogo entre ambos aunque, creo, no va a conducir a enmendar el problema. Y es que las soluciones planteadas han sido tan parciales como leves. El tema central, las retenciones, no se ha tocado. El otro tópico crucial, la apertura de exportaciones, sigue sin estar en la agenda. Por eso se produjo y se mantiene el conflicto. Pienso que el gobierno no va a querer tocar las retenciones y por eso nosotros debemos hacerlo desde el Parlamento. Hoy es sensato que exista algún nivel de retención, pero por encima de esto no se puede ir. Hay que garantizar la rentabilidad del sector. Que éste reinvierta y ponga de nuevo al Interior de pie. Hoy el mundo está viendo cómo activar la producción y sostener el empleo. Nosotros, por el contrario, atacamos al sector económico más dinámico y generador de una gran porción del trabajo del país.  Es un disparate seguir embistiéndolos en lugar de darles aire para que puedan mover la maquinaria y reactivarse en un contexto de caída y de retracción económica.

¿Cómo evalúa el primer año de Cristina, independientemente –si es que se puede separar- de lo que fue el conflicto con el sector agropecuario?

Es difícil diferenciarlo, ya que se llevó una gran parte del año. Aún así, pienso que es un gobierno malo. Su primera debilidad es que el poder no pasa por la presidenta sino por el ex presidente. Eso genera una situación de debilidad absoluta en Cristina Fernández. Nadie piensa que ella decide y eso constituye un problema. El poder real está disociado del formal.

La otra gran cuestión es que se trata de un gobierno que no es consciente de lo que sucede en el país. Cuando la presidenta evaluó cómo estaba la Argentina, dijo: ‘está bien´. Incluso afirmó que estamos bien parados ante la crisis internacional. Y eso es un error. Hoy hay despidos, suspensiones e incremento de la pobreza. Es como si Cristina estuviera hablando de otro país. Tampoco anuncia medidas. ¿Por qué no lo hace? Porque tal vez ella no ve la magnitud de la crisis y eso la hace estar demasiado inactiva respecto a este tema. Yo diría que el año fue malo y la situación actual también lo es.

¿Qué piensa acerca de que se hayan estatizado los fondos de pensión jubilatorios?

Soy partidario de un Estado como garante final de la seguridad social. No creo en el mercado como único responsable de esta materia. Es decir, reconozco que el sistema de capitalización funcionaba mal. Sin dudas había que reformularlo.

Había cuatro millones de personas que aportaban al régimen de capitalización y cuatro millones que hacían lo mismo con el de reparto, cuando el total era de 16 millones de personas. Es decir, la mitad de la población económicamente activa no aportaba a ninguno de los dos y esto ocasionaba que cuando llegaran a los 65 años no pudieran jubilarse ni por el sistema privado, ni por el estatal.

Entonces, no hay duda que había que reformular el sistema, pero no como se hizo. Un tema tan sensible requiere de un largo debate y de una reformulación seria. Nosotros lo hicimos en una semana y con un solo objetivo: no pensar en los jubilados del mañana sino en la caja del gobierno de pasado mañana. El oficialismo quiso que fueran al Estado los cien mil millones de pesos correspondientes a los jubilados y de esa manera hacer una reforma previsional. Sin embargo, hoy el tema de reparto estatal también está mal. Yo creo en un sistema distinto con un pilar universal garantizado para todos, porque ésta es la nueva realidad.

El actual sistema estatal, el cual fue diseñado hace mucho tiempo, estaba pensado para una economía en donde había muy poco desempleo, escasa informalidad y mayor estabilidad laboral.  En ese esquema era bastante razonable el sistema de reparto, porque uno empezaba a trabajar en una empresa y posiblemente se jubilaba en la misma. Hoy hay mucha más inestabilidad y fluctuación, por lo que el sistema debe ser modificado.

Actualmente uno se jubila con lo ganado en los últimos diez años. Fíjense lo atrasados que estamos. Y es que antes esto era sensato, porque sobre el final de la carrera estaban los años mejor cobrados de cada trabajador. Hoy esos últimos años son muy malos para el empleado. Se cobra bien entre los 30 y los 45. Después es difícil hasta sostenerse en el trabajo.

Entonces, este sistema es viejo. No hay duda que había que reformularlo, pero seriamente, lo cual no sucedió. Estoy en contra porque el gobierno pensó en cómo sostener su actividad fiscal y como hacerse de una gran masa de recursos. Por esa razón me opongo.

¿Por qué sostiene que hay que implantar el sistema de la “boleta única”?
Para que no haya fraude. A todos los partidos, excepto el oficialismo que es el gran aparato, nos cuesta mucho tener un esquema de fiscalización si del otro lado hay un sistema montado de sustracción de boletas. Esto fue lo que nos pasó en 2007. Faltaban las boletas y la gente no podía elegirnos. Cuando las reponíamos, nuevamente volvían a faltar.

Lo interesante fue que cuando fui a hacer la denuncia, me encontré con los apoderados de los demás partidos que iban a hacer el mismo reclamo. Ahora, se puede salir de esto. La Argentina es el único país de todo Latinoamérica que tiene un sistema de multiplicidad de boletas. En todos los países se utiliza el sistema de boleta única, donde están todas las y el elector elije la que quiere. Eso garantiza que todos estemos en las mismas condiciones. En esto nos pusimos de acuerdo todos los partidos… menos el oficialismo, obviamente.

Escrito por Facundo Alé.