María José Lubertino, abogada, profesora universitaria y presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), estuvo con Politicargentina para hablar sobre la discriminación en los medios, la marcha del 24 de marzo y sobre la frase: “el que mata, tiene que morir”.
Como asiduo usuario de Internet, me sorprendo al comprobar a diario que los actos discriminatorios abundan en redes sociales como Facebook.
Esto es así, aunque sucede en todos lados. En la calle, en la cancha y en la televisión. El problema es que pasa en las cabezas de las personas.
¿Cree que esto tenga que ver con el avance en derechos de algunos sectores?
Sin duda esos progresos generan en sectores muy intolerantes reflejos violentos. Esto estaba velado, pero en la medida que había grupos que no perdían sus privilegios, la situación pasaba desapercibida. Cuando se consolida una situación de igualdad real esto cambia. Un ejemplo es la violencia contra las mujeres. Nosotras avanzamos en derechos y pareciera que las situaciones violentas se volvieran más contundentes. Lo mismo pasa con la comunidad homosexual. No es una situación excluyente de Internet.
Internet lo amplifica y multiplica.
Sí, pero no hay que demonizar a los medios, hay que fortalecer la cabeza de los ciudadanos y ciudadanas que no conciban eso como una opción y se vayan de un blog, de un grupo de Facebook o cambien de canal cuando algo no les guste.
Por otro lado, se puso de moda la frase “el que mata, tiene que morir”.
No me parece que esté de moda. En todas las sociedades hay pensamientos autoritarios, intolerantes o que deseen volver a la ley del Talión. Lo importante es que la mayoría de la población sigue teniendo un pensamiento democrático. Tenemos que trabajar para que haya conciencia de que a pesar de todas las dificultades y de su déficit, no hay mejor cosa que la democracia.
¿Qué hace falta mejorar para que este tipo de reacciones autoritarias pierdan su razón de ser?
El acceso a la justicia y su celeridad. Es importante tener una Corte como la que tenemos, que da el ejemplo, que es independiente, con ciudadanos probos que pagan sus impuestos y que están dotados de trasparencia.
Eso sucede con la Corte Suprema. ¿Qué pasa con los otros niveles del Poder Judicial?
Seguro hay que revisarlos y realizar prácticas para que el resto de los jueces también pague sus impuestos y las cosas cambien. Tenemos que seguir apostando a una dinámica del funcionamiento del estado de derecho y la justicia. En este sentido, mejorar su calidad es avanzar para que no haya impunidad.
Sorprendió ver a tantos personajes del espectáculo encarnando la causa de la pena de muerte.
Nos debe preocupar que algunas personas que siempre creyeron en la pena de muerte hoy hayan perdido la vergüenza de decirlo públicamente. Con algunos años de democracia habíamos logrado que se volviera políticamente incorrecto pedirla o reclamar la ley del Talión. Tenemos que volver a lograr que esas barreras existan aunque no sea por convicción profunda, sino por vergüenza.
El 24 de Marzo hubo una marcha multitudinaria, con diversos partidos políticos y agrupaciones sociales que reclamaban justicia y no pena de muerte.
Quienes vieron en Argentina violados sus derechos en extremo, es decir, las víctimas de la dictadura y del terrorismo de Estado, han tenido la sabiduría, la paciencia, la perseverancia para continuar en un camino contrario a la venganza o a la ley del Talión. Ellos insisten en su reclamo con el fin de lograr justicia y memoria. Me parece que todos tenemos que tomar ese ejemplo.
¿Que le dirías a quienes reclaman volver a esas prácticas ya desechadas por nuestro país y contrarias a los tratados internacionales a los que hemos adherido?
Que tenemos que fortalecer a la sociedad civil, para reclamar que el Poder Judicial y la justicia funcionen, pero no haciéndola por mano propia y volviendo a estadios de primitivismo social. Hay que entender que por más grave que pueda ser el delito, la mejor garantía para que lleguemos a buen puerto es perseverar en atenernos al cumplimiento de las normas. Violar la ley para hacer justicia, a la larga o a la corta, se vuelve contra nosotros.
En tiempos de guerra en la Franja de Gaza muchos medios hablaron de un rebrote antisemita en la Argentina.
Acá hay que distinguir las cuestiones políticas, las de derecho internacional y las violaciones a los derechos humanos en ocasión de la guerra, con hechos de antisemitismo. La Cancillería argentina manifestó su preocupación en reiteradas oportunidades por las cosas que estaban pasando en la guerra de Medio Oriente. El INADI suscribió a esas declaraciones y tenemos que estar todos atentos para entender que nada justifica la violencia y menos cuando hay inocentes involucrados. Por esta misma razón, nada justifica ni el más leve acto de antisemitismo.
Entonces confirmás lo que afirmaban algunos medios.
Sí. En argentina hay un antisemitismo subyacente, permanente, larvado. Que tiene que ver con historias de larga data en nuestro país. Con los prejuicios naturalizados muchas veces en relación al pueblo judío. Existen minúsculos grupos fascistas o neonazis, pero esos son los antisemitismos obvios. Es más grave lo que está invisibilizado y naturalizado en cuanto a los prejuicios extendidos y que afloran con motivo o bajo pretexto de los hechos bélicos. Nosotros defendemos la libertad de expresión de todos los ciudadanos para opinar a favor o en contra de la guerra, de Israel o de Palestina, pero hay una política de Estado contra todo hecho de discriminación y, por supuesto, actuamos con total celeridad frente a cualquier manifestación de antisemitismo o de islamofobia que se haya producido con motivo del conflicto. Pero no hay que confundirse, se puede perfectamente criticar a Israel o a su gobierno sin cometer ningún acto de antisemitismo. De la misma manera que se puede criticar el terrorismo contra los israelíes y no cometer actos de islamofobia.
Muchos sectores supuestamente antisemitas realmente no saben lo que dicen. Por eso nosotros tratamos de hacer docencia, porque sabemos que muchos no tienen conciencia de cómo agreden a personas que no necesariamente tienen poder de decisión sobre la guerra de Israel.
Por ese entonces le hicimos una nota a Luis D’Elia y él dijo que lo que había en Argentina era antinegrismo, no antisemitismo. ¿Qué sectores son los más discriminados en Argentina?
Aquí hay discriminación por pobreza, como también hay segregación por color de piel y por otros motivos. Se discrimina a indígenas, a migrantes, a afro descendientes y a judíos, entre otros. Al INADI no le importa si es un hecho o si son doscientos hechos. Para la persona que lo padece es grave el hecho en sí. Por supuesto que hay mapas de la discriminación que tienen que ver con a cuántas personas afecta un hecho, pero en los temas de discriminación, violencia o violación a los derechos humanos, cada suceso vale en sí mismo.
Que haya discriminación por pobreza o por exclusión social, no le da derecho a alguien a discriminar a otros. Nosotros creemos que no se modifica este parámetro cultural de inventar un enemigo y tratar de someter a otros justificando una discriminación porque haya padecido otra. Creemos que se revierte una discriminación alterando la lógica de inventar enemigos.
Escrito por Facundo Alé.