13.07.2009 - 01:07 /

Agustín Rossi: “Tenemos una oposición con peso mediático pero sin volumen de cuadros ni militantes”


En una entrevista exclusiva con Políticargentina, Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista de la Cámara de Diputados, aseguró que Reutemann y Binner tienen más cosas en común entre ellos que con él, explicó por qué se opone a la boleta única y anticipó que la Ley de Radiodifusión se tratará este año. Además, avisó que no darán quórum para tratar el proyecto sobre retenciones de la oposición, descartó una devaluación y reivindicó la coparticipación como un hecho histórico.

Su gente pidió a la Justicia que garantice que las candidaturas del PJ santafesino se definan en internas. ¿Será así o finalmente habrá listas divididas?
Tuvimos que recurrir a la Justicia porque no vemos en el otro sector una voluntad de concurrir a una interna, así que esperaremos esa resolución. Es una cosa muy simple ponerse de acuerdo para una fecha de internas. Pero lo cierto es que las diferencias políticas se acentúan cada vez más. Nosotros comulgamos con las políticas nacionales y las defendemos, mientras que el otro sector se define cada vez más como opositor.

Esas diferencias se ahondaron aún más porque Reutemann se mostró en público con De Narváez y Solá…
Cuando Reutemann se separó del FPV dijo que formaría “Santa Fé Federal” para defender los intereses de los santafesinos, pero que seguiría acompañando la política del gobierno. Propusimos el adelanto electoral y votó en contra. ¿Cuál es el interés de los santafesinos que lo llevó a votar en contra del Ejecutivo? Él lo dice a medias, pero sus dirigentes levantan cada vez más como una bandera la distancia que han tomado del Gobierno nacional. Eso evidentemente a nosotros no nos alegra.

¿Y con respecto a Binner? Hace algunos días votaron a favor de la Ley de Presupuesto para Santa Fé y cerca de Reutemann los acusaron de un pacto con el PS.
Somos opositores al gobierno de Binner y tenemos una mirada crítica hacia su gestión, que ha despertado más expectativas de las que ha concretado. La decisión que tomamos en Diputados hay que verla dentro de la lógica de los bloques en ambas cámaras. El sistema de Santa Fé supone cinco revisiones del proyecto: va y viene varias veces de Diputados a Senadores. La primera vez que se votó en la Cámara baja nuestros legisladores se abstuvieron. En el Senado, en lugar de adoptar la misma actitud para que el proyecto saliera con los votos del socialismo, lo que hicieron los legisladores del justicialismo fue modificarlo. Así que nos encontramos en la disyuntiva de avalar una modificación que se había hecho sin el consenso de los diputados o permitirle al Gobierno de Santa Fé contar con su presupuesto. Y hay un límite en la oposición, así que optamos por aprobar el proyecto. La reacción posterior estuvo exacerbada y exagerada por la situación interna del PJ santafesino. De hecho, Reutemann y Binner tienen más coincidencias entre ellos que con nosotros. La postura del reutemannismo y del binnerismo alrededor del conflicto con el agro ha sido prácticamente unívoca. Si mañana hay elecciones en un escenario de tres, ellos serán las dos fuerzas opositoras y nosotros representaremos al oficialismo.

¿Usted encabezará la lista?
Sí, vamos a impulsar mi candidatura a primer diputado nacional. Luego iremos definiendo el resto de los nombres.

En esta gestión, el Congreso recuperó un protagonismo perdido sobre todo en los ´90. ¿Cómo reflexiona sobre este punto?
Estamos conformes con este proceso, nos parece importante que el Congreso haya recuperado un alto nivel de visibilidad pública. Aunque esto no significa que antes no trabajara: si se analiza estadísticamente, se verá que hay más leyes aprobadas en 2005 que en 2007 o 2008. Pero ciertamente, a partir del tratamiento de la resolución 125, el Congreso adquirió un nivel de repercusión pública que antes no tenía. Es bueno que la sociedad vea en él un espacio donde puede encontrar soluciones. También hay que reconocerle a la Presidenta la decisión de mandar a tratar una gran cantidad de temas al recinto. Que la gente conozca a sus legisladores condiciona positivamente su labor y evita que se transformen en ilustres desconocidos.

¿Está de acuerdo con la “boleta única”?
No, yo no la comparto. Lo que hay que garantizar es que la voluntad del votante no se distorsione. Que quien vaya pensando que quiere votar a “fulanito”, efectivamente termine votando a “fulanito” y no otras alternativas. En ese sentido, tener boletas separadas, con partidos y logos distintos y demás, evita la confusión. Además, quedarían totalmente consolidadas las listas sábanas, porque la boleta sólo exhibiría los dos primeros nombres. Lo que demuestra la propuesta es que tenemos una oposición con poco desarrollo como estructura política, con peso en los medios de comunicación pero sin volumen de cuadros ni militantes, por lo que buscan una alternativa de esas características.

¿Qué papel juegan y cuál cree que deberían jugar los medios de comunicación en la vida política de la Argentina?
Que las empresas periodísticas jueguen el rol que crean que deben jugar. Lo que debe garantizarse desde el Estado es que el escenario sea lo más plural posible. Que la Iglesia católica, una institución ni cercana ni lejana al gobierno, no pueda tener un canal de aire porque la ley dice que las asociaciones civiles no pueden contar con canales de aire, da cuenta de que hay que modificar algo. Una nueva Ley de Radiodifusión que, al tiempo que adecue la legislación a la tecnología actual, permita mayor pluralidad en cuanto a la emisión, generación y difusión de los contenidos, es favorable para todos.

¿Llegará a tratarse este año en el Congreso?
Espero que sí. Ayer empezaron en Chaco los foros ciudadanos que se harán en varios lugares, y las conclusiones de esos debates enriquecerán el proyecto para que luego pase al Congreso.

Hoy se retoma el diálogo con la Mesa de Enlace ¿El oficialismo considera la posibilidad de dar quórum antes de junio o ya es una decisión tomada?
Cuando una parte quiere instalar una agenda parlamentaria determinada sin acuerdo de otra, es esa parte la que debe conseguir el quórum. Para todos los temas que tratamos el año pasado, yo tuve que conseguir nuestro propio quórum: la 125, Aerolíneas, la estatización de las AFJP, el Presupuesto, la Ley de Cheques… Si la oposición quiere debatir un proyecto de baja de retenciones con un costo fiscal de 17 mil millones de pesos anuales, que no cuenten conmigo. Mientras ese sea el proyecto, nosotros no les vamos a dar quórum. Además, la Mesa de Enlace se ha reunido con la oposición pero no lo ha hecho con el oficialismo. Definieron una estrategia entre las entidades del agro y los bloques opositores. Fracasaron en el primer intento, y acaban de fracasar en el segundo porque levantaron la sesión especial que planeaban para el miércoles primero. Habrá que ver qué pasa en el tercero, pero nosotros somos solidarios con lo que ha expresado la Presidenta, sobre todo en el tema retenciones.

¿No hay ninguna alternativa viable para bajar las retenciones a pequeños productores sin que haya daño fiscal? Por ejemplo, subiéndoselas a los grandes.
Sí, eso es viable. Eso es lo que contemplaba la modificación que le habíamos hecho a la 125. Bajar la retenciones para los productores de menos de 300 toneladas al 30 % y compensarlas con lo que pagan los de más de 1500. Pero hay que ver si la Mesa de Enlace está de acuerdo con un proyecto de esas características. Lo que ellos proponen es reducción de retenciones al 20 %, y una segmentación dentro de esa misma reducción. O sea, que el pequeño productor no pague nada… Eso tiene un impacto fiscal enorme. Pero no plantean cobrarle una retención de 38 o 40 % a los pooles de siembra, los “Grobo”, los productores de 5000 hectáreas. Yo creo que ese es el modelo de agricultura que debemos tener. Si uno quiere proteger al pequeño productor, no sólo debe bajar su carga impositiva, sino también aumentársela al grande. Esa es la única posibilidad de que exista un diferencial alto entre lo que pagan ambos y de que el pequeño productor esté en condiciones de pelear, sobre todo con los alquileres que pagan los pooles. Pero eso no está planteado en el proyecto de la oposición, según el cual lo máximo que pagaría un gran productor es 20 %. Además, hay que decir que las retenciones vigentes se fijaron en 2007, antes de Cristina, y cuando el tipo de cambio era de 3 pesos. Hoy el cambio está a 3.7, que significa exactamente lo mismo que tener una retención de 26 puntos.

¿Se va a sostener ese tipo de cambio o será necesario ajustarlo?
El Gobierno intenta ir “acompasando” el tipo de cambio a las devaluaciones que ocurren en distintos países, y que ese cambio no tenga efectos internos de traslación de precios. Una administración del tipo de cambio es absolutamente aceptable. En lo que no estamos de acuerdo es en llevar adelante una nueva devaluación. Significaría otra vez transferencia de ingresos de quienes tienen ingresos fijos hacia los sectores más concentrados de la economía. Es lo que ocurrió en 2002: el sueldo, la casa, el auto de todos los que teníamos ingresos fijos pasaron a valer de un día para el otro tres veces menos. Y aquellos ligados a la exportación, pasaron a ganar tres veces más. Hubo una brutal transferencia de ingresos y por eso vivimos un empobrecimiento del país y un gran achicamiento del mercado interno. La devaluación hoy no es alternativa. Si tenemos problemas de disminución del flujo comercial no es por el tipo de cambio, que es competitivo, sino porque hay recesión en los países centrales. No en China, que es compradora de commoditties, sino en los que nos demandan manufacturas elaboradas: EEUU, Unión Europea, Brasil. Devaluar generaría un achique del mercado interno, pérdida del poder adquisitivo y concentración hacia los sectores exportadores.

¿Cuál es el impacto económico y político de la coparticipación de las retenciones?
¡Y el histórico! Si uno recorre la historia argentina ve que los derechos de aduana tienen una página ganada. Cuando en 1853 se sanciona la Constitución y se crea la Confederación, la provincia de Buenos Aires no se integra inmediatamente por una disputa por los derechos de aduana. Que esos derechos, hoy llamados retenciones, los cobre la Nación, fue un triunfo de las provincias del interior sobre Buenos Aires. Antes los cobraba la provincia de Buenos Aires, que era la que mayor cantidad de votos tenía. Y hasta alrededor de 1860, se cobraron en la Argentina dos derechos de aduana: los de la Nación y los de Buenos Aires. Desde ese momento, cuando Buenos Aires finalmente se integró a la Confederación y aceptó que eran un tributo de orden nacional, hasta hoy, las retenciones o aranceles a la exportación e importación fueron siempre derechos nacionales no coparticipables. Hasta tal punto es así que en la agenda de los constituyentes del ’94, un momento históricamente cercano, no figuró el reclamo por la coparticipación.

Con el conflicto del campo, el tema apareció como una bandera del federalismo, cuando en realidad fue al revés: el federalismo logró que los derechos fueran nacionales y no de Buenos Aires. Así que esta decisión de la Presidenta es histórica. Para la provincia de Santa Fé, por ejemplo, significan casi 600 millones de pesos anuales, más de un 10 % de aumento en la masa coparticipable y casi un 5 % más en el presupuesto general de la provincia. 600 millones son 200 escuelas por año: en dos años puede hacerse una escuela por cada pueblo santafesino. Así que el impacto es enorme y más que positivo, y mucho mejor aún con la idea de que debe coparticiparse hacia adentro de la provincia.

De lo que Santa Fé recibía antes en masa coparticipable transferida por la Nación, 87 % quedaba en manos del gobierno provincial y solo el 13 % iba a los municipios. Ahora, esa cifra sube a 30 %. Son esas decisiones que cuando se critican tan livianamente, es porque no se analizan en su verdadera magnitud. Lo mismo pasó con la 125: nadie valoró todo el trabajo que hicimos durante dos semanas en Diputados para que por primera vez en materia de política agropecuaria una ley segmentara. De esas cosas es difícil volver atrás. ¿Usted se imagina que en el futuro un gobierno vuelva atrás con la coparticipación de las retenciones? ¿Cómo hacen? Tendrían en contra a todos los gobernadores e intendentes del país. Hay que quitarle mezquindad al proceso político y encuadrar la medida en su verdadera magnitud.

Escrito por Facundo Barrio.