13.07.2009 - 02:07 /

Claudio Morgado: “Si tomamos la educación como un negocio vamos a tener muchos problemas”


Lo dijo el diputado nacional por el Frente para la Victoria y presidente de la Comisión de Discapacidad, Claudio Morgado. En la nota que le concedió a Politicargentina habló sobre la gestión Macri, elogió el anteproyecto de ley de Radiodifusión y criticó el trato del Gobierno porteño sobre los temas vinculados a la discapacidad.

¿Por qué es importante sancionar una nueva ley de radiodifusión?
Porque es la ley estructural más importante que podemos llegar a conseguir hoy, ya que tiene una incidencia sobre el total de la población y una modificación rotunda.

¿Cuáles son sus puntos más importantes?

El hecho de poder trabajar en relación a la subjetividad. Cuando hablamos de un proceso comunicativo lo que vemos es la realidad mediatizada. Hoy los medios tienen la capacidad de generar entidad. El ser mediático tiene una cuestión valorativa, representa una significación positiva. Uno infiere que lo que está o estuvo en un medio, pasó por un determinado tamiz que hace que haya estado ahí porque alguien dijo que era bueno. Esto genera la colonización de la subjetividad. Hoy estamos totalmente atravesados por un imaginario que nos tiñe sin poder ponerle algún freno o alguna otra posibilidad de constitución. Si el diario Clarín tiene una tirada de 360 mil ejemplares, y la gente que no compra el diario tiene prendido todo el día TN, se está reproduciendo una sola forma de concebir las cosas. Lo que se cuela fuera de ese gran prisma es poquitísimo. La verdadera democratización es la posibilidad de tener otra mirada sobre las mismas cosas.

¿Qué opinión tiene respecto de la crisis educativa que hay en la ciudad de Buenos Aires?
Responde a un modelo. La ciudad está implementando el mismo sistema que cuestionamos en su momento con Filmus, el que se implementa sobre los grandes diciplinadores de la sociedad. Uno de ellos es la escuela. Los procesos más sociales que hubo en nuestra sociedad salieron de las escuelas. La incorporación de distintos sectores de la población conviviendo en una misma aula y relacionándose a partir de las diferencias.  Estos procesos son obviamente evitados por un proceso neoliberal.

¿Está hablando de un estado ausente?
Claro, es increíble cómo pudo estar alejado hasta este punto. Se rompió la red social y si no hay esto, no hay nada. Además, recuperar ese tejido es complicadísimo, porque tenés que pisar sobre tremendos intereses económicos que no están dispuestos a ceder ni un ápice. Recién ahora podemos empezar a tener esperanza con la nueva ley de educación que creó Filmus cuando era ministro. Aún así, son procesos que pueden durar hasta diez años en conformarse. Estuvimos saqueados en ese sentido.

¿Y por qué cree que vuelve a pasar?
Porque en Capital Federal ganó el macrismo. Me llama la atención que esas prácticas aún sigan teniendo un público que las aplauda. Creo que tiene que ver con cómo llega la información. La verdad es que es realmente preocupante. Creo que los gremios están pidiendo cosas totalmente legítimas, pero si se concibe la educación como un negocio y no como una obligación del estado realmente vamos a tener muchos problemas. El modelo es el que falla. Estas cosas hacen que vayamos retrocediendo. No comprendo cómo no se entiende que estas políticas educativas, similares a las que instauró el menemismo, ya fracasaron. Nos trajeron empobrecimiento educativo y cultural, que se traduce en mayores índices de inseguridad. Hay una relación directa que es imposible no visualizar.

Como presidente de la Comisión de Discapacidad es muy crítico con la gestión Macri respecto a este tema.
Hay que separar políticas de personas. Hay áreas a las que se les hace muy difícil, como salud y educación. Complica el hecho de no tener un rango ministerial, porque a veces uno genera políticas y los ministerios no las articulan. Aún así, hay cosas que no comparto, como cuando dejan afuera el famoso cupo laboral del 5 por ciento en Capital Federal.  Están relegando a personas con discapacidad mental. Como dicen: hecha la ley, hecha la trampa. Al pedirles títulos secundarios a los discapacitados, quienes por lo general no asisten a la escuela y  si lo hacen quizá no llegan a obtener el título, se les niega la posibilidad de solicitar un trabajo.

Cuando sancionamos la Convención Internacional para los Derechos de las Personas Discapacitadas, el primer tratado de derechos humanos que firmó el país en este siglo, una de las cuestiones que establecimos fue respecto a la relación laboral de las personas con discapacidad. Por la ley de cupos cada distrito tiene un porcentaje de puestos de administración pública que deben estar cubiertos por personas con discapacidad. En Capital Federal, por ejemplo, es el 5 por ciento.  Hoy no se está cumpliendo ni el 0,4. Entonces, estamos trabajando en ese tema fuertemente, porque como dijimos que la ley de radiodifusión es la madre de todas las leyes, el tema del derecho laboral de los discapacitados representa la madre de todas las batallas en las políticas de inclusión. Porque el trabajo no es solamente lo que es, sino también la dignidad de la persona que lo ejerce. Se están ganando la vida. Nosotros tenemos una concepción distinta de las cosas.

¿Cuál es su concepción?
La de que los discapacitados no tienen que generar plusvalía en una cadena de producción. No tienen que generar necesariamente un plusvalor. Si lo pueden hacer, mejor, pero no habría que exigírselos. Porque esa fue la forma en que se generó la discapacidad como sujeto social, cuando una persona no puede estar en una cadena de producción durante tanto tiempo realizando el mismo trabajo. En la revolución industrial, cuando comienza el concepto de trabajo mecanizado, las personas que no podían permanecer no eran capaces, eran discapaces. A partir de ahí se empieza a acuñar la discapacidad como una condición social.

Usted dijo que las empresas toman a las “personas discapacitadas más cercanas a la supuesta línea de ‘normalidad’”.

Sí, porque cuando hay una vacante para un trabajo, se hace una capacitación y se llaman a veinte personas discapacitadas. Finalmente, el que lo consigue es la persona menos discapacitada de las veinte. Entonces, se incluyó a los que más cerca estaban de la línea de normalidad establecida por la misma sociedad. Es un concepto complicado, porque se debería incluir a todas las personas con discapacidad. Hay algunos que quizá puedan trabajar tres horas, al otro día dos y al siguiente ni puedan ir. Lo que se debe hacer es abrir el contrato de trabajo para poder contemplar la situación de cada uno.

Lubertino dijo en Politicargentina que se suele asociar el tema de la discapacidad con la construcción de rampas.
Es así. Vos hablás con un político sobre el tema de discapacidad y te habla de eso. A tal punto que el símbolo de la discapacidad es una silla de ruedas. En ese caso sería discapacidad motriz. ¿Se siente representado un sordo o un ciego con esa simbología? La verdad que no. Está bien que se ocupen de las rampas, pero la accesibilidad implica varias cosas. Accesibilidad web para ciegos. Accesibilidad close caption para sordos. No es solamente las rampas y el tamaño de los ascensores. Con eso no se agota el tema. Falta el transporte, el trabajo, las prestaciones, la educación inclusiva. Es amplísimo el tópico. Si lo reducimos a la rampa, estamos al horno.

Su balance sobre la gestión de Cristina Fernández.

Es un gobierno que está tratando de ver cómo puede hacer para que el estado sea uno de los actores fundamentales en la distribución de la renta y de los ingresos. Por eso se generan batallas encarnizadas en el Congreso. Porque estamos hablando de cambios estructurales que nunca se habían hecho. El hecho de estar  hoy en día acá es un privilegio. Me gustaría ayudar en todo lo que puedo para seguir profundizando estas medidas. Creo que faltan muchas, pero vamos por el camino correcto.

Escrito por Facundo Alé.