13.07.2009 - 02:07 /

Ricardo Gil Lavedra: “Vivimos en un país anómico por culpa de sus propias autoridades que se pasan las leyes por donde quieren”


A ver…pertenecí durante mucho tiempo al Poder Judicial, renuncié siendo juez de la Cámara Criminal y Correccional Federal de la Capital, integré el tribunal que juzgó a las Juntas Militares, en política fui viceministro del Interior en el último tiempo del gobierno de Raúl Alfonsín, he sido ministro de Justicia de Fernando de la Rúa hasta que me pidió la renuncia en el primer cambio de gabinete, y el resto de mi desempeño ha sido académico –como profesor en la UBA- y profesional: fui vicepresidente del Comité contra la Tortura en Naciones Unidas, conjuez de la Corte Suprema de Justicia, en fin, antecedentes no vinculados a la política, ya que no vivo de la política ni nunca viví de ella, pero creo que hay un momento en el cual uno debe poner el cuerpo si quiere tener un país que coincida un poco con sus utopías y sueños. La verdad… –suspiro, comodidad en las sillas de su propio estudio jurídico, los ojos van al blanco del techo- estoy por cumplir 60 años, y me gustaría tener un país más normal.

Eso fue Ricardo Gil Lavedra por Ricardo Gil Lavedra, señores. Y en él, esa normalidad de la que habla convoca espacios de mayor equidad, igualdad y democracia, espacios a los que aspira desde  la Coalición Cívica –es el segundo después de Alfonso Prat Gay. Edad de imputabilidad, listas testimoniales, proyectos políticos y un pedido poco normal: “quiero preguntas fuertes y provocativas”.

¿Por qué la gente debería votar por su partido?
Porque somos una alternativa de oposición nacional, que tiene en cuenta no sólo las elecciones legislativas de este año, sino también para el 2011, ya que aspiramos a ser gobierno y llevamos un ideario plenamente vigente, de verdad, justicia, solidaridad, libertad, igualdad, a través de una tradición histórica y centenaria como es la UCR.

¿Cómo hacen para diferenciarse de esa UCR que se quebró junto al país en 2001 y por qué no sucedería lo mismo hoy?
El contexto político actual es diferente: los actores son distintos, y aquello era una alianza entre el FREPASO y la UCR. El déficit estuvo en la intención de sustituir el menemismo y tratar de hacer una administración más decente desde un determinado esquema económico impuesto en la década del 90, que resultó ser una trampa mortal. Por supuesto que ese gobierno resultó ser un gran fracaso porque no supo cómo salir de esa trampa. El tema de los modelos es una de las grandes estupideces nacionales. ¿Qué significa el modelo? Hay algo más sencillo: Argentina requiere una visión compartida del desarrollo, pensar qué queremos del país y qué queremos del país a futuro, y sobre esa base adoptar las medidas económicas necesarias. Debemos incentivar los nichos donde Argentina es más competitiva, y sin lugar a dudas, uno de ellos es el sector agro-industrial. También hay que privilegiar el desarrollo de las PYMES, plantear un desarrollo con equidad. El resto son instrumentos de la política económica. Lo fundamental es tener en claro cuál es el tipo de país al que apuntamos.

Como candidato a diputado nacional por la Ciudad, ¿Qué críticas le haría a la gestión de Mauricio Macri?

El “caballito de batalla” de los diputados es conseguir la autonomía de la Ciudad, que aún no se logró porque le quedan varias deudas en el camino: lograr la jurisdicción del puerto –como tiene cada provincia-, la competencia sobre los transportes –que no tiene por qué ser federal-, y todo esto trae aparejado el fuego, pero el gobierno de Macri ha sido complaciente, no ha defendido de manera adecuada los intereses de la Ciudad. Por razones que ignoro, fue un opositor acérrimo pero cambió 180 grados durante su gobierno. El último tema –conocido por todos- tiene que ver con la seguridad, del cual pensamos que no sólo significa transferir efectivos de la Policía Federal, sino abrir una posibilidad concreta de que la Ciudad diseñe su propia policía criminal para los vecinos.

¿Bajar la edad de imputabilidad es una solución a la inseguridad?
Es difícil explicar esto… en el régimen actual, la imputabilidad es a partir de los 16 años. Menos de eso, no se aplica la ley penal. Ahora, entre los 16 y los 18 años, y por debajo de los 16, se aplica un régimen tutelar, que significa que el juez hace lo que quiere, y en general, lo que quiere es mandar a prisión al menor de bajos recursos que inflinge la ley penal y que se encuentre rápidamente alejado de las clases más pudientes. Argentina –como en el resto de los países de la región- debe establecer un régimen penal especial de menores. La Convención de Derechos del Niño establece que los menores también tienen derechos, y si cometen delitos pueden ser responsables frente a la ley penal, no como el adulto porque les falta madurez, pero sí tienen un grado de responsabilidad. El menor debe tener derecho a defenderse.

Entre Beatles y el tango, Gil Lavedra hace un llamado a que se abran más foros con igualdad de información “para dar con soluciones que tiendan siempre a la objetividad”. Es calmo, sereno, pero basta con mencionar la palabra “testimonio” para despertar a un ser que hasta el momento parecía oculto, un Gil Lavedra crítico, político, jurídico: rabioso.
Las listas testimoniales aparecen en un país donde la ley parece que se puede utilizar sólo cuando les sirve, un país anómico por culpa de sus propias autoridades que se pasan la Constitución y las leyes por donde quieren. Es una aberración, una maniobra abiertamente inconstitucional. Viola el principio de la democracia representativa, que supone un vínculo –que acá no existe- entre el elector y el elegido, se va contra el artículo 73 de la Constitución, y además, nuestro ordenamiento prohíbe los plebiscitos de gestión. Esto es una consulta popular no vinculante clandestina, porque está encubierta tras la elección legislativa a diputados nacionales, y por último, se violan acuerdos internacionales que exigen elecciones auténticas: estos comicios son falsos, se presentan candidatos truchos, es un fraude gigantesco para el país, un precedente nefasto que evidencia el concepto sobre la calidad institucional que tienen todos estos personajes testimoniales.

Hablando de personajes, ¿Qué le parece la vuelta de Luis Patti y Aldo Rico, candidatos que, en su momento, tuvieron actitudes al menos “un tanto autoritarias” para con el régimen democrático?
Son dos casos distintos. Rico fue protagonista de un alzamiento contra un régimen democrático con inaceptables reivindicaciones de impunidad contra los derechos humanos. En el caso de Patti, esta acusado de haber cometido delitos de lesa humanidad. Espero que la candidatura de Patti sea impugnada en el período de oficialización de listas -como estableció un fallo en su momento- frente a la Justicia Electoral, que tiene la facultad de excluirlo de ser candidato por falta de idoneidad moral, derivado de ser sospechoso de haber cometido gravísimos crímenes.

Es difícil olvidar esos días en que el debate –ético y legal- pasaba por si Patti debía o no asumir su banca. Gil Lavedra espera que esta vez, se reaccione a tiempo y no se permita que un candidato como el ex intendente de Escobar participe de las elecciones. El tema debe resolverse en los próximos días. La respuesta a las listas testimoniales tal vez se haga rogar un poco más: para el 28 de junio todo estará dicho. Sólo queda esperar y confiar en la justicia, algo que parece utópico pero a lo que Gil Lavedra no se resigna.

Escrito por Juan Bautista Torres López.