El cineasta, que encabeza la lista de candidatos a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires del Proyecto Sur, resaltó que la importancia de que los recursos y bienes del Estado vuelven a las manos de los argentinos es uno de los puntos fundamentales para combatir la miseria.
Además, detalló las propuestas del frente político que lidera con el espacio Buenos Aires para Todos y el Partido Socialista Auténtico para estas elecciones.
El Proyecto Sur que usted lidera presentó candidatos para diputados nacionales por la Capital Federal, ¿cuáles son las propuestas que ofrecen al electorado?
Las propuestas de Proyecto Sur tienen como objetivo general llevar a cabo ciertas grandes batallas. La primera es una batalla grande por acabar con las enormes desigualdades y deficiencias sociales que tiene la Argentina. Por un lado, la inmoralidad de tener 4 millones de indigentes y un tercio de la población debajo de la línea de pobreza. Esto es inconcebible en un país que produce 135 millones toneladas de alimentos y que produce una riqueza fenomenal tanto agraria como minera.
Dice que la Argentina cuenta con suficiente riqueza para sustentar el desarrollo de todos sus habitantes, ¿entonces, por qué no sucede esto en los hechos?
Porque no hay voluntad política para terminar con esto. Por eso, Proyecto Sur plantea estos grandes temas y no solamente atacar la miseria. Es imprescindible una fuerte inversión en educación, salud y asistencia social.
¿En qué consiste su propuesta en materia de educación?
Estamos en plena era de la revolución científico-técnica que exige capacitaciones especiales. Entonces, en este momento donde nosotros deberíamos estar dando respuestas a la capacitación y el conocimiento intensivo de millones de jóvenes, el sistema de educación nacional es lamentable.
Proyecto Sur propone la enseñanza nacional, planificación de los programas de enseñanza y que el Ministerio de Educación asuma la reconstrucción del sistema educacional con los colegios nacionales y la unificación de programas en todo el país.
El segundo punto fundamental es la doble escolaridad. Proponemos una fuerte inversión en educación y la doble escolaridad para que los chicos tengan una capacitación de acuerdo con las exigencias que está demandando hoy la revolución científico-técnica: idiomas, computación, especialidades técnicas, mayor desarrollo del deporte, iniciación en lenguajes artísticos y comunicacionales, etc.
¿Y sobre salud?
Hay que multiplicar los hospitales. Todavía hay un alto índice de muertes evitables en Argentina, como la desnutrición. Y todavía hay algunos millones de argentinos que no tienen agua potable, ni cloacas, que viven en ambientes infectados, como en las zonas aledañas a los grandes conglomerados mineros o petroleros. En esas poblaciones aparecen altos índices de cáncer, de hepatitis, de enfermedades nuevas y de diabetes.
Habla de falta de voluntad política para solucionar estos problemas, ¿pero por qué se dieron estas deficiencias?
Esto tiene que ver con la desaparición del Estado. Los años 90 fueron los años de la destrucción del Estado. Al viejo Estado que arrastrábamos, que era ineficiente sin lugar a duda, directamente se lo destruyó. No se lo perfeccionó, ni se lo mejoró para que fuera el mejor servidor de los ciudadanos y los protegiera de los abusos de los poderosos, de las injusticias de quienes no cumplen con las reglamentaciones, de quienes contaminan el medio ambiente. Necesitamos un Estado que proteja al pueblo, a la juventud, a los vecinos.
¿De qué manera plantean revertir esta situación y financiar su proyecto?
Proyecto Sur no tiene nada que ver con la demagogia. Es quizás la única fuerza que se ha puesto a estudiar un proyecto alternativo para satisfacer las necesidades de 40 millones de habitantes sin depender del crédito o de la deuda externa. Es decir, que se logrará a partir de los recursos que tenemos en nuestro país.
Estamos hablando de una renta de 25 o 30 mil millones anuales. Y hay que sumarle el petróleo, el gas y la gran minería, que son todos bienes y recursos estratégicos no renovables. Hoy en día, todo esto se extrae de la Argentina con un sistema sin control público, se deja la extracción y el cuidado de las reservas de esos recursos en manos de los propios explotadores. Nadie controla que esa acción no sea depredadora.
¿En qué consiste este “descontrol público” que denuncia?
Las petroleras tienen en Argentina la ventaja que no tienen en ningún otro país del mundo, la de concentrar el ciclo total de extracción y comercialización. Extraen, transportan, refinan y venden en sus estaciones. Eso no está permitido en ningún país del mundo y en eso le ganamos a todos. Porque sino la evasión no se puede controlar y se convierten en grupos monopólicos; la evasión fiscal es monumental. En consecuencia, las petroleras y las mineras gozan del único privilegio que no tienen los argentinos: ir al supermercado o al banco, abrir la caja, llevarse caudales y 180 días después decir lo que se ha retirado. Eso es saqueo puro. Eso es negligencia y falta grave de los altos cargos que lo siguen permitiendo.
El proyecto que plantea requiere la demolición de toda la estructura neoliberal, de matriz privatizadora, creada en los años noventa...
Sí, conformamos el único proyecto alternativo al de los gobernantes o fuerzas gobernantes que se alternan. Nosotros proponemos un cambio en serio. La fuerza de Macri, el PRO, no cambia en nada la situación. Tanto el PRO como el PJ han hecho de los bienes del Estado materia de negocio. De los bienes públicos, negocio privado. El grupo Macri se ha desarrollado a costilla de los negocios y contratos con el Estado.
A su vez, Kirchner dice que nuestro enemigo principal es Macri, que todos contra Macri. El grupo que tiene la principal obra pública del Estado, el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, es el grupo Macri.
¿Más de lo mismo?
Es una farsa esto. Los ex kirchneristas de Solá y los seguidores de De Narváez hoy están asociados a Macri. El que era presidente del Banco Central de Duhalde y de Kirchner, Prat Gay, hoy es primer candidato de la Carrió y propone volver a endeudarnos con el Fondo Monetario Internacional. No es raro, porque este muchacho era el principal asesor de políticas monetarias de la Banca Morgan en el 2001. La Banca Morgan, junto con el City y con el Boston, fueron los tres bancos norteamericanos cómplices del vaciamiento de los 29 mil millones de dólares que fugaron de la Argentina en el 2001. Todo esto es una complicidad con el modelo de saqueo de los recursos naturales argentinos. Macri creció con la patria contratista.
Proyecto Sur considera que eso es una porquería abominable, que divide aguas.
¿Cuáles son las otras batallas de Proyecto Sur?
Una fue la batalla contra la indigencia, la miseria, la pobreza, es decir, por la soberanía alimentaria y la justicia social. La otra es la recuperación de los recursos y las riquezas de la Argentina. La otra es la de la democratización de la democracia, que es terminar de democratizar las instituciones y la justicia, el sistema electoral que es una payasada si cualquier candidato puede renunciar al día siguiente y no cumplir el mandato ni cumplir con el contrato del voto, sumado a una refinada máquina de fraude.
¿Máquina de fraude electoral?
Claro. Las elecciones de 2007 fueron una máquina de fraude, se robaban las boletas en todas las mesas. La consigna era robar las boletas opositoras. Y a Proyecto Sur, que era el surgimiento por el ala izquierda y progresista del sector a quien quería llegar el kirchnerismo, en la provincia de Buenos Aires nos robaron las boletas. Del 5,5 que nos daban las encuestas de boca de urnas, nos computaron 1,98. Dos centésimos debajo de lo necesario para mantener la personería electoral. Todo eso está calculado, y si eso es no es suficiente, te roban las urnas en el correo.
¿Por eso quedaron afuera de las listas por la provincia de Buenos Aires en estas elecciones?
Sí, quedamos recluidos en Capital Federal. No podemos participar en la provincia donde las encuestas no daban muy alto. En once provincias, se interrumpieron los procesos de personería por el adelantamiento de las elecciones. Y la gran prensa nos ha ninguneado constantemente.
Usted hizo películas, como Argentina Latente, Memorias del saqueo y ahora está en plena realización de La Tierra Sublevada, dos sobre minería y petróleo. Es decir, que recorrió muchísimo el país y entró en contacto con diversas problemáticas que hay en Argentina. ¿Qué valoraciones puede hacer al respecto?
Este país no se caracterizó por apoyar al científico o al profesor. La prueba está en que se lo ha desvalorizado tanto que nadie sabe quién hizo los puentes, quién construyó los aviones argentinos o el reactor, como si esto fuera algo sin importancia como un partido de la quinta división. Nosotros sabemos que hay una Argentina Latente, que tiene disponibilidades extraordinarias y decimos que lo nuestro es un punto de encuentro de muchas culturas políticas, democráticas, nacionales y progresistas. Hay que volver a encender la llama del movimiento nacional emancipador.
¿Cómo se vincula esto con otros de los estandartes de Proyecto Sur: el concepto de ética pública?
Rescatamos la ética sanmartiniana de todos los argentinos. No basta con ser honesto e individual. Hay gente que es honesta y cuando está en la función pública mete la mano en la lata y se reparte sueldos adicionales. Tocar lo que es de todos es el delito más infame. Reconstruimos una conciencia de qué es lo que nos pertenece como argentinos. Hasta el más modesto de los argentinos es copropietario en una cuarentamillonésima parte del gran consorcio de propiedades que es la Argentina. Es copropietario de los caminos, los puertos, los aeropuertos, las estaciones, los hospitales, las escuelas, la plataforma marítima. Esta conciencia hay que reforzar para que los jóvenes y los chicos desarrollen la pertenencia. Nadie puede defender lo que no sabe que le pertenece y nadie puede cuidarlo si no lo siente como propio.
Escrito por Agustina Ordoqui.