En una entrevista exclusiva con Politicargentina, el secretario general del Gobierno porteño, Marcos Peña, sostuvo que la ciudadanía se manifestó en contra de la forma de hacer política de la dirigencia nacional en las elecciones legislativas del 28 de junio. También afirmó que fue positivo el llamado al diálogo realizado por la presidenta Cristina Fernández, aunque con recaudos. “Tiene que ser genuino”, aclaró en ese sentido.
-¿Qué balance harías de las pasadas elecciones?
-En lo particular del PRO, estoy muy contento porque fue un crecimiento importante ganar en la provincia de Buenos Aires, nos fue muy bien en Mendoza y Entre Ríos y somos una fuerza nueva que de a poco va creciendo. Pudimos consolidar el liderazgo en la Ciudad de Buenos Aires. En lo general, hubo un mensaje muy claro de la ciudadanía contra el gobierno nacional y a la dirigencia política de la necesidad de cambiar algunos estilos, trabajar de otra manera, con más humildad, más diálogo, más escucha, menos encierro en sí mismo.
- ¿Fueron positivos los cambios en el Gabinete Nacional?
- Son más de lo mismo. Por eso digo que tiene que ser genuino, es muy difícil que personajes que se dediquen a hostigar todo el tiempo a aquel que no piense igual sean los encargados del diálogo. Pero hay que pensarlo por etapas. Cristina Kirchner es nuestra presidenta y tenemos que ser optimistas en que van a entender y a crear un proceso de adaptación y mejora de su gestión. Y sino igual tendremos que apoyar porque los perjudicados somos todos los argentinos. Tenemos que ver cómo seguir haciendo presión desde nuestro lado para mejorar las cosas.
-¿Cómo calificás la relación entre el Gobierno nacional y el de la Ciudad?
-Hay una política muy dura del Gobierno nacional contra los vecinos de la ciudad, de desfinanciamiento, bloqueo de los traspasos y de obras porteñas que, en realidad, lo único que hace es perjudicar a los vecinos. Todo requiere de decisiones concretas que no son tan complicadas. Por ejemplo, abrir la Aduana de noche, que descomprimiría el tráfico de camiones en todo el día. Es una decisión administrativa que se puede hacer perfectamente, pero no existe la voluntad de hacerlo. Y así a cuestiones más complejas como el traspaso de la policía, que requiere más trabajo pero que hay que hacer.
-¿Cómo fue y sigue siendo el trabajo en conjunto por el tema de la gripe A?
-La Ciudad tuvo una reacción acorde a su responsabilidad porque nosotros no manejamos la política sanitaria nacional. Pero sí hubo una respuesta muy fuerte de nuestro sistema de salud. Fue un momento de mucha paranoia y de mucha demanda de la provincia de Buenos Aires. El 80 por ciento de nuestros pacientes vienen del interior. Hicimos todo lo que marcaba el manual, participamos de las mesas de coordinación con la Nación. Aparte está la voluntad de los funcionarios nacionales y locales. Es muy difícil que podamos solucionar los problemas en el largo plazo si no hay un sistema nacional de salud y una información que esté más allá de las decisiones políticas. El desafío es construir un Estado creíble, independiente, que tenga políticas más allá del gobierno de turno.
-¿Cuál será el eje del PRO en los próximos dos años?
-Vamos a seguir trabajando y profundizando lo que venimos haciendo, dando casi todas las peleas en reformar la ciudad. Transformar e invertir en el espacio público, mejorar el transporte, mejorar la salud, la educación, la cultura. Algo que sabemos que va a llevar mucho tiempo porque son años de abandono y de falta de una política clara de inversión y reforma. Un desafío para estos próximos dos años es transmitir mejor todo lo que estamos haciendo en las áreas sociales que son espacios en los que se está invirtiendo muchísimo. A la vez mantener una perspectiva de futuro y de esperanza en la Ciudad, en que va a cambiar.
-Desde adolescente te involucraste con la política y sos uno de los referentes más chicos del PRO, ¿cuál es la importancia de que los jóvenes participen en política?
-La vocación política tiene que estar vinculada con lo que a cada uno le gusta a hacer, como todo en la vida. A mí, me gustó desde chico. En gran parte porque creo que te da una oportunidad de entender la complejidad de las sociedades, de las personas, de cómo se administra una sociedad con tantas aristas.
Escrito por Agustina Ordoqui.