En entrevista exclusiva con Políticargentina, Gabriel Mariotto, interventor del Comfer, explicó la importancia de discutir una nueva Ley de Medios en el Congreso, dio detalles sobre la aplicación del proyecto oficial y respondió uno a uno a los planteos de la oposición. Aclaró que “no se revisarán licencias ya adjudicadas”, avisó que Telefónica “tendría que tener capitales nacionales para empezar a charlar” si quiere ingresar al triple play, y advirtió que en el Comfer están “analizando si Cablevisión-Multicanal no tiene problemas incluso con la ley vigente”. Además, respondió a las críticas de Clarín por haber participado de una radio “clandestina” en su juventud con un par de anécdotas sobre sus días en la emisora de baja potencia.
¿En qué afecta a los jóvenes la discusión por una nueva Ley de Medios?
Al modelo de censura de la Ley de Radiodifusión de la dictadura se le agregó en los noventa el monopolio. Esto atenta en la actualidad contra la construcción colectiva de sentido. La falta de discusión desde el ’83 fue un beneficio para quienes tenían posiciones dominantes en el mercado. Si son pocos los que emiten, nos vamos acostumbrando a perder derechos. ¿Cuántos jóvenes se sienten identificados con los actuales medios de comunicación, incluso cuando se nutren de ellos? Hay que generar pluralidad para que las expresiones culturales de los jóvenes no sufran estigmatización en los medios. Si no, se impone el formato único del monopolio.
¿Se hizo alguna modificación sustancial respecto del anteproyecto lanzado hace unos meses?
Sí, hubo aportes serios en el sentido de profundizar el federalismo, impulsar la incorporación de otros actores a los consejos asesores, también modificaciones que contemplan a los gremios. Fueron tomados casi cien aportes de los foros de debate.
¿Consideran alguna de las modificaciones que proponen sectores de la oposición?
Esperaremos a que se dé la discusión en el Congreso. Hasta ahora la oposición se encargó de decir que “no es el momento”, que hay que tratar el tema después de diciembre. Hace 26 años que siempre hay una excusa para no abordar la cuestión.
¿Cómo sigue el trámite parlamentario?
Por lo pronto, el proyecto irá a las comisiones de Comunicación, Libertad de Expresión y Presupuesto y Hacienda. Hay que aclarar que nunca se dijo que no pasaría por la de Libertad de Expresión.
Parte de la oposición exige tratar el proyecto luego de diciembre. ¿Qué opina al respecto?
Sectores que defienden al stablishment mediático vienen prorrogando la discusión en el Congreso desde el `83. Ahora hay otra excusa: el 10 de diciembre. En diciembre, será el 2011. Que se discuta el proyecto, y si después de la renovación parlamentaria alguien quiere volver a la ley de la dictadura y de los noventa y tiene los votos para derogar la nueva Ley, que lo haga. La oposición necesita de los grupos con posición dominante para fortalecer sus planteos: más segundos en TV, más líneas en los diarios. En muchos casos, aunque no en todos, los argumentos de la oposición son generados por los que ven amenazados sus privilegios obtenidos por la ausencia de debate. Pero este diseño comunicacional es tendensioso, caprichoso, antidemocrático: no es el natural.
¿Recibirán acompañamiento de otros bloques para aprobar la Ley antes de fin de año?
Sí, porque esta es una ley de Estado, no una ley de coyuntura. No quiero aventurar, pero seguramente más diputados que los del FpV acompañarán en términos generales este proyecto y podrán realizar aportes a considerar.
Parte de la oposición dice que el Gobierno podría revisar licencias a criterio cada dos años. Sin embargo, el proyecto dice que lo que podrá hacer es “revisar la reglamentación de la Ley sobre la asignación de licencias”. ¿Puede explicar la diferencia?
Jamás se dijo que se revisarían licencias cada dos años. Lo que se revisará es el dividendo del tránsito del sistema analógico al digital, que permitirá tener más señales con una misma frecuencia. Se evaluará ese nuevo espectro para llamar a nuevos concursos, pero nunca nadie dijo que revisaríamos adjudicaciones ya hechas de licencias. Entre las modificaciones que incluímos en estos meses, pusimos taxativamente que “no se van a revisar licencias” para no dejar lugar a dudas. Sin embargo escucho a diputados de la oposición trasgiversando el contenido de la Ley al decir lo contrario. Se trata de descalificar y postergar el debate.
¿Por qué proponen que la Autoridad de Aplicación responda a la Secretaría de Medios y no que sea autónoma?
No hay autoridad de aplicación en el mundo que no dependa del Poder Ejecutivo. Hay que asistir a la legislación comparada y ver lo que ocurre en el resto del mundo, en Estados Unidos, por ejemplo. ¿Quieren desconocer que hay un Poder Ejecutivo? El pueblo vota cada cuatro años y el Ejecutivo se va renovando.
¿Qué pasará con el Comfer?
El Comfer es un órgano que fue intervenido porque si no tendría que haber en su dirección tres militares. Se tiene que terminar la intervención y debe haber un Comfer de la democracia, cuyo nombre será Autoridad de Aplicación y estará contemplada en la Ley.
El proyecto abre la posibilidad de ofrecer TV por suscripción a las prestadoras de servicios públicos, por ejemplo, las telefónicas. ¿Cuál es el fundamento de esa decisión?
La idea es que haya nuevos actores en el hecho de comunicar. Se busca ampliar el espectro para que todo el mundo pueda ingresar y haya multiplicidad de agentes: las telefónicas, las cooperativas, las organizaciones sin fines de lucro. En la medida que las prestadoras de servicios públicos cumplan con las restricciones antimonopólicas de la Ley, por ejemplo no superar el 35 % de audiencia nacional, podrían participar.
¿Qué debería hacer Telefónica para entrar en el negocio del triple play?
El triple play es la posibilidad de brindar en un mismo servicio internet, teléfono y TV por suscripción. Telefónica tendría que tener capitales nacionales, para empezar a charlar. Hoy no podría entrar porque tiene capitales extranjeros. Y Telefé tendría que ajustarse a derecho porque entendemos que tiene una controlante extranjera, y en el expediente estamos pidiendo documentación respaldatoria.
¿Cuál será la situación del Grupo Clarin si se aprueba el proyecto?
Quien produce contenidos no los puede distribuir, y ahí Clarín tiene una controversia. Tendría un plazo para optar entre Canal 13 y Cablevisión-Multicanal, por ejemplo. Lo mismo ocurre con la cantidad de medios en una misma área de cobertura: habrá que analizar caso por caso, pero seguramente tendrá que desprenderse de medios en el interior.
¿Fue un error haberle permitido a Clarín la fusión de Cablevisión y Multicanal?
Nunca se le permitió, lo que hubo fue un dictamen de Libertad de Competencia analizando su área y se habilitó que las dos empresas operaran en conjunto. Ese expediente se está analizando aquí en el Comfer y en breve tomaremos una definición. Todavía no autorizamos la fusión, tenemos que ver si cumple con la ley vigente. Si superase la 22.285 (la ley de la dictadura), luego tendría que ajustarse a la nueva en caso de que se apruebe. Pero incluso estamos viendo si no tienen problemas con la 22.285.
¿Qué contempla el proyecto con respecto a la producción nacional?
60 % en radio y 70 % en televisión. Las televisoras en un área de cobertura tienen que ser fuente de trabajo y expresión cultural de cada pueblo, y con esto evitar que se bajen veinticuatro horas de otra señal y sólo se venda publicidad.
¿Cambia en algo la situación del fútbol?
El proyecto establece que hay una serie de partidos que tienen que darse por televisión abierta. El nuevo contrato entre el Estado y la AFA resuelve “aguas arriba” ese tema: no sólo cumple con la Ley, sino que implica muchos más partidos por TV abierta de los que la Ley exigiría. Pero si el día de mañana el Estado se retira y la AFA acuerda con un privado, tendría que respetar al menos los pisos de partidos transmitidos asignados por la Ley.
¿En qué modelos internacionales puede verse espejado el proyecto de Ley?
En el estadounidense, en el canadiense, en los dictámenes del parlamento europeo.
Reutemann dijo que se está copiando a Venezuela.
Es un argumento sin fundamento que busca estigmatizar para evitar la discusión. Si en Venezuela la situación con los medios fuese como los medios argentinos expresan que es, este proyecto está en las antípodas.
¿Qué le parece la no renovación de licencias de radio que decidió Chávez?
Es difícil opinar de políticas internas de otros países, faltan herramientas. Jurídicamente estaba ajustado a derecho: las licencias las administra el Estado y las cede en concesión por determinado tiempo, y está en su derecho de no volver a llamar a concurso, por ejemplo. Pero opinar con tanta distancia es complejo y difícil ser preciso.
¿Qué ventajas tiene el sistema de TV digital japonés que se decidió adoptar?
Técnicamente, tanto el japonés como el norteamericano o francés tienen ventajas y deficiencias. A mi juicio, el mayor beneficio es que Brasil ya optó por el japonés, lo que va a favor de un bloque continental fuerte. Las potencialidades técnicas son similares. Lo central es que se favorece la integración regional, además de que se trata de un buen acuerdo por el que Argentina, por ejemplo, no pagará royalties.
El diario Clarín se hizo eco durante varios días de sus declaraciones sobre una radio clandestina que tuvo en su juventud. ¿Qué puede decir al respecto?
Si me hubieran dado todo ese espacio cuando teníamos la emisora de baja potencia, hubiéramos triunfado. Las emisoras de baja potencia surgieron en un momento del país en el que no se había modificado la resolución de la ley de la dictadura que decía que sólo podían ser titulares de una FM quienes tuvieran una AM. En el ’86, la ley seguía vigente tal cual la habían escrito los militares. Entonces el pueblo salió a recuperar frecuencias y a emitir. Luego, el Estado llegó con una legalidad práctica en búsqueda de libertad de expresión. Si no se hubieran hecho esos esfuerzos comunicacionales para recuperar frecuencias, todavía hoy en el dial de FM habría licenciatarios de AM. Pero los grupos con posiciones dominantes siempre intentan sacar del eje al debate con ese tipo de argumentos.
¿Recuerda alguna anécdota de esos años en la emisora de baja potencia?
Nosotros hacíamos enlace en alguna banda, no había celulares en esa época. Teníamos que pedir alguna línea punto a punto, y los medios grandes impedían que las telefónicas nos vendieran esas líneas. Entonces hacíamos enlaces por bandas de UHF, de VHF, de cualquier cosa. Eran herramientas muy precarias. Un día fuimos a transmitir Banfield-Nueva Chicago en Chicago, una cancha dura. Llegamos con una vara de aluminio con alambres de cobre, una suerte de antenita para hacer el enlace. Cuando pasamos por el cacheo de los policías, nos agarra uno y nos dice: ¿¡A dónde va usted con ese lanzamisiles!?
En otra oportunidad fuimos a lo de un juez federal y a decirle: “Señor, usted va a recibir una orden del Comfer para allanar nuestra radio. ¿Podría avisarnos cuando llegue esa orden para que saquemos los equipos y no nos los lleven? El juez nos miraba, no sabía si meternos presos, si pedir la orden o qué. Para nosotros era tan natural y evidente que lo que estábamos haciendo no era un delito, y que tenía un fin que era alcanzar la legalidad, que llegamos a hacer algo tan descabellado como ir a encarar a un juez federal. Y tan descabellado como que después nos llamaran para decirnos que ya había llegado al juzgado la orden de allanamiento. Las radios de baja potencia fueron un elemento muy democratizador, seguramente los hijos del juez federal también participaban de alguna en el barrio.