22.09.2009 - 21:09 /

Federico Pinedo: "La designación de Palacios fue un error político"



"Las retenciones a las exportaciones nos parecen malas en general, pero hay que ser prudentes. No estamos desesperados por bajar las retenciones a la soja", avisó el jefe de la bancada de PRO en Diputados en entrevista exclusiva con PolíticArgentina. Lamentó que "es el mejor momento en un siglo para tratar una ley de servicios audiovisuales pero se va a pudrir porque Kirchner se quiere quedar con los medios por los próximos veinte años" y estimó que es "inevitable que en algún momento ocurra" el desembarco de las telefónicas. Aseguró que Eduardo Duhalde lo "desconcierta" y que no acompaña su voluntad de "reeditar un viejo acuerdo que tenía con los radicales en la Provincia y que no le hizo bien al país". Y aunque lo defendió, reconoció que "el Fino" Palacios se prometió un "cafecito" con el reducidor de autos Jorge Sagorsky en una conversación de la que también participó Carlos Gallone, condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad.¿Su espacio se oponía al ingreso de las telefónicas al mercado o planteaban que debían ingresar con más limitaciones?

En cinco o diez años todo vendrá por internet, y ese es un servicio que las telefónicas brindan. Así que es inevitable que en algún momento ocurra, no se puede estar en contra de su ingreso como concepto. Lo que hay que garantizar es que la competencia entre distintos proveedores de acceso sea factible. Lo que se me ocurre como hipótesis razonable es que las telefónicas se ocupen de hacer lo que hacen, que es permitir el acceso a contenidos, y que sea la gente la que elija cuál es el proovedor que quiere.

También se oponen a que la Autoridad de Aplicación esté bajo la órbita del Ejecutivo. El oficialismo se ampara en la legislación comparada con otros sistemas presidencialistas, por ejemplo Estados Unidos.

Esas son medias verdades. Nadie puede decir que el presidente de EEUU decide quiénes son los dueños de los medios. Allá respetan la libertad de expresión, hay miles de medios y mecanismos de control sobre las acciones públicas. Los medios son una política de Estado, no de un gobierno. No se puede comparar con buena fé al kirchnerismo manejando los medios con la compleja realidad norteamericana.

Pero la norma regiría para cualquier gobierno de ahora en más, no sólo para el kirchnerista.

En ese caso sería una política de Estado mala siempre. Si los gobiernos pueden decidir quiénes son los dueños de los medios, esa política de Estado es una basura.

Tampoco aceptan que la Autoridad revise licencias cada dos años. El interventor del Comfer aclaró que no tendrá la facultad de revisar licencias ya adjudicadas, sino nuevas licencias que habrá disponibles por el salto del sistema analógico al digital, lo que generará mayor cantidad de señales por una misma frecuencia. 

No sabemos qué es lo que van a cambiar del proyecto así que no puedo opinar. Lo que sí puedo decir es que tiene es una tendencia muy clara a permitir que los Kirchner decidan de quién son los medios por los próximos veinte años. Obligan a que se vendan 400 medios en un año, no hay manera. Para que las ventas sucedan las tienen que aprobar los funcionarios de los Kirchner, y si no se logran pasan automáticamente al Estado bajo la discrecionalidad de los Kirchner. Es un mecanismo perverso y obvio. La democracia tiene dos patas: votar y criticar a los votados. Si el Gobierno piensa en cómo controlar a los medios en vez de en cómo garantizar la libertad de expresión para criticar, es lo que contrario a lo que busca el sistema democrático.

¿Por qué habría que tratar el proyecto tras la renovación parlamentaria de diciembre?

Es absurdo que una ley así sea tratada por quienes tienen una mayoría circunstancial de un par de meses, cuando el 70 por ciento votó en su contra.

¿Pero los legisladores no son electos con mandato de cuatro años?

Sin duda, pero la pregunta es por qué hacen esto. Si realmente quieren una ley democrática que busquen consensos, la conformidad o tolerancia de quien acaba de demostrar que representa al 70 por ciento de los argentinos. Está toda la oposición en contra porque no puede sentarse a hablar sobre la base de que Kirchner se quedará con todos los medios.

Si la ley no sale, ¿qué piensan hacer con el tema en el Congreso el año que viene?


Nosotros tenemos propuestas de leyes propias, en algunos puntos más estrictas en materia antimonopolio que la del Gobierno, y nos parece bien tratar el tema. Es el mejor momento en un siglo para tratar una Ley de Medios, pero se va a pudrir porque Kirchner se quiere quedar con los medios.

Desde su espacio sugieren bajar las retenciones a la soja. ¿De dónde proponen reponer ese dinero que el Estado dejaría de percibir?

Ahí hay dos concepciones económicas distintas. El Gobierno cree que la riqueza es algo bajo la tierra que se saca y uno se sienta arriba, como el petróleo en Santa Cruz. Nosotros creemos que la riqueza es un círculo: una rueda que uno empuja y va moviendo el trabajo y la producción de todo el país. Lo que decimos es: permitan la producción para empujar esa rueda. El Gobierno tiene esa cosa de almacenero de decir: "todo el que tiene algo es porque se lo sacó a otro". Lo que hay es una pelea política de Kirchner con el campo, que es el motor de la economía del interior.

¿Cómo se garantiza que ese "flujo de riqueza" quede bien distribuido?


Primero hay que generar, y mientras se genera se redistribuye de alguna manera. Ahora bien, esa manera puede ser inequitativa, por ejemplo que haya sectores que pasan hambre. Hay niveles no aceptables para una democracia. Las maneras de redistribución son típicamente el impuesto y el gasto público.

Más allá de la disputa entre el Gobierno y la Mesa de Enlace, ¿qué valoración técnica hace del proyecto de Ley de Arrendamientos del oficialismo?


Es un proyecto muy malo elaborado por una bancada opositora de izquierda, que el Gobierno dice apoyar para conseguir los votos de esa bancada en otros temas. Se basa en una concepción de la Argentina que no existe más: cinco terratenientes gordos con un millón de hectáreas cada uno con toda la producción del país, que explotan a una enorme cantidad de arrendatarios. La situación es la inversa:  ahora hay centenares de miles de pequeños propietarios, y grandes concentraciones de arrendatarios con grandes inversiones de capital. Así que beneficiar a los arrendatarios y perjudicar a los propietarios terminará beneficiando a los ricos y perjudicando a los pobres. Hay que ir a recorrer cada lugar y determinar qué es lo que uno quiere proteger, por ejemplo, que la producción no destruya la tierra.

¿No es contradictorio querer preservar la tierra y al tiempo proponer una baja de retenciones a la soja? ¿No favorecería una tendencia a la sojización?


Lo que generó una tendencia a la sojización es el ataque impresionante del Gobierno a todo lo que no sea soja. Venimos pidiendo desesperadamente que eliminen las retenciones al maiz, cuya producción hoy cuesta el doble que la de la soja. La política del Gobierno sojizó la Argentina. Nosotros no estamos desesperados por bajar las retenciones a la soja, sí las del maiz y el trigo. Las retenciones a exportaciones nos parecen en general una mala política, pero hay que ser prudentes.

¿Le parece auspiciosa la baja de retenciones para maiz y trigo anunciada por la Presidenta?

Es amarreta y va a ser de difícil implementación el tema de los reembolsos, con funcionarios del Estado y mecanismos a veces corruptos y siempre ineficientes en el medio. Sería mucho mejor bajar o eliminar directamente las retenciones.

¿Cómo ve hacia el futuro la alianza con Francisco De Narváez y Felipe Solá?


Bien, hay que consolidar el sistema de partidos. El encuentro de la Coalición Cívica, la UCR y el socialismo tras la candidatura de Cobos es un aporte importante, y nosotros tenemos que hacer otro. Competiremos contra ese, para lo que tenemos que unificar a Unión-PRO con sectores del peronismo disconformes con Kirchner. Eso hicimos con De Nárvaez y Solá y nos fue muy bien.

¿Esa alianza con el peronismo disidente debería ser tras la candidatura de Mauricio Macri?

Eso lo resolverá el espacio. Macri ahora está dedicado a buscar acuerdos de la oposición para poner un límite al abuso de poder de Kirchner.

Le preguntaba por Solá porque últimamente se lo vio muy cerca de Carlos Reutemann, e incluso algunos ya lo señalan como su eventual compañero de fórmula.

Nosotros también tenemos una buena relación con Reutemann. Cada uno tiene que hacer lo que le parezca, y en definitiva competir. Si hay muchos buenos candidatos en nuestro espacio, mejor para nosotros.

¿Qué papel debería jugar Eduardo Duhalde en el armado electoral hacia 2011?

Mi opinión personal... Duhalde me desconcierta, no logro tener claridad sobre lo que él hace y quiere. La sensación que tengo es que busca recrear un viejo acuerdo que tenía con los radicales en la Provincia de Buenos Aires. Esa fue su propuesta política en el pasado y no le hizo mucho bien a la Argentina, y ahora la quiere reeditar. Yo no acompaño esa voluntad.

¿Preocupan los votos de Proyecto Sur en la Ciudad?

No, para nada. Proyecto Sur fue un aporte a la pluralidad de la Ciudad. Fue algo fresco, distinto, que le agregó calidad al debate político. Con ideas muy sencillas que tienen poco que ver con la Ciudad, pero aportaron ideas en un momento de discusión política muy chato.

¿En qué situación se encuentra el traslado de la Policía a Buenos Aires?

Muy mala. Está en nuestra agenda, pero no en la del Gobierno nacional. Tenemos claro que no harán nada que facilite la vida de los porteños, porque tienen una concepción de la política que prioriza su disputa política, en este caso con Macri, a los problemas de la gente. El tema está trabado y no se mueve ni un centímetro. Sí avanzamos con nuestra propia Policía, una buena experiencia empezando de cero, con mecanismos distintos de funcionamiento de las fuerzas de seguridad.

¿Tendrán que volver a empezar de cero tras la renuncia de Palacios?

No, se continúa igual. No depende tanto de las personas, sino de las ideas.

¿Fue un error político su designación al frente de la Policía Porteña?

Sí, fue un error político en el sentido de que despertó el rechazo de ciertos sectores de la población. Aunque fue un rechazo infundado: a Palacios se lo acusó de tener contactos con los secuestradores de Áxel Blumberg, una absoluta mentira; también de haber participado de la represión de diciembre de 2001, cuando la Justicia lo sobreseyó por esos hechos; y de haber alertado a un implicado en la causa AMIA sobre un allanamiento, cuando en realidad fue el personal a su cargo quien realizó la llamada para detectar si había gente dentro del domicilio. Además fue el propio Palacios quien metió preso al sospechoso, y no una sino dos veces. Palacios fue reconocido como un policía excelente por Israel y por Estados Unidos.

Lo que sí se comprobó con certeza es que Palacios mantuvo una conversación con Jorge Sagorsky, un reducidor que proveía vehículos a la banda que secuestró a Blumberg, en la que se prometen un "cafecito" y de la que también participa Carlos Gallone, condenado a cadena perpetua por la "masacre de Fátima" y amigo de Palacios. ¿Tuvo oportunidad de escuchar esa grabación?

Lo que tuve fue la oportunidad de oír la versión de Palacios. Dijo que estaba tomando un café con un policía y que cuando se estaban yendo pasó otro en una camioneta. No sé si era Galone, puede ser. Contó que a este que pasaba le sonó el teléfono y le dijo a su interlocutor: “acá estoy con uno que te quiere meter preso”, y le pasó el teléfono a Palacios. Desde el otro lado de la línea le dijeron “tenemos que hablar”. Palacios le respondió que sí y quedaron en tomar un café. Esa fue la conversación. No hay ninguna imputación, y él declaró como testigo en la causa.

¿Cuál es la situación fiscal de la Ciudad y qué esperan de Nación?

Esperamos de Nación que no impida la gestión del Gobierno de la Ciudad. Eso ya sería un gran adelanto, aunque en realidad ni siquiera creemos eso. Por el contrario, pensamos que nos la van a dificultar.
En las provincias la situación es bastante dramática. Buenos Aires junto con Córdoba son de las peores: tienen agujeros fiscales de hasta 6 mil millones de pesos. En la Ciudad, con la nueva realidad fiscal, lo que debemos hacer es frenar de manera muy violenta la ejecución de obras, porque se están haciendo con recursos ordinarios y con un mal financiamiento a largo plazo.

¿Qué le parece el fallo de la Corte Suprema que despenaliza la tenencia de drogas para consumo privado?


Tengo que estudiar mejor el fallo para dar una opinión acabada. Hay una mirada correcta basada en el artículo diecinueve de la Constitución, que debe ser de los más lindos, que dice que las acciones privadas de los hombres que no afectan a terceros no pueden ser intervenidas por los magistrados. Eso me parece indiscutible. Las dudas aparecen porque los que tienen droga, aún para consumo personal, también participaron del comercio y eso sí esta penado. En eso no tengo claridad sobre la postura de la Corte. Además me parece que el fallo requiere de una acción muy fuerte de todo el Estado y no solamente de los jueces, porque hay que poner mucho énfasis en el tratamiento de los adictos y eso necesita recursos y compromiso.

Se espera que el oficialismo ahora impulse una nueva Ley de Drogas en el Congreso.

Con este tipo de fallos lo lógico es que si una parte de una ley se evalúa como inconstitucional se trate de modificar la ley para que proteja los intereses de toda la sociedad: por un lado, el derecho de cada cual de hacer de su vida lo que quiera; por el otro, que garantize el derecho de cualquier ciudadano a que no venga un individuo, se fume un paco y le pegue un tiro en la cabeza porque perdió el sentido de la realidad. Entonces ahí hay temas que la sociedad tiene que resolver.